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Qué tuvo en cuenta la Cámara Penal de Vera para condenar al chofer del micro de Ecos

Sus miembros indicaron que tuvo una forma de conducir negligente más allá de que el conductor del camión estaba alcoholizado. Y que pese a haber ocurrido hace 14 años el caso no está prescripto.

Jueves 08 de Octubre de 2020

La condena al conductor del micro del colegio Ecos, accidente en el que murieron en total doce personas, llega a 14 años de ocurrida la tragedia. ¿Estaba prescripta la causa penal frente a un delito culposo, es decir no intencional, que mereció finalmente tres años de pena? Para la Cámara Penal de Vera no lo estaba. ¿Es culpable un chofer que fue chocado por un camión que manejaba un hombre indudablemente alcoholizado según las pericias? Para el mismo tribunal la respuesta es positiva porque aún frente a esa circunstancia debió hacer cosas que no hizo para evitar el resultado fatal.

Las dos conclusiones a las que llegó la Cámara Penal de Vera responden pero no agotarán polémicas por la larga discusión que todo el trámite sufrió en el tiempo. Lo condenaron a tres años de prisión por homicidio culposo múltiple.

El 8 de octubre de 2006 un grupo de estudiantes del colegio porteño Ecos de Villa Crespo regresaba de un viaje solidario en el que visitaron y colaboraron con la escuela El Paraisal de Chaco. El colectivo en el que viajaban chocó contra un camión cuyo conductor estaba alcoholizado, en el kilómetro 689 de la Ruta Nacional N° 11.

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Además de los casi 40 heridos que dejó el accidente, fallecieron el camionero y su acompañante, 9 alumnos y una maestra. Doce muertos en total.

La Justicia de Santa Fe había declarado prescripto el trámite del caso por demoras burocráticas incomprensibles en las instancias inferiores. Pero en agosto de 2019 la Corte Suprema Nacional rechazó la prescripción obligando a retomar el caso. Esto terminó con la sentencia impuesta ayer a Oscar Eduardo Atamaituk, el conductor del micro, por unanimidad.

Para el camarista Eduardo Bernacchia, que produjo el primer voto, resulta indiscutible que no prescribió la acción penal con relación al delito de Homicidio Culposo porque el último acto que habilitó el tiempo del trámite fue cuando se dictó sentencia en 2013 y que por lo tanto el tiempo para que la causa tenga vigencia seguía vivo. En eso estuvieron de acuerdo Carlos Renna y Jorge Andrés, los dos vocales restantes del tribunal.

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También acordaron los integrantes de la Cámara que hubo un proceder negligente e imprudente de parte de Oscar Eduardo Atamañuk, quien en horas de la noche del 08 de octubre de 2006 conducía un colectivo de la empresa Godoy a una velocidad que no le resultaba posible dominar dicho vehículo ante cualquier contingencia del tránsito. En zona rural del kilómetro 689 de la ruta 11, en jurisdicción de Margarita, a la hora 22.10, aproximadamente, mientras se conducía con sentido norte a sur, colisionó con el camión Fiat Iveco conducido por Ángel Soto.

La imprudencia de Atamañuk para los jueces consistió en invadir el carril del camión Fiat Iveco.

La responsabilidad, según el camarista Bernacchia, “se estructura sobre dos elementos: uno positivo qué consiste en haber querido realizar la conducta imprudente y en la infracción al deber de cuidado -al invadir el carril contrario- y, otro negativo, en que consiste en no haber querido el resultado producido -es decir los fallecimientos de las víctimas-; lo cual a mi entender se producen ambos de forma clara y acabada en el presente hecho ilícito investigado”.

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El fuerte debate en favor de la defensa del conductor del micro es que el fallecido Angel Soto manejaba el camión con 1.65 gramos de alcohol en sangre lo que revela un grave estado de intoxicación alcohólica que contribuyó al accidente de manera decisiva, sobre todo porque manejaba haciendo zigzag y con las luces altas.

Pero los jueces entendieron que Atamañuk no respetó el deber de cuidado, ya que en primer lugar, no disminuyó la velocidad del colectivo. Esta es la conducta primaria, lógica y principal que para los jueces debió realizar y no lo hizo. Que debió en ese momento ceñirse a su mano derecha y sobre todo disminuir la velocidad, incluso hasta detenerse, para poder tener el total y pleno dominio de la situación. Definieron que Atamañuk realizó conductas peligrosas y violó el deber de cuidado que se le debe exigir a todo conductor. Al chofer se le reprochaba conducir desatento y a velocidad excesiva, no efectuando la maniobra apropiada para evitar el hecho, es decir que, en lugar de realizar el giro hacia la izquierda, debió utilizar la banquina de su mano para eludir al camión que, como indican los testigos, avanzaba en zigzag.

En el fallo se consigna que el chofer, que hoy tiene 38 años, debió extremar sus propias condiciones de marcha. Para ello debió aminorar la velocidad en forma considerable, es decir sacar el pie del acelerador y pulsar pedal de frenos, para poder así realizar una más adecuada maniobra extrema de esquive, lo que no hizo como los pasajeros que estaban despiertos también coinciden. La velocidad que llevaba según el tacógrafo era 90 kilómetros por hora.

Del accidente resultaron víctimas fatales Julieta Posilovich, Daniela Carla D'agostino, Julieta Giataganellis, Delfina Goldaracena, Julieta Hartman, Nicolas Kohen, Benjamin Bravo De La Sena, Lucas Ezequiel Levin, Federico Ecker, Mariana Boye, todos pasajeros del micro. También resultaron muertos los ocupantes del camión Hugo Fabian Albrecht y Angel Ernesto Soto.

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