Viernes 17 de Noviembre de 2023
En otros espacios hemos analizado que una de las secuelas del ACV son las afasias (trastornos neurolingüísticos de diferentes tipos clínicos y grados de severidad). Con relación a estos trastornos del lenguaje marcamos la relevancia de su atención temprana fonoaudiológica -para evitar daños lingüísticos mayores- diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
Dentro de la planificación terapéutica de cada paciente, se plantea el abordaje de los aspectos pragmáticos del lenguaje, es decir, del lenguaje en uso, la manera cotidiana de utilizarlo en las actividades de la vida diaria (AVD).
En este sentido, el contexto (familiar, social, laboral, etc.), la presuposición (inferencia pragmática), los sobreentendidos, las implicancias conversacionales (es decir, lo que los participantes de un diálogo no se dicen, pero conocen), deixis y principios propios de la situación comunicativa y de la enunciación (encuadre espacio temporal, turnos de diálogo, entonación, etc.) desempeñan un rol fundamental en el que el paciente que tuvo un ACV debe adquirir paulatinamente su autogobierno.
La intención comunicativa del paciente representa el motor de arranque para el diseño y planificación (programación neurolingüística- PNL) de su mensaje en cuanto a las relaciones entre la conducta verbal y los contextos en que normalmente acontecen.
La pragmática, en cambio, se refiere a las búsquedas lingüísticas que hacen referencia al contexto en el cual las frases son utilizadas, a la identidad de los participantes, al tiempo y lugar del evento comunicativo y a los conocimientos e intenciones de los hablantes.
¿Cómo se debe desenvolver la conversación entre un paciente afásico y su interlocutor?
Se deben tener en cuenta algunos aspectos:
-
Argumento de la comunicación: el interlocutor debe tener la suficiente creatividad para pasar del objeto inicial de la conversación a argumentos más generales relativos a ese objeto.
Intercambio de roles en una conversación, de hablante a escucha (alternadamente) en un proceso interactivo.
- Conversación: (atención, seguridad, contacto visual, tipo de acto lingüístico: pregunta, realizar algo, afirmar) La máxima de relación es una de las más dificultosas en este aspecto (que el mensaje incluya lo pertinente).
El paciente afásico perdió total o parcialmente su capacidad de relacionarse con los demás a través del lenguaje, no puede expresar sus propias ideas o deseos y tiene dificultad, en ocasiones, para entender a los de los demás. Pierde su rol en la familia y en la sociedad. El terapeuta tiene los instrumentos culturales para interactuar con el paciente y es su función profesional hacerlo. Para ello, debe estar en sintonía (empatía) con el paciente, debe escuchar sus necesidades sino no podrá llegar a sus intenciones.
Es imprescindible que estas herramientas sean conocidas y utilizadas por quienes pertenecen al entorno del paciente (familiares, amigos, compañeros de trabajo). Asimismo, existen programas específicos para trabajarlas con ellos: Los talleres de comunicación y terapias grupales representan un excelente encuadre para poner en uso el lenguaje en el proceso de intercomunicación.
La motivación e interacción social y comunicacional entre los pacientes y sus entornos representan los pilares del autogobierno y de seguridad en su desempeño lingüístico, garantizando un mejor pronóstico.
Para finalizar, me gustaría cerrar con esta cita: “El lenguaje es poderoso, dinámico y define la forma en la que vemos el mundo. Las palabras que utilizamos para comunicarnos son las bases para nuestra conexión con otros, con nuestro entorno y con nuestra propia identidad”.
Lic. Rohner, María Laura. Unidad de Diagnóstico y Rehabilitación de Enfermedades Neurocognitivas de Grupo Gamma