Cáncer de próstata: la clave de la detección temprana y el tratamiento personalizado

Suele ser asintomático, lo que refuerza la necesidad de controles preventivos entre los 45y 50 años y antes si hay antecedentes familiares

Martes 06 de Enero de 2026

El cáncer de próstata es el tumor más diagnosticado en hombres y se estima que uno de cada ocho lo desarrollará a lo largo de su vida. Aunque suele ser asintomático en sus inicios, los controles preventivos y los avances en cirugía robótica permiten hoy tratamientos más eficaces y con menor impacto en la calidad de vida.

La importancia de los controles preventivos

En sus etapas iniciales, la enfermedad no suele presentar señales de alerta, lo que refuerza la necesidad de realizar exámenes de rutina. La recomendación general es comenzar con los controles a partir de los 50 años, o a los 45 años en caso de hombres con antecedentes familiares.

Cuando existe una predisposición genética —casos de cáncer de próstata hereditario con tres o más familiares afectados— la enfermedad puede aparecer entre seis y siete años antes que en la población general. Según el cirujano Fabio Sánchez Mazzaferri, especialista en urología de Sanatorio Parque, el control inicial se basa en dos herramientas fundamentales: el tacto rectal y el análisis de PSA (antígeno prostático específico).

07-prostata-AdobeStock_1603831633

Síntomas y señales de alerta

A medida que la enfermedad progresa, pueden manifestarse diversos síntomas urinarios que requieren atención médica:

  • Aumento de la frecuencia miccional.

  • Urgencia para orinar e incontinencia.

  • Necesidad de levantarse por la noche.

  • Chorro débil, entrecortado o dificultad para iniciar la micción.

  • Goteo terminal.

En estadios más avanzados, la aparición de dolor óseo puede ser un signo de que la enfermedad se ha diseminado.

Diagnóstico preciso y tecnología de avanzada

Para confirmar el diagnóstico, ante la detección de alteraciones, se realiza una biopsia prostática. Este estudio permite analizar el tipo tumoral y su extensión. Además, la resonancia magnética multiparamétrica es una herramienta clave para localizar tumores clínicamente significativos con alta sensibilidad.

Una vez confirmado el caso, se procede a la estadificación mediante estudios como tomografía computada, PET-CT PSMA o centellograma óseo para determinar si la patología está localizada o extendida.

Un enfoque a la medida de cada paciente

“No todos los pacientes requieren un tratamiento radical”, explica Sánchez Mazzaferri. En casos de bajo riesgo, se opta por la vigilancia activa, un seguimiento estrecho con controles periódicos que evita intervenciones innecesarias.

Para tumores de riesgo intermedio o alto, las opciones incluyen la prostatectomía radical y la radioterapia. En este punto, los avances tecnológicos juegan un rol determinante. En Grupo Oroño, las cirugías urológicas se integran en un abordaje multidisciplinario que incorpora el Programa de Cirugía Robótica, ofreciendo procedimientos más precisos y menos invasivos.

En estadios avanzados, el tratamiento se centra en la terapia hormonal, que puede asociarse a quimioterapia o terapias dirigidas para mejorar la sobrevida del paciente.