Sábado 15 de Noviembre de 2008
El trasplante de mano con donante cadavérico puede parecer un milagro. Pero no lo es. Gracias a los avances de la última década y la experiencia previa en reimplantes (reconexión de miembros propios amputados) ya han sido intervenidas unas 30 personas en todo el mundo. El último de estos procedimientos se llevó a cabo en un hospital de Louisville, en Kentucky, Estados Unidos, un centro pionero en esta práctica. En dicho trasplante tuvo una activa participación el traumatólogo rosarino, subespecializado en cirugías de manos y microcirugía, Rodrigo Banegas.
Los trasplantes de mano son el resultado de años de trabajo e investigación por parte de profesionales de distintos puntos del planeta. El hospital de Louisville, donde trabaja Banegas, en asociación con la Escuela de Medicina de la Universidad de dicha ciudad, tiene el mérito de ser el primero donde se realizó un procedimiento de estas características con éxito. Fue el 25 de enero de 1999; hubo una experiencia anterior en Ecuador (1994) que no tuvo un buen resultado. En diálogo con La Capital, desde Estados Unidos, el traumatólogo rosarino contó detalles de esta práctica que es un verdadero reto para la medicina: "Esta práctica surge de la necesidad de brindar soluciones a pacientes que perdieron una mano o ambas, una situación que es muy discapacitante. Además, no se pudieron desarrollar prótesis que reemplacen las funciones de la mano". El profesional agregó que "si bien hay una amplia experiencia en trasplantes de corazón, riñón o hígado, hay que tener en cuenta que éstos son órganos formados por un solo tejido, en cambio, la mano es realmente compleja en su constitución".
De avanzada.La mano humana consta de músculos, huesos, nervios, vasos sanguíneos, piel, tendones y cartílagos. "Indudablemente no es un procedimiento simple extraer una mano a un donante cadavérico, luego implantarla en el receptor que ha perdido el miembro, y que además funcione", explicó Banegas, que en la última operación integró dos equipos: el que quitó la mano al donante fallecido y el que la implantó al receptor en una cirugía que duró 15 horas.
El éxito de la intervención consiste, primero, en que la mano trasplantada no sea rechazada por el organismo del receptor. Para ello, el paciente deberá tomar de por vida medicamentos inmunosupresores que evitan este problema. El otro punto clave es la utilidad que pueda llegar a tener dicho miembro: "A los dos meses de la intervención, el último paciente que operamos estaba en un lago pescando con su nueva mano, demostrando una gran aceptación tanto física como psicológica de la nueva situación", ejemplificó el cirujano.
Compatibilidad. Como en todo trasplante de órganos para que la mano esté en condiciones de ser trasplantada se deben dar las condiciones generales de compatibilidad entre donante y receptor (grupo sanguíneo, por ejemplo); pero en este caso también resultan importantes aspectos cosméticos que no se tienen en cuenta en órganos internos. "Si la mano a implantar tiene algún tatuaje o cicatriz o cualquier signo que sea identificable con el donante no podemos usarla; además es necesario que tenga características similares a la mano del receptor en cuanto a color de piel y tamaño", describió Banegas. De allí que sea tan complejo. El hecho de que en un hospital pionero en esta práctica se hicieron sólo dos transplantes desde el 2006 certifica que hay muchos obstáculos que vencer.
Por otra parte, no todas las personas que decidieron en vida donar sus órganos aceptan una eventual amputación de sus miembros. Y en los casos en los que no quedó expresada esta voluntad, los familiares no siempre quieren donar las manos, explicó Banegas.
Identidad. "Las manos, junto con la cara, son la carta de presentación que los seres humanos tenemos en sociedad. Con las manos comemos, abrazamos, demostramos el afecto, manifestamos el enojo. Son una parte importante de la expresión y por lo tanto suelen ser muy representativas de cada persona, por eso es un tema delicado", detalló Banegas.
La cirugía. El pre y posoperatorio son dos momentos cruciales en el marco de la cirugía. "Una de las cosas que más me sorprendieron en este hospital es la importancia que se le da a los aspectos psicológicos del paciente. Se hace un trabajo previo sumamente minucioso. De hecho, la selección de quien va a ser trasplantado es un proceso cuidadoso donde participan psicólogos y terapistas ocupacionales, entre otros", relató Banegas desde su consultorio.
El posoperatorio también es clave. "Es un procedimiento quirúrgico muy largo y cualquier signo de rechazo agudo, que es bastante improbable, debe ser atendido de manera urgente", explicó el profesional. Luego de esta etapa sigue una de rehabilitación prolongada donde se trabaja en el restablecimiento de la movilidad y la reeducación del uso de la nueva mano.
El otro riesgo lo constituyen las infecciones; por eso, el paciente debe permanecer una semana internado con medicación específica. "Después, la persona —que suele provenir de otro estado o región del país— se queda viviendo en un hotel cerca del hospital durante tres meses y es controlado de cerca". Cabe destacar que en estas operaciones de alta complejidad realizadas en el hospital de Louisville, el Estado se ha hecho cargo de todos los gastos. "El paciente no paga nada", certificó Banegas.