La enfermedad es endémica en Argentina y tiene una letalidad de entre el 30% y el 40%; en 2025 se confirmaron 23 casos y 9 fallecidos en el país
09:15 hs - Domingo 22 de Marzo de 2026
El hantavirus es una zoonosis endémica en Argentina causada por virus del género Orthohantavirus. Se transmite a los humanos a través de roedores silvestres, siendo su principal reservorio el ratón colilargo (Oligoryzomys spp.).
En el país se registran casos todos los años. La región Centro concentra aproximadamente el 70% de los casos recientes, aunque la incidencia relativa es mayor en la Patagonia. "Se trata de una enfermedad transmisible cuya mayor incidencia ocurre en primavera–verano, entre los meses de octubre y mayo", señala la Dra María Julia Aleman, integrante del Servicio de Infectología de Grupo Gamma.
La transmisión ocurre principalmente por la inhalación de aerosoles provenientes de orina, saliva o heces de roedores infectados. También puede producirse por otros mecanismos como el contacto con polvo contaminado en galpones, viviendas cerradas o graneros o por las mordeduras de roedores (un caso que es mucho menos frecuente).
En el caso de la cepa Andes, presente en la Patagonia, también puede haber transmisión de persona a persona. Esto es: el contacto estrecho con una persona infectada durante los primeros días de síntomas.
Situación epidemiológica en Argentina
Argentina reporta aproximadamente 100 casos anuales en promedio en las últimas décadas. En 2025 se notificaron 23 casos confirmados, con 9 fallecidos. La letalidad en algunas series recientes se ubica entre el 30% y el 40%. Durante 2025, la letalidad reportada fue del 39%. Además, el Boletín Epidemiológico informó ese mismo año un aumento del 17% de los casos respecto del promedio reciente.
Síntomas: ¿cómo comienza la enfermedad?
La forma clásica de presentación clínica es el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) que puede manifestarse desde un cuadro leve con fiebre inespecífica, hasta una forma grave con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico.
Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de un estado gripal e incluyen: fiebre superior a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y ocasionalmente diarrea, sin compromiso de las vías respiratorias superiores.
"La progresión hacia fases clínicas más severas, con compromiso respiratorio y hematológico, puede ser rápida. Por ese motivo se requiere una pronta atención e intervención médica", alerta la Dra. Aleman.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, a partir de los síntomas y los resultados de laboratorio, junto con el antecedente epidemiológico. La confirmación se realiza en laboratorios de referencia provinciales o nacionales.
El hantavirus debe formar parte del diagnóstico diferencial de cuadros clínicos compatibles en el país porque:
- Es una enfermedad endémica en Argentina. - La incidencia es baja pero constante, con variaciones y brotes periódicos. - Los síntomas iniciales son inespecíficos y pueden confundirse con otras infecciones frecuentes. - Presenta una alta letalidad. - Requiere vigilancia epidemiológica permanente.
Medidas de prevención
Para reducir el riesgo de contagio se recomiendan estas medidas generales:
- Ventilar durante al menos 30 minutos los lugares cerrados antes de limpiarlos. - Evitar barrer en seco y limpiar con agua y lavandina. - Mantener viviendas y depósitos libres de roedores. - Almacenar alimentos en recipientes cerrados. - Eliminar basura y restos de comida cerca de las viviendas.
Una de las claves es impedir el ingreso y la proliferación de roedores en las viviendas. Para ello, es fundamental sellar grietas y orificios en paredes, puertas y cañerías, mantener el entorno despejado —con el pasto corto y sin malezas— y ubicar leña, huertas u otros materiales elevados del suelo y alejados de la casa.
La higiene del hogar también cumple un rol central. Se aconseja limpiar y desinfectar superficies con una solución de lavandina (una parte por nueve de agua), humedecer previamente los pisos antes de barrer para evitar levantar polvo y extremar los cuidados en artefactos como ventiladores o aires acondicionados. En todos los casos, es recomendable el uso de barbijo N95.
"La ventilación de ambientes cerrados resulta indispensable: antes de ingresar a viviendas, galpones o vehículos que hayan permanecido cerrados por varios días, se deben abrir puertas y ventanas durante al menos 30 minutos", señala la especialista.
Finalmente, en actividades al aire libre como el camping, se sugiere elegir zonas limpias y alejadas de basurales o maleza, no dormir directamente sobre el suelo y consumir siempre agua segura, ya sea hervida o desinfectada.
Estas medidas simples, pero sostenidas en el tiempo, son fundamentales para reducir el riesgo de contagio.
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