El ataque cerebrovascular es una emergencia médica que requiere atención inmediata. Especialistas del Hospital Italiano de Rosario explican las señales tempranas y la importancia de acudir a un centro especializado
08:56 hs - Domingo 28 de Junio de 2026
El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las patologías que más urgencia demanda en el sistema de salud. Cada minuto cuenta cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe y la velocidad de reacción del entorno del paciente resulta fundamental para evitar secuelas graves o incluso la muerte. En una reciente entrevista en el programa "Todos en la 8", que conduce Lucas Ameriso por la radio LT8, la periodista Florencia O'Keeffe dialogó sobre esta problemática con la médica Melisa Pereyra, coordinadora de cuidados y jefa de la unidad de Stroke del Hospital Italiano Centro de Rosario.
Durante la charla, la especialista detalló cuáles son las señales que deben encender las alarmas de inmediato. "El objetivo de estas unidades es identificar rápidamente al paciente, realizar estudios complementarios e instaurar un tratamiento efectivo", explicó Pereyra sobre la labor que llevan a cabo en el hospital. Al tratarse de un evento agudo, los signos aparecen de manera abrupta en personas que, minutos antes, realizaban sus actividades cotidianas con total normalidad.
Los síntomas que no se deben ignorar
El reconocimiento temprano de un ACV es el primer eslabón en la cadena de supervivencia. Según detalló la jefa de la unidad de Stroke, existen indicios claros que permiten tanto a la población en general como a los equipos de emergencia detectar lo que está ocurriendo. Entre las manifestaciones más frecuentes se destacan:
* Desviación de la comisura labial, lo que genera una asimetría evidente en el rostro de la persona. * Dificultad repentina para hablar, articular palabras o comprender lo que se le dice. * Alteraciones en la marcha, acompañadas de mareos fuertes o pérdida de equilibrio. * Debilidad, entumecimiento o pérdida de fuerza en los miembros superiores o inferiores, generalmente de un solo lado del cuerpo.
"Por lo general, al ser un cuadro neurológico, el paciente no se da cuenta o no puede comunicarse", detalló la médica, y agregó que casi siempre es un familiar, un compañero de trabajo o un transeúnte quien identifica estas anomalías. Ante este escenario, la indicación de los profesionales es rotunda y no admite demoras, hay que contactar al servicio de emergencias médicas o trasladar al paciente al centro de salud más cercano.
Mientras se espera la llegada de la ambulancia, se recomienda que la persona afectada permanezca en una posición que le resulte cómoda, preferentemente recostada o sentada, para evitar caídas que puedan agravar el cuadro debido a los mareos o la falta de fuerza muscular.
El cerebro es tiempo: tratamientos y protocolos
La frase médica que rige estas emergencias indica que el tiempo es tejido cerebral. Acudir a un centro especializado, dcomo el Hospital Italiano, marca una diferencia sustancial en el pronóstico. Pereyra precisó que los tratamientos para este tipo de patologías dependen estrictamente de una ventana temporal muy acotada.
"Cuanto antes se llegue al hospital que cuenta con este servicio, evaluación especializada y estudios complementarios, más rápido se puede instaurar el tratamiento", remarcó la médica. Los centros que no disponen de la medicación o de los especialistas requeridos obligan a derivar al paciente, perdiendo minutos que son irrecuperables para el tejido neuronal afectado.
Existen terapias trombolíticas que se administran por vía intravenosa y que tienen una ventana terapéutica máxima de 4,5 horas desde el inicio de los síntomas. También se aplican tratamientos endovasculares que permiten extender ese margen de tiempo en casos específicos, pero todo depende de la celeridad con la que se actúe.
El protocolo interno del hospital es estricto. Cuando un paciente ingresa con sospecha de ACV, se lo identifica desde la guardia, se controlan sus signos vitales y se realiza una rápida evaluación clínica. Luego se procede a los estudios por imágenes, principalmente una tomografía de cráneo, paso ineludible para definir el tipo de evento y la terapia a aplicar. El objetivo institucional es que el tiempo transcurrido desde que la persona cruza la puerta del hospital hasta que recibe la aguja con la medicación sea menor a 45 minutos.
Aunque el riesgo de sufrir un ACV se incrementa con los años, los especialistas advierten que no es una patología exclusiva de la tercera edad. La prevención juega un rol preponderante a través del control de los factores de riesgo modificables. Modificar la dieta para reducir el colesterol, aumentar la actividad física y abandonar el tabaquismo son medidas indispensables para proteger la salud cardiovascular y cerebral.
A estos elementos tradicionales se le ha sumado un componente que los profesionales ven cada vez con más frecuencia en los consultorios y guardias. El estrés diario y las altas presiones cotidianas actúan como detonantes, lo que explica el aumento de casos neurológicos graves en pacientes jóvenes.
---