Salud

Los bebés de menos de 6 meses no deben estar al sol ni usar protector

Tienen la piel muy sensible. Cremas, geles y aerosoles pueden resultarles tóxicos. Suelen sufrir enrojecimiento hasta quemaduras graves, fiebre, náuseas y también cefaleas.

Miércoles 02 de Enero de 2008

Antes de los 6 meses de vida los bebés no deben estar expuestos al sol, ni siquiera con protectores solares. Así lo advirtió la pediatra y dermatóloga Fernanda Macario, miembro del servicio de Dermatología del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, quien reconoció que hay más conciencia por parte de los padres pero que nunca faltan quienes exponen a los chicos innecesariamente a los rayos. Es más, hasta que cumplen el primer año no es recomendable que los chicos estén directamente al sol. Si lo hacen, debe ser antes de las 10 y después de las 16, siempre con gorros o sombreros, remeras y un protector en crema que nunca debe tener un factor menor a 30.

  "Los niños pequeños tienen contraindicado el sol por el riesgo de quemaduras pero también por el estrés térmico o golpe de calor. Estar bajo los rayos del sol, sobre todo si es en horarios inadecuados, baja las defensas porque tiene un efecto inmunosupresor. No es raro entonces que los bebés o niños se enfermen, que se deshidraten y sufran fiebre, escalofríos, náuseas, dolores de cabeza", explicó a La Capital la dermatóloga.

  Macario señaló que las normas internacionales de salud indican claramente que un menor de 6 meses no debe estar al sol: "Desde ya que puede estar al aire libre, pero lejos de los rayos solares", afirmó.

  Respecto de los protectores solares, la profesional destacó que los bebés tienen una gran superficie de absorción cutánea y por eso "no se les deben colocar porque no tienen bien desarrollado el mecanismo de metabolización y eliminación de las drogas que contienen estos productos".

  Si se desea que el bebé o niño estén en contacto con el agua, hay que hacerlo después de las 16 o 17, con sombrero y remerita, ya sea en una pileta o en una playa.

  Las recomendaciones valen también para los que ya pasaron el año de vida. "Todo niño debe ser cuidado de los rayos del sol, pero cuando pasan los 6 meses se les puede colocar un protector solar", mencionó la médica quien agregó que es muy importante que el protector sea indicado por un profesional teniendo en cuenta la calidad de la piel del niño y sus particularidades físicas: "Nunca hay que comprarlos en el supermercado ni adquirir fórmulas magistarles", destacó.

  El mercado ofrece en la actualidad muchas marcas distintas pero "no todos sirven. Por suerte cada vez son más los papás que cuando comienza el verano vienen al consultorio para controlar a sus hijos y preguntar por la mejor protección", señaló.

  Además, la dermatóloga mencionó que es fundamental que el pomo o frasco donde viene el protector esté resguardado del calor y de los rayos solares y puso énfasis en que es imprescindible chequear la fecha de vencimiento del envase ya que no es raro que queden de un año a otro en el placard y se los utilice sin prestar atención a estas recomendaciones.

  Macario destacó que el factor de protección solar nunca debe ser menor a 30 y hay que renovar el protector cada dos horas cuando el chico está al aire libre: "Hay que aplicarle una capa generosa antes de exponerlo al sol sin olvidar el cuello, las orejas y los pies. Lo mejor es renovarlo frecuentemente o luego de cada inmersión en el agua o en caso de transpiración".

 

Cuando hay problemas. En el caso de que las recomendaciones no se cumplan y finalmente el niño sufra las consecuencias de una inadecuada exposición al sol lo ideal es llevarlo a una consulta médica, dice la dermatóloga: "No hay que aplicarle nada casero, ni tomate, ni aloe vera, ni cremas que tenemos en la casa, ni geles", puntualizó. Cuando la quemadura ya se produjo, explica, la piel está irritada e inflamada y todo lo que se coloque sobre ella se absorbe más y por ende se puede aumentar y agravar la irritación, con un efecto contrario a lo que se busca.

  "Los post solares, por ejemplo, tampoco pueden ser colocados sin indicación médica porque corresponde al profesional evaluar si se trata de un eritema solar o es una quemadura", señaló Macario. La médica, que forma parte del comité de dermatología de la Sociedad de Pediatría de Rosario, manifestó que la quemadura solar tiene distintos grados de severidad y que puede ir desde un enrojecimiento dolorosa que mejora en un par de días hasta lesiones graves. El sol puede provocar también alteraciones del estado general, fiebre, escalofríos, cefaleas, náuseas y hasta delirio. "En los últimos cuatro años vemos cada vez menos casos de las llamadas insolaciones pero todavía hay gente que se confía o no toma los recaudos necesarios ", señaló.

  Otro aspecto que destacó la profesional es que los días nublados también son riesgosos y que tanto la arena como el agua aumentan la acción del sol. Las nubes dejan pasar el 75% de los rayos ultravioletas.

  Macario mencionó que todas las recomendaciones valen también para los jóvenes y adultos: "El daño que el sol provoca es acumulativo y hay que recordar que más del 90% de los cánceres de piel son producto del sol. La gente suele minimizar los riesgos porque los efectos nocivos no siempre se ven en lo inmediato. Tomar sol en exceso es siempre una conducta riesgosa", enfatizó.

Adolescentes

Los servicios de urgencia médica suelen recibir muchas consultas de adolescentes con quemaduras por el sol.

 

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