Una buena hidratación y una cuidada nutrición son fundamentales para la práctica deportiva en verano
Viernes 24 de Enero de 2025
Con la llegada de las altas temperaturas, la práctica de actividades deportivas aumenta tanto a nivel recreativo como profesional. Este incremento requiere prestar especial atención a la hidratación y la nutrición, fundamentales para el rendimiento y la recuperación del organismo. Actualmente, gran parte de la población realiza ejercicio, ya sea de manera profesional o como hobby, y en todas las etapas de la vida. Una correcta hidratación y nutrición se ve reflejada en el rendimiento y en la capacidad de recuperación del cuerpo tras el esfuerzo físico.
Aun así, existe poca información sobre cómo llevar a cabo una alimentación e hidratación adecuadas, de modo que se aprovechen al máximo los beneficios del ejercicio sin comprometer la salud. Es fundamental con un médico especialista en medicina del deporte y con un nutricionista antes de iniciar cualquier práctica física, especialmente en temperaturas extremas.
Nutrición
Una dieta equilibrada en una persona sana se compone de:
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60% del total de calorías como hidratos de carbono
10-20% de proteínas
20-30% de grasas
Estos porcentajes pueden variar según el tipo de deporte y el requerimiento energético de cada individuo, por lo que se deben ajustar de manera personalizada con profesionales de la salud.
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Actividades de hasta 90 minutos: no requieren aporte calórico durante el ejercicio si se realiza una correcta alimentación 2 o 3 horas previas.
Actividades de más de 90 minutos: se recomienda incorporar hidratos de carbono simples y de alto índice glucémico para reponer energía de forma rápida. Esto puede hacerse con barras de cereales, geles, bebidas energéticas o frutas como la banana.
Hidratación
La hidratación adecuada depende de varios factores:
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El tipo de ejercicio a realizar
Las condiciones climáticas (temperatura, exposición al sol, humedad, presión atmosférica)
El estado físico de la persona
El medio en el que se lleva a cabo la actividad
Según la duración del entrenamiento, se pueden considerar dos grandes grupos:
1) Prácticas de hasta 1 hora
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Antes del ejercicio: ingerir 500 ml de agua una hora antes.
Durante el ejercicio: beber 200 ml de agua cada 15-20 minutos.
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Después del ejercicio:
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Pesarse antes y después del entrenamiento para medir la pérdida de líquidos. Por cada gramo de peso perdido, reponer 1 ml de agua.
En épocas de calor extremo, sumar 500 ml una hora después de la actividad y, de manera opcional, incorporar sales de rehidratación oral.
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2) Prácticas de entre 1 y 4 horas
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Antes del ejercicio: ingerir 500 ml de bebida de rehidratación (con sales) una hora previa.
Durante el ejercicio: consumir 200 ml de estas bebidas cada 20-30 minutos, ya que aportan no solo agua y sales, sino también hidratos de carbono.
Después del ejercicio: reponer líquidos, sales y calorías con bebidas energéticas e hidratos de carbono simples.
Es importante aclarar que estas pautas están orientadas a adultos jóvenes y sanos, en un medio apto para la práctica deportiva. En el caso de niños, adultos mayores o personas con comorbilidades, es necesario un estricto seguimiento con profesionales especializados.
Para obtener el máximo beneficio de la actividad física y proteger la salud, es indispensable planificar la hidratación y la nutrición antes, durante y después del ejercicio, especialmente en épocas de calor extremo. Llevar un registro de la actividad (duración, intensidad, condiciones climáticas) ayudará a personalizar estas recomendaciones.
La correcta hidratación y nutrición son tan importantes como el mismo entrenamiento para alcanzar un óptimo rendimiento deportivo y proteger la salud de quienes practican ejercicio.
Dr. Iván Camizasca, médico traumatólogo. Especialista en medicina del deporte de Grupo Oroño