Salud

Vejiga hiperactiva, problema habitual por el que muchos no van al médico

Pasear por todos los baños de los bares, no poder vestirse de blanco y no llegar a finalizar un trámite son algunos de los inconvenientes que trae el sindrome de vejiga hiperactiva. Una alteración que lleva a la persona a orinar innumerables veces sin poder contenerse, lo que empeora la calidad de vida.

Miércoles 30 de Enero de 2008

Pasear por todos los baños de los bares, no poder vestirse de blanco y no llegar a finalizar un trámite son algunos de los inconvenientes que trae el sindrome de vejiga hiperactiva. Una alteración que lleva a la persona a orinar innumerables veces sin poder contenerse, lo que empeora la calidad de vida. No tiene una causa definida aunque puede estar relacionada con el estrés. Se trata con una medicación cuya respuesta es en general favorable. Sin embargo “muchos no consultan al médico por vergüenza o porque desconocen la existencia de terapéuticas eficaces”, aseguró la uróloga Malen Pijoan Molinas.
  “Es un sindrome que se caracteriza por síntomas de frecuencia y urgencia miccional, que pueden estar aislados o en combinación, cuyo origen no está en patologías locales ni enfermedades metabólicas como la diabetes. Está intimamente relacionada con la incontinencia urinaria o pérdida involuntaria de orina”, explicó la especialista y agregó que se produce por contracciones muy seguidas del músculo de la vejiga.
  Si bien afecta más a las mujeres, también pueden padecerla los varones. Aumenta su incidencia con la edad. No tiene una causa desencadenante definida, por eso se la llama “de causa idiopática”, aclaró la médica.
Lo que sí se sabe, agregó Pijoan Molinas, es que los mecanismos responsables del desencadenamiento están asociados a perturbaciones en el sistema nervioso central, sistema nervioso autónomo, así como alteraciones estructurales del músculo de la vejiga denominado detrusor.
  “En un 90 por ciento de los pacientes no es posible identificar las causas”, remarcó Pijoan Molinas, quien integra el servicio de urología del Sanatorio Parque. Como consencuencia de ello, a esta afección se la relaciona con el estrés o las crisis emocionales. Cuando el paciente consulta por el aumento de la frecuencia miccional, en primer lugar debe descartarse una enfermedad asociada.
  Las que pueden estar relacionadas con la vejiga hiperactiva son infecciones urinarias, litiasis vesical (cálculos) y neoplasias (tumores) del tracto urinario.
Además hay afecciones neurológicas como traumatismos en la médula donde la vejiga es incapaz de almacenar volúmenes normales de orina provocando su expulsión incontrolada.
Lo habitual es orinar seis a ocho veces por día (algunos un poco más). Cuando esa frecuencia es superada en gran medida es señal de que algo no anda bien y conviene consultar al médico para un diagnóstico. “Se realiza un interrogatorio al paciente y se le pide que complete en la llamada cartilla miccional cuántas veces orina en el día y qué cantidad a lo largo de 24, 48 horas”, explicó Pijoan Molinas.

Estudios básicos. Para examinarlo se realizan estudios básicos como el urocultivo y la ecografía del tracto urinario. También se le puede indicar otro examen que aporta datos más certeros: el estudio urodinámico para evaluar la parte funcional del llenado y vaciado vesical de manera de reproducir en el laboratorio la sintomatología referida por el paciente, explicó la especialista y agregó: lo realiza el urólogo y es de tipo ambulatorio.
  El tratamiento se basa en medicamentos anticolinérgicos cuya función es bloquear o inhibir las contracciones que se producen en la vejiga. Así disminuye la necesidad de ir al baño tan seguido y se posibilita una mayor acumulación de orina. La respuesta es en general favorable.
Hay un grupo que no responde a esta medicación. Para éstos últimos la opción actual es la aplicación de toxina botulínica, “proceso que se lleva a cabo a través de microinyecciones realizadas en el interior de la vejiga”, aclaró.

Menos contracciones. La toxina botulínica, que disminuye las contracciones de la vejiga, brinda resultados positivos en el 80 por ciento de los pacientes, dijo la especialista. Aunque este tratamiento no brinda una solución definitiva al problema porque su efecto dura aproximadamente entre nueve y doce meses (a veces más tiempo). Por eso, puede ocurrir que el paciente requiera más de una aplicación de la toxina.
  Ante el aumento desmedido de la frecuencia miccional conviene vencer los temores y la vergüenza, y hacer una consulta con el especialista en urología. Con una consulta precoz se evita que la alteración se vuelva crónica y además se mejora la calidad de vida, empeorada por la incomidad de tener que ir al baño a cada rato.

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