Top Five: Las cinco señales de alerta sobre los peligros de no poder dormir por las noches
El descanso reparador es indispensable para una buena salud. Cuáles son las causas y consecuencias que afectan el sueño nocturno. El riesgo que ocultan los ronquidos.

Martes 21 de Agosto de 2012

Según la Asociación Argentina de Medicina del Sueño el 40 por ciento de los argentinos tiene dificultades a la hora de dormir. Según los resultados de una encuesta que realizó la clínica Le Sommeil en 2011 en Rosario, el 41 por ciento de los habitantes adultos de la ciudad tiene problemas para conciliar el sueño o trastornos durante la noche que perturban el descanso. Otro dato preocupante: numerosos accidentes de tránsito y accidentes laborales se producen por somnolencia diurna. Pero ¿cuáles son las causas más y menos conocidas de este problema? ¿Qué riesgos conlleva pasar una mala noche? ¿Cuándo es necesario consultar al médico? En esta nota de La Capital, te damos las claves para identificar las complicaciones que pueden presentarse a la hora del descanso y cómo intentar solucionarlas.

 1- Insomnio: es uno de los trastornos nocturnos más comunes. Se puede presentar de diversas maneras, por ejemplo, con dificultades para conciliar el sueño (dar vueltas antes de dormirse, estar inquieto, incómodo, no sentirse a gusto con la temperatura del ambiente, escuchar ruidos y otras molestias); interrupciones frecuentes del descanso durante la noche (algunos se levantan, van al baño, sienten la necesidad de comer algo) o despertarse a la mañana antes de lo programado.
El neurólogo Claudio Aldaz señaló que "hay un problema crónico cuando una persona vivió aproximadamente un año con alguno de estos inconvenientes. Cuanto más se tarda en consultar, mayor es la posibilidad de que la alteración se haga crónica, y por lo tanto, es más difícil tratarla". Cenar liviano, no fumar, no beber alcohol ni café, no recibir estímulos antes de acostarse como ver televisión y no estar en la computadora hasta tarde son consejos prácticos que permiten mejorar esta condición. Una siesta de 30 a 40 minutos para los que duermen pocas horas también puede ayudar.

2- Ronquidos: pueden realizarlos tanto las mujeres como los hombres. Suelen estar relacionados con la obesidad. El neumonólogo Octavio Fernández explicó que "es un síntoma común de apneas del sueño" que son pausas respiratorias que se producen a lo largo de la noche. "Muchos se adaptan a este modo de dormir mal y demoran la visita al médico. Estas apenas pueden ser consecuencia de complicaciones cardiovasculares, arritmias malignas, hipertensión oculta, hipertensión pulmonar". Si la persona duerme acompañada, sin dudas el conviviente registra estos episodios. Si se trata de alguien que vive solo es necesario que identifique si durante el día se encuentra muy cansado, si cabecea cuando va en colectivo o no puede concentrarse en las actividades habituales. Si esto sucede a menudo es imprescindible hablarlo con el médico clínico o neumonólogo para que determine la causas y busque soluciones.

3- Piernas inquietas: es un síndrome que afecta a adultos jóvenes o personas de mediana edad. Es en realidad un trastorno de tipo neurológico que se caracteriza por sensaciones desagradables en las piernas y un impulso incontrolable de moverse cuando se está descansando; quienes lo padecen aseguran que sienten como "si insectos treparan por el interior de las piernas". Estas sensaciones, a menudo llamadas parestesias (sensaciones anormales) o disestesias (sensaciones anormales desagradables) varían en gravedad de desagradables a irritantes, algunas son dolorosas. Suele tener un componente hereditario. Hay opciones para paliar los síntomas que deben ser indicadas por un profesional.

4- Problemas emocionales: las preocupaciones, los temores y hasta "el mal de amor" pueden influir a la hora de buscar un descanso adecuado. Los médicos coinciden en que aumentaron los problemas vinculados al sueño en los últimos años por cuadros de estrés. Los conflictos en la pareja también pesan. "A la noche todo se ve y se siente peor", coinciden las personas que sufren al no poder dormir.

5- Obesidad: se relaciona con algunos trastornos del sueño. Por otro lado está comprobado que quienes duermen mal tienen una mayor tendencia a engordar. Además, el comer de manera abundante antes de descansar genera trastornos digestivos que pueden influir en el descanso. "Con bajar unos cinco kilos de peso ya se ven mejoras en las personas obesas a las que les cuesta dormir bien", coinciden los médicos.