La intervención sobre hígado, páncreas y vías biliares representa uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. La tecnología robótica y el abordaje mínimamente invasivo están redefiniendo la experiencia del paciente y los resultados clínicos.
09:08 hs - Domingo 01 de Febrero de 2026
Para la mayoría de los pacientes, pocas palabras generan tanta ansiedad como “cirugía mayor”. Esta sensación ha sido históricamente justificada: durante décadas, las intervenciones en órganos profundamente situados y rodeados de vasos vitales —como el hígado o el páncreas— implicaban recuperaciones prolongadas y una alta complejidad postoperatoria.
Sin embargo, la medicina atraviesa hoy una transformación silenciosa pero profunda. La evolución de las técnicas mínimamente invasivas hacia la cirugía robótica está permitiendo que procedimientos que antes se consideraban al límite de las posibilidades tecnológicas, hoy se ejecuten con una precisión superior.
La evolución de la visión y el movimiento
“Es fundamental aclarar que la cirugía robótica no es una máquina que opera de forma autónoma, sino una plataforma que potencia las capacidades del cirujano. En la cirugía hepatobiliopancreática (HPB), donde unos pocos milímetros pueden determinar el éxito de un procedimiento, la tecnología ofrece una visión tridimensional y una capacidad de maniobra que supera las limitaciones de la mano humana”, explica el Dr. David Biagiola, cirujano hepatobiliopancreático, integrante de la Unidad HPB de Grupo Oroño.
La evidencia científica publicada recientemente en revistas internacionales de cirugía confirma beneficios consistentes:
- Reducción del sangrado: una disección más controlada de los vasos pequeños se traduce en una mayor estabilidad durante y después de la operación.
- Recuperaciones más breves: pacientes que anteriormente requerían semanas de internación, hoy pueden recibir el alta en pocos días, con menos dolor y menor riesgo de infecciones.
- Precisión en la reconstrucción: en cirugías de alta sensibilidad, como las de páncreas, la capacidad de los instrumentos robóticos reduce la incidencia de complicaciones temidas, como la fístula pancreática.
Eficacia oncológica y seguridad
“Un punto crucial en la divulgación de estos avances es la seguridad en el tratamiento del cáncer. La menor invasión no compromete la eficacia: los estudios demuestran que el abordaje robótico logra márgenes libres de tumor y una extirpación de ganglios linfáticos tan exhaustiva como la cirugía abierta, pero con un impacto mucho menor en el organismo del paciente”, señala el especialista.
Este cambio de paradigma no ocurre de forma aislada. La tecnología, por sí sola, no garantiza resultados. El éxito de estos programas depende de la acumulación de experiencia y de la formación de equipos que dominen tanto la cirugía abierta tradicional como las nuevas plataformas.
Un legado de especialización en la región
“En nuestra región, este avance tiene raíces sólidas. La actual Unidad HPB de Grupo Oroño es el resultado de la convergencia de dos instituciones pioneras en la medicina argentina: el Club del Hígado, fundado en 1977 por el Dr. Hugo Tanno y la Unidad de Páncreas, creada en 1990 por los doctores Alejandro Rolle, Roberto Villavicencio, Alfredo Brasca y Claudio Bonini”, cuenta el Dr. Biagiola y agrega que hoy, esa herencia de conocimiento se integra con el sistema robótico Da Vinci Xi, el más avanzado del mundo. Esta tecnología permite que el equipo de profesionales de la Unidad Hepatobiliopancreática —entrenados en cirugía abierta, laparoscópica y robótica— pueda ofrecer un menú de tratamiento personalizado para cada caso, cumpliendo con los estándares internacionales de seguridad.
Proyección internacional
La relevancia de la cirugía HPB argentina se refleja también en la escena global. El equipo médico de la institución forma parte del comité organizador del 6to Congreso Mundial de ILLS 2027 (International Laparoscopic Liver Society), que se desarrollará en Buenos Aires. Este encuentro será el epicentro para compartir avances en cirugía hepática mínimamente invasiva, oncología y trasplante.
Para finalizar, el especialista señala que el progreso más valioso de la medicina no siempre llega con estruendo. “A veces, se manifiesta en la posibilidad de sanar con precisión, permitiendo que la técnica quirúrgica sea cada vez más efectiva y, al mismo tiempo, más humana”.