Salud

El ataque cerebral en los jóvenes está en aumento

La prevención en el Día Mundial del ACV. Se producen más casos en menores de 50 años. Sufren los mismos síntomas que los adultos mayores pero los minimizan.

Miércoles 29 de Octubre de 2014

Más allá de las investigaciones que existen en países como Estados Unidos y que confirman un alza en el número de casos de personas jóvenes con accidente cerebrovascular (ACV), los neurólogos argentinos lo ven a diario en sus consultorios y lo confirman: el ataque cerebral está afectando a hombres y mujeres que no superan los 50 años.

Aunque no hay una única explicación para entender esta tendencia, el aumento de la hipertensión, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y la diabetes a edades tempranas ofrecen parte de esa respuesta. El alto consumo de drogas ilegales, ciertos trastornos cardíacos y de la sangre y el uso de píldoras anticonceptivas en mujeres que además sufren migrañas con aura (una perturbación visual que aparece en algunas personas antes del dolor fuerte de cabeza) suman datos para comprender por qué tantos adultos jóvenes tienen ACV.

"Sabemos que globalmente está aumentando el ataque cerebral en personas de hasta 45, 50 años y lo comprobamos semana tras semana en el consultorio y en las internaciones. Las causas no son diferentes a las del adulto mayor: hipertensión, tabaquismo, dislipidemia, sedentarismo, pero no alcanzan a explicar el incremento. De hecho hay un 35 por ciento en los que no encontramos el motivo que lo provocó", comentó Lorena Jure, neuróloga, coordinadora del equipo de Ataque Cerebral de Ineco Rosario.

La especialista destacó que una de las características de la población joven que sufre ACV es que llegan tarde a la guardia o consulta médica. "Aún cuando los síntomas son evidentes hay cierta idea de que si es alguien joven no le puede pasar, cuando incluso hay ACV en edad pediátrica. Además hay médicos que lo minimizan. Puede ser que un hombre o mujer de 30, 35 años presente una hemiparesia (disminución de la fuerza en alguna extremidad), hormigueos o problemas visuales y los profesionales que lo atienden le digan que son problemas nerviosos o de ansiedad, esto sucede", enfatizó Jure.

Lo mismo pasa con los sistemas de ambulancia. "No suele tomarse con la misma urgencia el caso de alguien que llama con un fuerte dolor en el pecho que si el dolor fuerte es en la cabeza o tiene alguna parte del cuerpo adormecida", señaló la médica.

Llegar a tiempo es sumamente importante. En el ACV cada minuto que pasa disminuye las posibilidades de recuperación. "Es necesario llegar al centro de atención antes de las seis horas. Ese tiempo es oro. Pero en general las personas llegan muy tarde o cuando tenemos dos o tres horas por delante. Hay que tener en cuenta que deben hacerse análisis de laboratorio, estudios por imágenes y otros exámenes que son fundamentales para tomar la decisión correcta", agregó.

Otro aspecto para destacar es que no son pocas las personas que llegan a un centro de salud con síntomas de ACV y en los que se comprueba después de los estudios por imágenes que ya habían tenido episodios, incluso algunos severos, pero no se habían dado cuenta. "En ocasiones hacés una resonancia magnética y encontrás que ese paciente ya tuvo episodios de magnitud pero que fueron silentes porque tocaron territorios más solapados; vemos microinfantos o sufrimiento vascular crónico del cerebro en gente que no tenía noción de que esto le estaba sucediendo", dijo Jure.

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo a una parte del cerebro porque ese vaso se obstruyó o rompió. En el caso de la obstrucción se habla de ACV isquémico y si hay rotura es un ACV hemorrágico.

Puede suceder a cualquier edad pero es mucho más frecuente con el paso de los años. Hombres y mujeres los sufren por igual aunque después de los 75 años es más común entre el sexo femenino y entre los jóvenes predominan los varones.

"Hay un mayor conocimiento entre la gente y ganas de saber más sobre el ACV y cómo prevenirlo", destacó Cecilia Bahit, médica cardióloga, jefa del Departamento de Cardiología de Ineco Rosario.

El fin de semana se hizo una actividad en la zona de Oroño y el Río que consistió en entregar folletería, brindar información y responder inquietudes a los paseantes. "Nos sorprendió el interés. El público quería conocer más de verdad y estaban dispuestos a escuchar", dijo Bahit quien remarcó la importancia de llevar el mensaje a la gente en forma constante.

La médica mencionó que después de que el cantante Gustavo Cerati quedó en estado de coma durante años hasta que falleció el 4 de septiembre pasado "el impacto fue tan grande que mucha más gente empezó a familiarizarse con los síntomas y los factores de riesgo del ACV".

"Cuando alguien famoso pasa por estas circunstancias es habitual que crezca el interés, sobre todo porque la gente comprende la magnitud y el impacto que tiene en la vida personal y familiar un episodio así", reflexionó.

Además recomendó a todos hacerse chequeos médicos en forma anual. "Los factores de riesgo, es decir, las condiciones clínicas que predisponen a una persona a tener más chances de sufrir un ACV, son los mismas que las del infarto, por eso, el control con un médico generalista o médico cardiólogo es importante. En esos casos se harán análisis de laboratorio para evaluar glicemia, hacer un perfil lipídico, un electrocardiograma para detectar posibles arritmias (la fibrilación auricular aumenta cuatro veces el riesgo de ACV) , se le tomará la presión, el pulso y de allí es posible detectar factores de riesgo que puedan tratarse o revertirse", añadió Bahit.

Recuperarse. ¿Cuáles son las chances de volver a la vida "normal" después de un ACV? La pregunta atormenta a pacientes y familiares en los días posteriores al episodio. "Tiene mucho que ver con el área cerebral dañada, la extensión de la lesión, si la persona recibió tratamiento en el evento agudo … pero siempre transmitimos la idea de que se puede recuperar. Los equipos médicos de rehabilitación apuntamos a minimizar la secuela y la discapacidad y a maximizar todo lo posible las capacidades del paciente", destacó Virginia Tejada Jacob, neuróloga que tiene a su cargo el área de rehabilitación y que también certificó que llamativamente son cada vez más los hombres y mujeres de 25, 30 ó 40 años que están recibiendo terapia post ACV.

"Lo ideal es empezar cuanto antes, pero siempre que el paciente, tenga la edad que tenga, ya esté estabilizado clínicamente. En la internación ya se comienza a trabajar en la recuperación de las funciones alteradas por el ACV", agregó.

"Si la lesión es muy importante o esa persona tiene otras enfermedades asociadas puede haber menos avances pero siempre hay cosas que se pueden lograr", enfatizó Tejada Jacob.

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