Lunes 24 de Mayo de 2021
En la ciudad de Santa Fe hay solo 32 médicos terapistas. Con las cifras actuales de pacientes en unidades de terapia intensiva de la ciudad, cada uno de los terapistas intensivos debe atender a más de siete pacientes críticos a la vez en caso de que estén todos trabajando al mismo momento.
En la ciudad actualmente hay 281 camas críticas para la atención de cuidados intensivos, tanto en hospitales públicos como en clínicas y sanatorios privados. Del total de esas camas, hay ocupadas por pacientes que empeoran en su cuadro clínico 238, cuyos ocupantes requieren del equipo especializado de la terapia intensiva y sobre todo del recurso humano específico.
Carlos Alico, presidente del Colegio de Médicos de Santa Fe, afirmó: "Claramente este recurso humano no alcanza. Pero no nos olvidemos que ese número de terapistas tiene que estar permanentemente saliendo de una guardia e ingresando a otra. Tenemos algunos que lamentablemente también han sido contagiados de Covid o han tenido contacto estrecho y han necesitado aislarse. Eso es una pérdida transitoria de recurso humano que en el mejor de los casos se recupera sin inconvenientes".
Actualmente en la capital de la provincia hay profesionales de la salud de las especialidades de clínica médica, cardiología y emergentología que están trabajando en terapia intensiva porque están entrenados en la terapia, aunque no sean terapistas. Según Alico, "algunos lo han tenido que hacer por absoluto sentido común para poder dar respuesta a la cantidad de demanda que estamos teniendo. Además hay algunos médicos internistas que están haciendo terapia intensiva, que de hecho lo hacen bien porque lo han hecho antes".
El médico indicó que "se trata de multiplicar el recurso humano que se tiene que recargar, estando más tiempo a disposición de los pacientes. Esto incluye comunidades mas chicas, donde seguramente no hay terapistas para las 24 horas del día los siete días de la semana y allí se tienen que desdoblar aún más para poder tener capacidad de respuesta para atender aquellos pacientes que han necesitado un tratamiento intensivo".
Sobre las razones por la que no hay una cantidad significativa de egresados en medicina que sigan la especialidad de terapista intensivo, Alico sostuvo que se debe a distintas variables. Y precisó: "El terapista tiene una actividad de muchísimo estrés y de tiempo relativamente limitado, porque evidentemente tiene un desgaste muy grande. Sumado a esto, no tiene una remuneración muy importante acorde a su esfuerzo y a su trabajo, entonces hay menos vocación de hacerlo".
Además, en el último tiempo hubo casos de agresión hacia terapistas intensivos y equipos médicos de parte de familiares de pacientes que no pudieron salir con vida de la terapia. Incluso se interpusieron demandas judiciales contra los profesionales, "lo que genera una situación tremendamente irregular y que no permite seguir con naturalidad y con todas las ganas este tipo de especialización", precisó Carlos Alico.