Una etapa de transformación que atraviesa el cuerpo, el deseo y los vínculos, y que invita a dejar las recetas únicas para abrir paso a un acompañamiento personalizado.
09:09 hs - Domingo 01 de Febrero de 2026
La menopausia es una etapa de transformación profunda que impacta en el cuerpo, el deseo y los vínculos. Desde su experiencia en el consultorio, la Dra. Ivonne Guinle, integrante del Servicio de Ginecología de Grupo Gamma, propone mirar este momento sin fórmulas universales, con información clara, acompañamiento profesional y apertura a nuevas posibilidades.
“Me gusta contar lo que veo en el consultorio, es decir, lo que las mujeres traen a la consulta. Es material de reflexión personal y también compartido con colegas que atendemos a mujeres en este período de la vida”, señala.
Desde el punto de vista médico, la menopausia se define como el cese definitivo de la función ovárica, acompañado por una disminución marcada de los niveles de estrógeno en sangre. Esta hormona, que actúa en múltiples órganos y sistemas del cuerpo, deja de hacerlo, dando lugar a distintos cambios que se manifiestan con intensidad variable: sofocos o calores, sudoración, alteraciones del sueño, cambios de humor y, con el paso del tiempo, modificaciones en el deseo sexual y en la esfera genital, como la sequedad vaginal en diferentes grados.
Tratamientos: opciones que no son para todas
“El tratamiento hormonal, en sus distintas formas, es una opción solo para algunas pacientes”, aclara la especialista. Su indicación requiere una evaluación cuidadosa, orientada a aliviar los síntomas sin generar efectos adversos.
En la actualidad, y en gran parte por la información que circula en redes sociales, los cambios que ocurren en la esfera genital son ampliamente conocidos. Sin embargo, no sucede lo mismo con los recursos personales con los que cuenta cada mujer, ni con los que pueden construirse a partir del diálogo con la pareja en esta nueva etapa.
“La vida sexual tal como la conocemos con nuestras hormonas es una forma, pero no la única”, afirma Guinle. Incluso con tratamiento hormonal, explica, los cambios no se revierten por completo, aunque muchas veces se los promocione en redes como una solución mágica y universal.
Aceptar, resistir y buscar acompañamiento
¿Cómo elegir qué es lo mejor en este momento de la vida? Para la especialista, se trata de un proceso de búsqueda. El cuerpo cambia —en algunas mujeres más que en otras— y eso puede generar distintos grados de aceptación o resistencia. Cuando la resistencia es muy intensa, agrega sufrimiento y puede requerir la intervención de profesionales del área de la psicología o la sexología, según cada caso.
En relación con la sexualidad, una experiencia que va mucho más allá de lo genital, lo que atraviesa cada mujer es profundamente personal. “Luego de una revisión ginecológica completa, suelo destinar un tiempo a que relaten cómo se sienten en esa esfera. Es muy variable y depende de múltiples factores: el tiempo transcurrido desde que dejaron de menstruar, su condición física, su historia sexual, si tienen una pareja de muchos años o reciente, la edad y el estado de salud de la pareja, y las expectativas de ambos, entre otras variables”, explica.
Las respuestas, por lo tanto, también son diversas, lo que exige un acompañamiento a medida. “No hay recetas únicas: hay trajes a medida. Si debo indicar tratamiento hormonal, la condición personal de la paciente tiene que permitirlo. Además, las hormonas pueden administrarse por distintas vías: oral, transdérmica (en forma de gel) o vaginal, como cremas u óvulos. Cada indicación se adapta a las necesidades de la paciente y a las posibilidades que la ciencia ofrece hoy”, detalla.
Transformación: ¿obstáculo o posibilidad?
La Dra. Guinle destaca que una de sus mayores motivaciones es acompañar a parejas que se animan a explorar nuevas formas de encuentro: parejas que incorporan recursos antes impensados, que encuentran bienestar en otras maneras de vivir la genitalidad o que logran una cercanía emocional más profunda que en etapas previas.
Esto abre una pregunta clave: ¿buscamos que todo siga igual cuando estamos atravesando una transformación? El cuerpo lo señala con claridad. ¿Es posible mirar hacia otro lado?
“La propuesta es reflexionar, volver a mirar, reconocer un nuevo modo de estar e investigar el deseo actual, buscando las propias herramientas”, expresa. En ese camino, la medicina y sus avances pueden ser aliados, al igual que otras prácticas que —como demuestra la neurociencia— favorecen la producción de las llamadas hormonas del bienestar: bailar, pintar, estudiar música o cualquier actividad que tenga un sentido íntimo y personal.
Como toda etapa de cambios, la menopausia puede vivirse como un obstáculo o como una posibilidad. “Invito a todas las mujeres que están atravesando este momento a mirarlo como una oportunidad. La experiencia me ha demostrado que dentro de cada persona ya existen recursos. Es cierto que, a veces, se necesita ayuda, y la medicina está para ofrecer opciones como parte de ese acompañamiento. En la magia del consultorio, espero que podamos sumar herramientas para que cada mujer encuentre un nuevo modo de estar en el mundo”, concluye.