Salud

En Latinoamérica el cáncer se detecta tarde y hay menos chances para tratamientos

Un encuentro realizado en México develó que las acciones de educación no son efectivas. La gente no conoce bien los factores de riesgo y los modos de prevención.  

Miércoles 09 de Abril de 2014

América latina tiene menor incidencia de enfermedades oncológicas que Europa y Estados Unidos pero mayor mortalidad. ¿La explicación? En los países latinoamericanos se llega tarde al diagnóstico, y en aquellos pacientes con cáncer en etapas avanzadas los tratamientos disponibles tienen pocas chances de ser exitosos. Además, la gente no conoce bien los factores de riesgo y los modos de prevención.

Cáncer de próstata, colorrectal, de hígado, tiroides y de estómago son los responsables de más de 183 mil muertes por año en América Latina y el Caribe, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las acciones de prevención y educación que se han implementado hasta el momento no están dando frutos, por eso existe entre la comunidad médica una enorme preocupación por el creciente número de personas que “llegan tarde”y una necesidad de plantear nuevas estrategias. Ese fue uno de los temas centrales de una reunión que se llevó a cabo la semana pasada en la Ciudad de México y de la que también participaron periodistas especializados en salud y ciencia de toda latinoamérica. El encuentro, que tuvo lugar en el Instituto Nacional de Cancerología del Distrito Federal (DF), sirvió para exponer cuál es la situación global de los distintos cánceres en la región y cuáles son las mejores estrategias para disminuir el impacto de estas enfermedades.

Mejorar los mecanismos de detección temprana y brindar un mayor acceso a la población a los tratamientos aprobados aparecen como los principales desafíos. Oncology Day, como se denominó esa sesión educativa para los comunicadores, y que tuvo como fin que se haga más fluida y efectiva la llegada de la información a la gente, fue organizada por Bayer Health Care y contó con el respaldo de los principales referentes de la oncología mexicana. El Instituto Nacional de Cancerología, que fue sede del encuentro, es una entidad descentralizada que depende de la Secretaria de Salud Pública del DF. Allí se brinda atención médica a pacientes con cáncer y es además un lugar de referencia  que se dedica a la formación profesional y a la investigación. Su director, Abelardo Meneses García, destacó que los pilares en los que deben trabajar los médicos y los gobiernos son: prevención y detección temprana. Si bien cada país tiene sus particularidades, los problemas de salud pública, y el cáncer es uno de ellos, tienen aspectos similares en Latinoamérica. “Cáncer de próstata, colorrectal, de hígado, tiroides y del estómago (como por ejemplo el estroma  gastrointestinal) se llevan muchas vidas anualmente y en general hay poco conocimiento por parte de la población sobre las maneras de prevenirlos o detectarlos rápidamente”, agregó Germán Calderillo, jefe del departamento de Oncología Médica del Instituto de Cancerología. “En etapas avanzadas este grupo de enfermedades es de muy difícil tratamiento. Nuestra meta es mejorar y prolongar la vida de estas personas”, agregó el especialista.

Dos pilares fueron mencionados como centrales en esta tarea: la investigación y el aporte de las organizaciones no gubernamentales que ayudan a personas con cáncer. Meneses García dijo que “en países en vías de desarrollo donde hay grupos poblacionales muy grandes con necesidades insatisfechas tenemos mayores problemas a la hora de llegar a tiempo y hacer detección precoz; nosotros, que somos un centro de referencia de tercer nivel, ya recibimos a personas con la enfermedad en etapas tardías, por lo general; por eso necesitamos que haya más diagnóstico o detección de signos de alarma en los centros de salud cercanos al paciente, en los primeros niveles de atención”.

Colon y próstata. El cáncer colorrectal, por ejemplo, es el tercer tipo de cáncer con mayor prevalencia en el mundo. La cuarta parte de los casos, que alcanzan al millón por año, son diagnosticados cuando el tumor ya generó metástasis. “En algunos pacientes los síntomas pasan desapercibidos o los atribuyen a otro tipo de problemas de salud por lo cual no consultan”, mencionó el oncólogo. “En pacientes diagnosticados en fase II y III se calcula que entre el 50 y 60% van a desarrollar metástasis, lo que incrementa el riesgo de muerte”, señaló. Otro de los tumores de incidencia frecuente es el de próstata. José Luis Aguilar, subdirector de medicina interna de la institución médica mexicana, mencionó que es el cáncer que ocupa el primer lugar de incidencia entre los varones latinoamericanos y que constituye a nivel mundial la sexta causa de muerte por cáncer: “Se presenta generalmente luego de los 65 años, y vemos que casi el
20% de los pacientes tiene metástasis al momento del diagnóstico”, expresó.

Los recursos para detectarlo a tiempo son el análisis de sangre denominado Antígeno Prostático Específico y el tacto rectal. “Sobre el antígeno se ha discutido mucho y se ha puesto en debate su utilidad. Soy partidario de seguir pidiéndolo ya que no son muchas las opciones que tenemos para encontrar el tumor cuando aún hay tiempo”, dijo Calderillo. La difusión y la educación aparecen como las herramientas más efectivas para combatir este problema que va en aumento: “El diagnóstico oportuno nos ayuda a salvar vidas pero el denominador común en América Latina es que estamos llegando tarde, los  pacientes reciben su diagnóstico en etapas avanzadas y muchos ya con metástasis lo que complejiza el pronóstico, alarga los tratamientos pero sobre todo los padecimientos, que no son sólo de la persona directamente afectada sino de todo su entorno afectivo, laboral y social”, reflexionaron los médicos.

Respecto de la resistencia de muchos hombres a aceptar el tacto como examen que permite detectar el cáncer de próstata, todos los especialistas coincidieron en que debería haber campañas nacionales para que el varón  comprenda su utilidad y la posibilidad de que a partir de un estudio que es simple y rápido se pueda mejorar la calidad de vida y ganar años de vida también. Los factores modificables como la dieta, el dejar el tabaco, beber alcohol en forma moderada y hacer ejercicio se anotan entre los cuidados imprescindibles para bajar el número de casos o minimizar el impacto del cáncer. Conocer los síntomas de alerta, también.

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