Celiaquía: claves médicas para identificar la enfermedad y vivir sin limitaciones

El 80% de los afectados desconoce su condición. Especialistas explican cómo detectarla a tiempo, por qué el diagnóstico precoz es determinante y cuál es el único tratamiento efectivo

Domingo 10 de Mayo de 2026

La conmemoración mundial del Día Internacional del Celíaco, cada 5 de mayo, junto con la instauración de mayo como el Mes Nacional de Concientización en Argentina, pone de relieve una problemática de salud pública que trasciende lo estrictamente nutricional. La Enfermedad Celíaca (EC) afecta a 1 de cada 100 personas, pero el dato más alarmante para la comunidad médica es que la gran mayoría de quienes la padecen transitan años de malestar sin obtener un diagnóstico certero. Se estima que en Argentina hay alrededor de 400.000 celíacos diagnosticados, pero la cifra real podría superar el millón y medio de personas.

Sobre este escenario, la Dra. Gisela Kuzmicz, especialista en Gastroenterología y Estudios Endoscópicos Digestivos de GO Gastro y Diagnóstico Médico Oroño, advierte sobre la complejidad de esta condición silenciosa: "Es fundamental comprender que la Enfermedad Celíaca tiene un amplio espectro de manifestaciones clínicas que se asemejan más a un trastorno multisistémico que a una enfermedad intestinal aislada. Esto hace que pueda confundirse durante años con otras patologías, lo que explica por qué aproximadamente el 80% de las personas con celiaquía aún no lo sabe".

El mecanismo del daño: una respuesta del sistema inmune

Para comprender la celiaquía, es necesario despojarla de los mitos que la rodean. No es una simple intolerancia alimentaria ni una alergia al trigo. Se trata de un trastorno crónico y autoinmune, una condición donde el sistema inmunitario, al detectar la ingesta de gluten —proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (TACC)—, reacciona atacando al propio organismo de manera errónea. Esta distinción es clave para entender por qué el abordaje médico debe ser riguroso y sostenido en el tiempo.

Este proceso fisiopatológico se desencadena específicamente en la mucosa del intestino delgado. Cuando una persona con predisposición genética consume gluten, su sistema inmunitario genera una respuesta inflamatoria que daña y atrofia las vellosidades intestinales. Estas pequeñas estructuras son cruciales, ya que se encargan de absorber los nutrientes esenciales de los alimentos. Su deterioro progresivo compromete la salud integral del paciente, incluso antes de que aparezca cualquier síntoma visible.

Al dañarse las vellosidades, el organismo pierde su capacidad de incorporar hierro, calcio y otros elementos vitales. Esto genera carencias nutricionales que impactan en todo el sistema, pudiendo afectar a diversos órganos más allá del tracto digestivo. Esta es la razón por la cual la ciencia médica hoy analiza la celiaquía como una afección sistémica y no meramente local, lo que exige un seguimiento interdisciplinario que incluya nutricionistas, clínicos y especialistas según cada caso.

La genética juega un rol clave: los familiares de primer grado (padres, hijos y hermanos) tienen un riesgo de entre el 4% y el 12% de desarrollarla, por lo que deben ser evaluados aunque se sientan sanos. Este dato subraya la importancia de extender el tamizaje más allá del paciente con síntomas evidentes, incorporando a todo el grupo familiar como parte del protocolo preventivo.

Los síntomas: la "gran simuladora"

Debido a su naturaleza multisistémica, los síntomas de la celiaquía son extremadamente variados, lo que a menudo lleva a diagnósticos tardíos. Si bien los signos más frecuentes se asocian al aparato digestivo —como la diarrea crónica, la constipación, la distensión o "hinchazón" abdominal, las náuseas, los vómitos y el meteorismo (exceso de gases)—, existe gran variedad de manifestaciones extraintestinales que pueden desorientar tanto al paciente como al médico que lo asiste.

En la población adulta, es común observar anemia persistente que no responde al tratamiento con hierro, cansancio crónico, caída del cabello, aftas orales frecuentes y cefalea. En casos no detectados, puede derivar en osteoporosis prematura con fracturas patológicas, infertilidad o abortos espontáneos reiterados. En los niños, el síntoma más crítico suele ser el retraso en el crecimiento y el desarrollo físico, lo que frecuentemente dispara la consulta pediátrica.

Es imperativo destacar que un porcentaje importante de pacientes son completamente asintomáticos. No obstante, en este subgrupo el daño intestinal ocurre con la misma gravedad que en quienes manifiestan síntomas, lo que refuerza la necesidad de un diagnóstico precoz. Dato importante: a pesar de que el paciente pueda o no tener síntomas, no existen grados de celiaquía: se es o no se es celíaco.

El camino hacia la salud debe ser guiado por profesionales. Un error común es "probar" la dieta sin gluten por cuenta propia para ver si los síntomas mejoran. La medicina advierte que esta práctica es contraproducente, ya que retirar el gluten antes de la realización de los estudios puede normalizar los marcadores biológicos y la apariencia del intestino, arrojando resultados falsos negativos que retrasan aún más el diagnóstico definitivo.

El proceso diagnóstico consta de dos pilares fundamentales. Primero, la detección de anticuerpos mediante un análisis de sangre específico para buscar anticuerpos contra la transglutaminasa, que es el primer paso en pacientes con sospecha clínica o antecedentes familiares. Segundo, la videoendoscopía con toma de biopsia, único método para documentar fehacientemente el daño en la mucosa. Este procedimiento es vital porque hasta el 30% de los adultos celíacos tienen un intestino que parece normal a la vista durante la endoscopia: solo el análisis de las biopsias al microscopio revela el daño real.

Actualmente, el único tratamiento efectivo es una dieta libre de gluten estricta y de por vida. La mayoría de los pacientes presenta una excelente respuesta clínica a este cambio, logrando la desaparición de síntomas y la recuperación total de la mucosa intestinal. El éxito del tratamiento depende también de evitar la contaminación cruzada. Pequeñas cantidades de gluten "escondidas" pueden reactivar la respuesta inmune y aumentar el riesgo de complicaciones. Es fundamental desterrar conceptos erróneos ampliamente difundidos, como: "esta comida es sin gluten, pero puede contener un poquito de harina". Por otra parte, existe una normativa municipal en Rosario que incluye la obligatoriedad de opciones para celíacos en restaurantes, un avance concreto en materia de inclusión alimentaria.

Para garantizar que el diagnóstico sea certero y el seguimiento sea el adecuado, es necesario contar con un entorno médico de excelencia. La Dra. Kuzmicz destaca: "En Diagnóstico Médico Oroño, el abordaje interdisciplinario nos permite avanzar con precisión hacia un diagnóstico certero. La videoendoscopía digestiva con biopsia intestinal es la herramienta que permite confirmar el diagnóstico y evaluar el daño real en la mucosa". Finalmente, la especialista enfatiza que "un simple análisis de sangre puede ser el comienzo de una respuesta que un paciente quizás llevaba años buscando" y que la consulta con el gastroenterólogo ante síntomas persistentes o antecedentes familiares es el paso fundamental para mejorar significativamente la calidad de vida.