El robot Da Vinci ya operó a un rosarino
Un rosarino ya forma parte de la historia de la cirugía robótica en la Argentina al convertirse, junto a otros seis pacientes, en los primeros operados de cáncer de próstata en el Hospital Italiano de Buenos Aires con la tecnología del robot Da Vinci.

Miércoles 13 de Agosto de 2008

Un rosarino ya forma parte de la historia de la cirugía robótica en la Argentina al convertirse, junto a otros seis pacientes, en los primeros operados de cáncer de próstata en el Hospital Italiano de Buenos Aires con la tecnología del robot Da Vinci. "El robot funciona desde el 21 de julio y tenemos en lista de espera a otros 15 pacientes", dijo a La Capital el jefe del servicio de Urología y coordinador del área de robótica del hospital, Oscar Damia.

La cirugía robótica representa uno de los avances más importantes de los últimos tiempos. En el mundo funcionan alrededor de 860 equipos con estas características (en Sudamérica son cinco, dos en Brasil, dos en Venezuela y el del Italiano) y sus aplicaciones se extienden al campo de la urología en general, ginecología, cardiología, cirugía general y pediátrica. En Estados Unidos se lo utiliza en cirugía de la obesidad, cáncer de esófago y en ablaciones para trasplante renal. Precisamente con destino a Orlando, Estados Unidos, viajó un grupo de médicos del Hospital Italiano para perfeccionarse en el uso del Da Vinci en intervenciones ginecológicas.

"El robot no opera solo, funciona como una interfase y no reemplaza al cirujano —aclara Damia—. Por el contrario, le aporta al médico una visión tridimensional del campo operatorio y hace que los movimientos sean más delicados, con lo cual el trauma en los tejidos es menor".

"Todos los programas de robótica son muy complejos y requieren de un equipo multidisciplinario de 50 personas. No se trata de comprar el robot y ponerlo a funcionar", insiste en puntualizar el cirujano.

La robótica adosada a la cirugía laparoscópica (mínimamente invasiva) representa beneficios adicionales para el paciente, entre otros, disminuye el riesgo de infecciones, no requiere transfusiones de sangre y asegura un mínimo trauma sobre los tejidos.

Cuatro brazos. El robot, que pesa mil kilos y costó 1,5 millones de dólares, tiene cuatro brazos interactivos: uno transmite imágenes tridimensionales y aumenta hasta 10 veces la visión de las mismas; los otros tres son una suerte de "manos instrumentales". El cirujano maneja los movimientos de los cuatros brazos desde una consola.

La visión tridimensional y magnificada asociada a la instrumentación robótica permite hoy una alta reducción del riesgo de padecer incontinencia urinaria y disfunción eréctil.

El sistema quirúrgico Da Vinci opera a través de tubos pequeños de 10 milímetros de diámetro que se introducen por el ombligo con una perforación de un centímetro y otras dos de cinco centímetros, una a cada lado. "Los pacientes operados por este sistema tuvieron menos dolor postoperatorio lo que facilita la posibilidad de deambular y de alimentarse en forma precoz y asegura el alta a las 48 horas", explicó el cirujano.

La primera cirugía robótica que se efectuó en el país fue en 2005, en el marco del 76º Congreso Argentino de Cirugía, donde se exhibió el robot.