Porno sin helado: cuando el consumo excesivo de pornografía es un problema
El consumo excesivo de material pornográfico, gracias a la facilidad que ofrece internet, se convierte en un problema serio para jóvenes y no tan jóvenes. Señales de alerta que es necesario conocer

Miércoles 12 de Abril de 2023

El 15 de marzo se estrenó en Netflix un documental llamado El clímax del millón: La historia de Pornhub la plataforma de entretenimiento para adultos más famosa de Internet. Para que nos demos una idea de su éxito esta página web recibe más visitas en Estados Unidos que la suma de Twitter, Instagram, TikTok, Netflix, Pinterest y Zoom. Se calcula que por mes tiene 2.5 billones de clicks diarios. Surgida en 2007, llegó a tener un valor de 2500 millones de dólares en 2021. En el documental se acusa a la empresa (entre otras tantas demandas) de mostrar videos de abusos sexuales a adolescentes, y que a pesar de las quejas de usuarios y organizaciones sociales nunca fueron borrados.

Del otro lado de la pantalla está Matías de 22 años que me consulta porque mira pornografía practicamente a diario y quiere frenar. Conoció las páginas porno a los 9 sin quererlo mientras buscaba contenido de un videojuegos Con vergüenza me comparte: “necesito dejar de ver pornografía, pero no puedo”. Sufre. Más aún cuando unos meses atrás intentó tener relaciones sexuales con su pareja, pero no pudo tener una erección. No es la primera vez que le pasa, pero es la primera vez que lo cuenta. Siente que el porno lo alejó de su pareja, de sus proyectos.

El avance de la pornografía está íntimamente ligado a la evolución tecnológica. En gran parte del mundo, en la era anterior a internet, el material disponible consistía en revistas de desnudos (casi siempre de mujeres) y películas VHS que se alquilaban en videoclubes. Para hacerlo tenías que ser mayor de edad.

El acceso a Internet alrededor del 2006 en adelante y más tarde, la popularización de los smarthphone, impulsaron la cantidad y variedad de pornografía consumida y además, facilitó el acceso al contenido. Con la fuerza irresistible de Internet nunca se vio tanta pornografía como hoy. Cada vez más jovenes -por lo demás sanos- empezaron a preocuparse porque su consumo de pornografía estaba fuera de control. Por ejemplo, en una revelación impactante la cantante Billie Eilish confesó que exponerse a la pornografía a los 11 años había dañado su vida sexual. Un informe de Save the Children señala que el 53% de los niños tiene el primer contacto (intencional o no) con algún contenido pornográfico entre los 6 y los 12 años y má de la mitad de los y las adolescentes que ven contenidos pornográficos se inspiran en ellos para sus propias experiencias. Para ellos, la pornografía es considerada como un entretenimiento aceptado y normalizado. El 30% reconoce que es su única fuente de información sobre sexualidad. La actual generación de adolescentes puede asumir que la pornografía les enseña sobre sexo y que masturbarse es sinónimo de masturbarse con Internet.

Algunos estudios afirman que de cada 20 usuarios solo 1 considera que su consumo puede tener consecuencias negativas como generar una conducta sexual adictiva. Silvana Savoini (Psicóloga, especialista en Sexología Clínica y Educativa) autora del libro Adicción al Sexo (UNR, 2021) argumenta que para la adicción a la pornografía, rige el mismo criterio o parámetro como para cualquier otra adicción: la repetición sin control y compulsiva de una conducta que produce placer y que a medida que trascurre el tiempo, perturba severamente la vida de quien la realiza.

Si bien se piensa que las disfunciones sexuales que provoca la exposición a videos porno deberían ser tratadas por especialistas, el abandono de la pornografía es esencial para que estos abordajes sean exitosos. Muchas personas que han decidido dejar de consumir pornografía informaron cambios sorprendentes desde la mejora de la concentración, del estado de ánimo y hasta una mayor capacidad para la intimidad en la vida real, con personas reales. Sabemos, a través de trabajos científicos serios, que el consumo de pornografía durante la adolescencia temprana puede ser una variable clave para explicar disfunciones sexuales en la juventud.

Mientras tanto, deberíamos tener en cuenta las propiedades únicas que Internet tiene sobre las relaciones que establecen los adolescentes con estás tecnologías y cómo impactan en su sexualidad a lo largo del ciclo vital.

Por último, comparto la misma pregunta que le hice a mi paciente: ¿pensaste alguna vez si consumir pornografía podría llegar a influirte tan negativamente?