La infectóloga María Julia Aleman, del Servicio de Infectología de Grupo Gamma, explica cuándo y cómo lavarse las manos correctamente para proteger la salud propia y la de los demás
08:16 hs - Domingo 18 de Octubre de 2026
Lavarse las manos no es solamente una cuestión de higiene personal. Es una de las medidas más sencillas que tenemos para reducir la transmisión de infecciones.
¿Por qué es importante? Los microorganismos pueden llegar a nuestras manos al tocar personas, animales, alimentos, superficies u objetos contaminados. Desde allí pueden ingresar a nuestro organismo cuando nos tocamos los ojos, la nariz o la boca, o pueden pasar a otras personas y a los alimentos que manipulamos.
"La evidencia muestra que una buena higiene de manos ayuda a prevenir especialmente infecciones respiratorias y enfermedades que producen diarrea", señala María Julia Aleman, integrante del Servicio de Infectología de Grupo Gamma, y comenta que las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF para la comunidad estiman reducciones importantes de ambas cuando la higiene de manos se practica adecuadamente. Por eso la OMS considera la higiene de manos una medida de salud pública, y no solamente una responsabilidad individual.
Diariamente tocamos el celular, una puerta, dinero, los pasamanos del colectivo, una computadora, un juguete. Después nos tocamos la cara, comemos, preparamos alimentos, abrazamos a nuestros hijos o saludamos a otra persona. En un solo día, nuestras manos pueden tocar cientos de superficies. Y ahí está la clave: las manos pueden transportar microorganismos de un lugar a otro.
Pero también pueden hacer exactamente lo contrario: pueden convertirse en una barrera.
Qué dicen OMS, UNICEF y los CDC
"El lavado de manos no es una recomendación basada solamente en una buena costumbre. La OMS, UNICEF y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos recomiendan la higiene de manos como una herramienta fundamental para prevenir la transmisión de microorganismos", destaca Aleman.
En 2025, OMS y UNICEF publicaron las primeras Guías mundiales de higiene de manos en entornos comunitarios, destinadas a hogares, escuelas, espacios públicos e instituciones. Y los CDC continúan señalando que lavarse las manos con agua y jabón es una de las mejores maneras de eliminar microorganismos y prevenir su transmisión.
Si bien no hace falta lavarse las manos todo el tiempo, hay momentos que importan especialmente. La OMS identifica cinco momentos clave en la vida cotidiana:
Antes de preparar alimentos
Antes de comer o alimentar a otra persona
Después de ir al baño o de manipular materia fecal
Después de toser, estornudar o sonarse la nariz
Cuando las manos están visiblemente sucias
"En el momento de lavarse las manos, no alcanza con ponerlas debajo del agua durante unos segundos. El lavado efectivo combina agua, jabón, fricción y enjuague", indica la especialista y detalla los pasos adecuados.
1. Mojar las manos: utilizar agua corriente limpia.
2. Agregar jabón: puede ser jabón líquido o en barra. No es necesario que sea un jabón antibacteriano.
3. Frotar: este es el paso que muchas veces hacemos demasiado rápido. Se deben frotar las palmas, el dorso de las manos, entre los dedos, los pulgares, las puntas de los dedos, y debajo de las uñas.
Se recomienda frotar durante al menos 20 segundos. La fricción ayuda a desprender suciedad, grasa y microorganismos de la piel para que luego puedan ser eliminados con el enjuague.
4. Enjuagar bien: el agua corriente arrastra el jabón y los microorganismos que fueron desprendidos.
5. Secar completamente
Qué hacer sin agua y jabón
Si las manos no están visiblemente sucias o grasosas y no tenemos acceso a agua y jabón, podemos utilizar un producto para higiene de manos que contenga al menos 60 % de alcohol.
Hay que colocar suficiente cantidad para cubrir toda la superficie de las manos y frotarlas hasta que se sequen. Esto suele llevar alrededor de 20 segundos. Si las manos están visiblemente sucias, el agua y el jabón son la primera elección.
Y algo muy importante, hay una parte de nuestras manos que muchas veces olvidamos: debajo de las uñas.
"Las uñas largas pueden acumular más suciedad y microorganismos. Por eso los CDC recomiendan mantenerlas cortas y limpias y prestar especial atención a la zona debajo de ellas durante el lavado", advierte Aleman.
¿Y el celular? ¿Y todo lo que tocamos?
El celular, el teclado, los controles remotos, las manijas, los juguetes y otros objetos que tocamos frecuentemente pueden convertirse en superficies de contacto. Por eso podemos pensar en ellos como una especie de "tercera mano": ya que nos lavamos las manos y después tocamos el celular contaminado: podemos volver a contaminar nuestras manos.
Por lo que es de buena práctica la higiene de manos en los momentos importantes, más una limpieza habitual de las superficies de uso frecuente.
"Cuando nos higienizamos las manos no solamente disminuimos el riesgo de enfermarnos nosotros. También podemos evitar llevar microorganismos a nuestros hijos, nuestros padres, nuestros compañeros de trabajo, nuestros alimentos y las personas que nos rodean", explica.
La higiene de manos es, por lo tanto, una acción individual con un beneficio colectivo. Nuestras manos están en contacto con el mundo todo el día. Hagamos que también sean una barrera. Una acción pequeña para cada uno. Una protección enorme para todos.