Martes 17 de Junio de 2008
Capitán Bermúdez.— La población de esta ciudad recordó con un acto y la colocación de una placa la llegada en junio de 1938 del primer cura párroco, el reverendo Pascual Pilozzi, a esta localidad que por aquel entonces llevaba el nombre el nombre de Juan Ortiz.
Sobre la vereda de la esquina de avenida San Lorenzo y 9 de Julio se colocó una placa de mármol en la que puede leerse: "En este solar vivieron el reverendo padre Pascual Pilozzi, primer cura párroco de la ciudad y la primera comunidad de Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María".
Según los pobladores más memoriosos, tras su llegada el reverendo Pilozzi desarrolló su actividad misionera hasta 1943, siendo uno de los gestores de la construcción de los primeros templos y de la casa parroquial de la ciudad, actualmente situada en la rotonda Cayetano Errico, en pleno barrio Villa Casini.
Pedido de canonización. Como muchos sacerdotes que lo sucedieron, su elección fue siempre acompañar a los más pobres y desposeídos, guiándolos en la fe católica.
Su figura es reconocida y recordada por todos los fieles de la ciudad que, a su vez, solicitaron a las autoridades de la Iglesia Católica el proceso para lograr su canonización.
De interés. Durante la ceremonia se procedió a la lectura de las ordenanzas por las que se declaró al homenaje de interés municipal y legislativo.
El acto lo encabezó el intendente interino Mario Montizanti junto a su gabinete, el diputado de la ciudad Víctor Hugo Dadomo, miembros de la Iglesia Católica, ediles, integrantes del Destacamento Móvil II de Gendarmería Nacional y alumnos del Colegio Cayetano Errico.
Posteriormente, Montizanti se dirigió a los presentes y sugirió: "Les pido por un instante que volemos con nuestra imaginación y hagamos de cuenta que el padre Pascual Pilozzi se encuentra aquí". El intendente interino afirmó que, seguramente, todos le dirían: "Padre, usted inició todo esto".
Y continuó su idea diciendo que "por eso en este vuelo imaginario entre el pasado y el presente es nuestra obligación conocer y reconocer a aquellos que fueron quienes, creyendo profundamente en sus convicciones dieron origen a las grandes obras que ayudaron a formarnos como comunidad".