¿Para qué sirve un grupo de autoayuda? ¿Qué beneficios trae? La agrupación de
enfermos y familiares en grupos de autoayuda es una tendencia en crecimiento que coloca al que
padece una enfermedad en una actitud de protagonismo diferente al rol pasivo del paciente que deja
todo en manos del médico. Sin embargo la pertenencia a un grupo no siempre resulta atractiva y está
rodeada de mitos en cuanto a que "hablar de la enfermedad" fomenta la autocompasión.
"Tenemos que sacarle a la gente el miedo a la enfermedad",
afirma enfática Lidia Vilche, fundadora de la Asociación Rosarina de Síndrome de Sjögren (Arass).
La institución creada hace 12 años nuclea a los afectados por esta enfermedad crónica que afecta
las glándulas de secreción y produce, entre otros síntomas, sequedad de ojos y boca.
Para el oftalmólogo Ricardo Bazet, "los grupos son operativos porque se asocian las
fuerzas". El médico director de Arass defiende la pertenencia a los grupos porque "tienen la
posibilidad de ejercer más presión", dice.
"El grupo de Sjögren tiene una alta operatividad —opina
Bazet— porque puede haber mucha gente con voluntad de trabajar pero lo importante es que haya
reconocimiento de roles". Y sigue: "para que un grupo sea operativo hace falta alguien que coordine
y que su rol sea aceptado en la organización".
Entonces, ¿cuál es el secreto de la efectividad de las
organizaciones de pacientes? Según el médico "tener proyectos a corto, mediano y largo plazo. La
diferencia está en los resultados —agrega— porque cuando hay organización se pueden
lograr resultados a mediano plazo, en cambio, en el largo plazo cualquiera los obtiene, pegan
cuatro gritos, salen por televisión y listo".
Autoayuda y contención.
Si bien hombres y mujeres comparten por igual la inquietud
frente a un diagnóstico de enfermedad, casi no existen grupos integrados por los primeros. ¿Porqué
ocurre esto? Según Bazet, las mujeres son más horizontales, aceptan los roles y son más
organizadas.
"El motor de un grupo de autoayuda es la voluntad personal de
sentirse mejor que luego se organiza, se ordena y se pone objetivos a mediano plazo", resume el
médico. "El grupo es como un viaje en auto en una ruta, te lleva rápidamente al lugar que quieras",
sintetiza.
Bazet analiza las ventajas de la pertenencia a un grupo desde
una mirada psicoanalítica. "Cuando el paciente entra a una institución de este tipo está centrado
en él, en sentirse mejor, quiere que le den muestras gratis, que le duela menos. Con el tiempo
aparece un valor que no tenía, que es el otro, que le devuelve otro discurso, entonces deja de ser
él para ser otro transformado. Cuanto más prolija sea la música del grupo más claro va a ser el
mensaje y más fácil de adquirir por sus integrantes. Allí recupera la historia del que anda bien y
del que anda mal", sintetiza el médico.
Los grupos operan también como un ámbito donde inter
actuar con los profesionales, donde se brinda información sobre tratamientos y
consejos. Para Bazet no es lo mismo dar que "vomitar" información. "Si le digo a alguien que le
quedan dos meses de vida eso es brutal, pero sí puedo decirle lo que tiene y si quiere saber más lo
guío para que busque en los lugares indicados".
"A los grupos de pacientes no entra el que quiere sino el que tiene una patología,
con lo cual fácilmente se puede mezclar la idea de la autocompasión y de formar parte de ellos para
recibir remedios gratuitos. Si se los toma como espacios de poder carecen de proyectos vinculados
con mejorar la calidad de vida", enfatiza el director de Arass, quien opina críticamente contra
algunos médicos que según dice "quieren adueñarse del grupo y manejarlo según sus
conveniencias".