De qué manera la risa contribuye a una mejor calidad de vida, optimiza los procesos cognitivos y fortalece el vínculo con los demás.
08:53 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026
Reír es una de las expresiones más naturales del ser humano. Presente en todas las culturas y edades, la risa no solo refleja alegría, sino que también aporta múltiples beneficios para la salud física y mental. De hecho, cada vez más especialistas destacan el valor terapéutico de este gesto cotidiano. La Dra. Rosana Gogorza, médica neuróloga de OSDE, explica que incluso una breve sonrisa puede generar cambios significativos en el organismo.
“Generar una sonrisa por al menos dos minutos seguidos puede desactivar mecanismos originados por el estrés y dar lugar a una sensación de reposo en nuestro organismo”, señala la especialista. Según indica, durante la risa el cuerpo libera endorfinas, sustancias químicas asociadas al bienestar y a la sensación de felicidad.
Pero los efectos positivos no terminan allí. Diversos estudios han demostrado que la risa influye en distintos aspectos de la salud integral.
Uno de ellos es el impacto en la salud mental. Reír estimula la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y que pueden contribuir a disminuir síntomas de ansiedad y depresión. “La risa actúa como un regulador emocional natural, ayudando a mejorar cómo nos sentimos frente a situaciones de estrés”, explica la Dra. Gogorza.
Además, la risa favorece el descanso. Al reír liberamos tensiones, relajamos la musculatura y disminuyen los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés. Este proceso facilita que el cuerpo entre en un estado de relajación que puede mejorar la calidad del sueño.
Otro aspecto interesante es su relación con el funcionamiento cognitivo. La risa aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que puede favorecer la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje. También estimula áreas cerebrales vinculadas con la creatividad y la resolución de problemas.
A nivel emocional, reír también funciona como un alivio. En muchos casos ayuda a distraer la atención del dolor físico o emocional, lo que puede mejorar la percepción de bienestar y la calidad de vida de las personas.
El impacto social es otro de sus grandes beneficios. Compartir la risa genera ambientes más positivos y fortalece los vínculos entre las personas. “Cuando nos reímos en conjunto se genera una conexión emocional que facilita la comunicación y fortalece las relaciones”, agrega la profesional.
Incluso desde el punto de vista muscular, la risa resulta más “económica” para el cuerpo que otros gestos faciales. “Para fruncir el ceño se activan alrededor de 43 músculos, mientras que para sonreír utilizamos solo 17”, comenta la Dra. Gogorza, destacando que el cuerpo parece estar naturalmente predispuesto hacia la expresión de la alegría.
En un contexto donde el estrés forma parte de la vida cotidiana, recuperar espacios para reír puede convertirse en una herramienta sencilla y poderosa para cuidar la salud. Ya sea viendo una película, compartiendo un momento con amigos o encontrando humor en lo cotidiano, la invitación es simple: reír más.
Porque, como concluye la especialista, incorporar la risa a la vida diaria no solo mejora el ánimo, sino que también contribuye al bienestar físico, emocional y social de las personas.