Miércoles 06 de Agosto de 2008
"No me importa el sufrimiento, sólo el resultado", dice sin vueltas Graciela, 49 años, 2 hijos, quien ya pasó por tres lipoaspiraciones y esta semana se hace la cuarta. En la cirugía anterior tuvo un paro cardíaco. "Cuando mi marido me fue a buscar no le abrían la puerta de la clínica. Salí varias horas después con un moretón en el medio del pecho y mucho dolor. Luego me confirmaron que habían tenido que reanimarme", señala, y confiesa que no le pidieron estudios previos y que optó por ese cirujano que le cobraba poco. "Esa vez fui al lugar equivocado", dice quien admite que "siempre quise ser perfecta".
"¿Por qué recurrimos a cirugías o técnicas que son peligrosas, dolorosas y también caras?" se pregunta la psicoanalista Marité Colovini. "La ciencia se nos presenta como una salvación mágica que nos promete detener el tiempo y sus consecuencias". "Vivimos intentando desmentir nuestra condición de mortales y los avances actuales hacen más profunda esa desmentida al punto de ponernos en riesgo de muerte, justamente para desmentir la muerte", subraya.
La psicoanalista destaca que Freud dejó una enseñanza importante para poder disfrutar de la vida sin renegar del malestar inherente a la cultura: "Si quieres disfrutar de la vida, prepárate para la muerte", decía. Esa frase, "no significa que debemos pensar todo el tiempo en la muerte sino precisamente que para disfrutar de la vida, como de la belleza, es preciso aceptar la transitoriedad y no creerse eterno".