Salud

Relacionan la anemia con lo cardiovascular

Cansancio, irritabilidad, dificultades en la concentración, cabello y uñas frágiles pueden ser signos de falta de hierro, conocida como anemia, una carencia nutricional muy común y especialmente preocupante en los niños menores de 2 años y las mujeres en edad fértil. Lo novedoso es que se descubrió cierta relación entre la anemia y los problemas renales y cardiovasculares.

Miércoles 30 de Enero de 2008

Cansancio, irritabilidad, dificultades en la concentración, cabello y uñas frágiles pueden ser signos de falta de hierro, conocida como anemia, una carencia nutricional muy común y especialmente preocupante en los niños menores de 2 años y las mujeres en edad fértil. Lo novedoso es que se descubrió cierta relación entre la anemia y los problemas renales y cardiovasculares. “No estamos ante una enfermedad nueva, pero sí ante el hallazgo de que la combinación entre enfermedad renal, cardíaca y falta de hierro produce mayor riesgo de mortalidad”, señaló el doctor Jorge Eduardo Tobilli, profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA y presidente de la organización Anemia Working Group Argentina.
  Tanto la insuficiencia renal como la cardíaca producen anemia. Por eso, “como se considera normal su presencia, la anemia no es tratada como se debería”, advierte el catedrático.
Los síntomas del denominado síndrome de la anemia cardiorrenal (Cras) son los de las enfermedades que lo componen, ya que cualquiera puede desencadenar las otras: dificultad para respirar, tos nocturna, cansancio, hinchazón de los tobillos, fatiga, falta de aire, dificultades para concentrarse. Pero más allá de estos datos, el diagnóstico debe realizarlo el médico a través de exámenes clínicos. Y a partir de allí lo más importante es combatir la anemia, dado que es la que agrava a las otras dos enfermedades.
  “Hoy se sabe que, mejorando el nivel de hematocrito —es decir, la cantidad de glóbulos rojos circulantes que se encargan de llevar oxígeno a los órganos y tejidos como el corazón y los riñones— se mejora la calidad de vida de los pacientes y se retarda el deterioro renal y cardíaco”, aseguró Tobilli.

La alimentación . El organismo necesita hierro para cumplir varias de sus funciones. El problema es que sólo una parte del hierro que se ingiere de los alimentos se puede absorber.
  Si bien existen suplementos que se brindan en forma oral, la mejor manera de asimilarlo es a través de la dieta. Las carnes rojas son las que tienen mayor proporción de hierro asimilable. También tienen hierro el tomate, el coliflor, los porotos, algunos vegetales verdes y legumbres, pero son de más difícil absorción. Es por esto que las dietas estrictamente vegetarianas no son saludables. La presencia de proteínas y la vitamina C facilitan la absorción del hierro, al igual que el ácido tartárico y el ácido succínico presente en algunas frutas como las uvas y los cítricos. También la acidez natural del estómago. Y es por esto que la absorción del hierro se dificulta en quienes deben tomar antiácidos.
  
Popeye. En cuanto a las famosas espinacas de Popeye, resultan un arma de doble filo. Porque si bien contienen hierro, su absorción no es fácil, y además el hierro que se obtiene de ellas interfiere con la asimilación del hierro de origen animal. Hoy los nutricionistas coinciden en que más allá de los valores nutricionales de cada alimento, es importante tener en cuenta su composición y combinación con otros. Por ejemplo, se sabe que los tanatos del té inhiben la asimilación del hierro.
    Según la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, realizada por el Ministerio de Salud de la Nación en el 2005 en todo el país, la anemia afecta a más del 50% de la población infantil. Si se considera que el 80% de todo el hierro en el cerebro de los adultos ha sido almacenado durante la primera década de la vida, se desprende que las consecuencias de su falta se extienden para siempre. Quienes deseen más datos puden consultar en: www.fundanemia.org.ar.

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