Cáncer colorrectal: nuevas estrategias para tratar las metástasis hepáticas

Frente a cuadros que históricamente se consideraban inabordables, la integración de oncología, cirugía de alta complejidad y técnicas de remodelación permite hoy mejorar el pronóstico de los pacientes.

07:56 hs - Domingo 19 de Abril de 2026

En el panorama actual de la salud pública en Argentina, el cáncer colorrectal ocupa un lugar de preocupación constante, siendo el segundo tumor maligno más frecuente y la segunda causa de muerte por cáncer en nuestro medio. Sin embargo, el avance de la ciencia médica ha permitido que lo que antes se percibía como un diagnóstico definitivo, hoy cuente con un abanico de posibilidades terapéuticas mucho más amplio y esperanzador. El principal desafío surge cuando la enfermedad se extiende al hígado, un escenario que afecta a un número significativo de pacientes pero que, gracias a la evolución de las estrategias combinadas, hoy permite hablar de "rescate" y recuperación.

A lo largo de la enfermedad, se estima que aproximadamente un 50% de los pacientes desarrollarán metástasis hepáticas. La medicina distingue dos momentos clave: aquellas qu se detectan al momento del diagnóstico inicial (sincrónicas), que representan un 20% de los casos, y aquellas que aparecen posteriormente en el tiempo (metacrónicas), que afectan a un 30% de los pacientes.

El valor del abordaje interdisciplinario

Para enfrentar este escenario complejo, la clave reside en no fragmentar al paciente. El Dr. Lisandro Bitetti, Cirujano General y Jefe del equipo hepático de la Unidad de Trasplantes de Grupo Oroño, destaca la importancia de una mirada coral sobre la patología. "Es fundamental que estos casos se evalúen en forma multidisciplinaria", explica el especialista, y añade: "Contamos con especialistas preparados que incluyen Oncólogos, Coloproctólogos, Cirujanos Hepatobiliopancreáticos y expertos en Diagnóstico por Imágenes".

Este equipo de trabajo no se agota en la técnica quirúrgica, sino que contempla la integridad del individuo. El Dr. Bitetti advierte que la estrategia debe incluir también a especialistas en cirugía mini invasiva, clínicos y un equipo de contención psicológica, fundamentales para transitar el proceso. "Dependiendo de los requerimientos de cada paciente en particular, sumamos también a Cardiólogos, Hematólogos o Nefrólogos. La personalización del tratamiento es lo que permite planear una estrategia con alternativas ante una eventual falta de respuesta inicial", destaca.

Estrategias de combinación y "remodelación" hepática

Uno de los avances más significativos en la última década ha sido la capacidad de transformar un cuadro "inoperable" en uno que sí lo es. Aquí es donde la estrategia combinada de Quimioterapia, Radioterapia y Cirugía juega un rol determinante. Según explica el profesional, si bien la cirugía es una de las bases fundamentales del tratamiento, no siempre es la mejor opción como primer paso.

"Con el advenimiento de los nuevos tratamientos de Quimioterapia, sumado a los procedimientos de remodelación hepática, hoy es posible rescatar pacientes que inicialmente se consideraban fuera de toda opción quirúrgica", señala Bitetti. La técnica de remodelación es, en esencia, una pieza de ingeniería biológica: se trata de intervenciones quirúrgicas diseñadas para aumentar el volumen del sector del hígado que permanecerá en el cuerpo tras la cirugía principal. Esto permite que el órgano sea funcionalmente apto incluso después de extirpar las áreas afectadas por la enfermedad.

Este enfoque permite evaluar la "resectabilidad" de las metástasis de manera dinámica. Lo que hoy no es operable, puede serlo mañana tras una respuesta favorable a la quimioterapia o después de una cirugía de remodelación exitosa. Esta mirada esperanzadora cambia radicalmente la perspectiva del paciente y del equipo médico.

Precisión quirúrgica y preservación del órgano

La cirugía moderna no solo busca eliminar la enfermedad, sino proteger el futuro del paciente. Una de las premisas fundamentales que rigen la práctica actual es la preservación del parénquima hepático. El Dr. Bitetti hace hincapié en que el objetivo es siempre resecar la menor cantidad de hígado posible.

"La base de la cirugía de metástasis es ser sumamente cuidadosos con el tejido sano, ya que en un futuro puede ser necesario realizar otra intervención ante una posible recaída de la enfermedad", advierte el especialista. De esta manera, la cirugía no se piensa como un evento único y aislado, sino como parte de una línea de tiempo donde se debe cuidar la reserva funcional del órgano.

En cuanto a las vías para llevar adelante estas intervenciones, el abanico es diverso y se adapta a la anatomía y necesidad de cada persona. Según detalla el jefe del equipo hepático, las opciones varían entre la vía abierta tradicional, la laparoscopía o la cirugía robótica, e incluso en casos muy seleccionados, el trasplante hepático surge como una opción de tratamiento válida. Además, la cirugía puede realizarse en uno o dos tiempos, o combinarse con técnicas de termoablación (uso de energía térmica para destruir células tumorales).

Infraestructura y tecnología para el abordaje complejo

La ejecución de estas estrategias de alta complejidad, que involucran tecnología de última generación y equipos de múltiples especialidades coordinados con precisión, requiere de una infraestructura que soporte dicho nivel de exigencia.

Al respecto, el Dr. Lisandro Bitetti es categórico sobre el marco en el que se desarrollan estas prácticas: "Para poder llevar adelante estos tratamientos de vanguardia, es indispensable contar con el respaldo de excelencia que nos brindan instituciones como el Sanatorio Parque. Formar parte de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática del Sanatorio Parque y de la Unidad de Trasplantes de Grupo Oroño nos permite acceder a la tecnología y al soporte interdisciplinario necesario para abordar los casos más complejos con la mayor seguridad para el paciente".

En definitiva, aunque el diagnóstico de metástasis hepática representa un desafío mayor en la oncología, la combinación de innovación técnica, nuevas drogas oncológicas y el respaldo de una trayectoria institucional sólida permite hoy ofrecer trayectorias de curación y calidad de vida que antes resultaban impensables.