Martes 12 de Octubre de 2021
Por Arq. Rubén Sarti
Muchos lectores habrán visitado, recorrido y gozado de edificios y espacios urbanos de trascendencia; como el estadio de River Plate, el Monumento a la Bandera, el Pasaje Juramento, el edificio de Seguridad Social de Abogados Rosario, el Centro Cultural Kirchner y hasta la misma Sede del Colegio de Arquitectos de Santa Fe. Seguramente los pudieron apreciar y comentar en extenso, pero es muy probable, desconociendo que esas obras y muchas más han sido producto de concursos públicos de arquitectura.
Este sistema de adjudicación de proyectos para obras de arquitectura mediante concursos abiertos es de mucha antigüedad y probada eficiencia; aplicado para cientos de obras de arquitectura y urbanismo a nivel nacional e internacional.
En nuestro país, se rige por un Reglamento de Concursos promulgado por la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA) que fija las normativas para llevar adelante los concursos destinados a la resolución de programas y problemas específicos de la arquitectura, permitiendo la amplia y democrática participación de los profesionales arquitectos habilitados para dicha tarea.
Los concursos abiertos son un ámbito apropiado para la explicitación y confrontación de ideas y propuestas en sus aspectos funcionales, tecnológicos, estéticos, normativos y de costos.
Una verdadera competencia del ejercicio profesional que aporta diversidad de propuestas a ser evaluadas por un jurado calificado, quien (desconociendo la identidad de los autores) decidirá el trabajo seleccionado como el mejor para las necesidades planteadas por el comitente y expresadas en las bases del llamado.
Es un trabajo en equipo entre comitente, institución colegiada y profesionales habilitados que, con el debido cuidado y respeto a las condiciones establecidas, sólo produce beneficio para todos.
Forman parte de este proceso concursal los siguientes integrantes:
El Comitente o Promotor
Es la institución u organismo que tiene el requerimiento, encarga y costea el concurso.
Solucionar su requerimiento a través de un concurso le permite:
-Proporcionar un respaldo institucional a sus decisiones.
-Jerarquizar y dar transparencia a la gestión y procedimiento de selección.
-Obtener una variedad de propuestas proyectuales a evaluar, con una resultante económica muy favorable, y la selección inapelable de la mejor a juicio de expertos.
-Publicitar en forma convincente sus planes de obra y crecimiento como un acontecimiento cultural trascendente y prestigiado.
El Colegio de Arquitectos u Organizador
Institución que regula y organiza los llamados a concurso en un todo de acuerdo a su
Reglamento de Concursos y al de FADEA. Es la encargada de la difusión y contralor del
concurso en todo su desarrollo.
Esta instrumentación la beneficia en su accionar institucional:
-Le permite difundir el rol y los alcances de la profesión.
-Amplía la participación de sus matriculados en la resolución de tareas profesionales, derivantes en encargos profesionales concretos.
-Potencia la labor en equipo y sobre programas poco usuales en la actividad cotidiana.
-Aporta a su imagen institucional y de acción en el medio social.
La Asesoría.
Conformada por integrantes de la comitente y el colegio quienes, en forma conjunta, proveen y redactan la documentación y condiciones para la confección de las bases del llamado a concurso.
El colegio selecciona un arquitecto, dentro de los integrantes de su colegio de asesores, para representarlo en esta tarea y la comitente designa un funcionario de su planta que define las necesidades programáticas requeridas para las bases. Las mismas contienen las condiciones generales, particulares, programa de necesidades, planillas de superficie, material gráfico y fotográfico referentes a la propuesta.
Es el nexo interlocutor entre el comitente y los participantes, velando por la claridad y factibilidad de los requerimientos a solicitar y el cumplimiento en las propuestas recibidas.
Para el arquitecto designado es una tarea profesional comprometida, prestigiada y remunerada que le permite abordar el análisis de programas complejos y fijar estrategias de acción. Si bien no es el autor del proyecto su rol es de vital importancia en la práctica de comunicación y resolución de los requerimientos con diversos actores.
Los Participantes
Son los profesionales que elaboran y presentan propuestas, a riesgo, bajo las condiciones establecidas por las bases.
El participar de un concurso les permite generar antecedentes valiosos para su curricula y los provee de una gimnasia de resolución que capacita y actualiza. Les otorga un ámbito de competencia equitativa para someter a evaluación calificada su propuesta.
De resultar ganadores, les permite acceder a la práctica profesional y pueden llegar a la concreción edilicia ya que, en su gran mayoría, los Concursos obligan a la contratación del primer premio para las tareas de proyecto ejecutivo y dirección de obra.
El Jurado
En su mayoría arquitectos, seleccionados por cada componente del sistema (comitente-colegio y participantes) para, en sesiones conjuntas, juzgar y definir los trabajos premiados.
Su fallo es inapelable, aun cuando se presenten denuncias sobre el accionar de cualquiera de las partes intervinientes.
Son arquitectos de amplia trayectoria profesional y docente, con probada capacidad de análisis para evaluación y experiencia en la materia.
Al igual que el Asesor, esta es una tarea profesional comprometida, prestigiada y remunerada.
Si a este aceitado mecanismo se le suma: un tema convocante a resolver, claridad en las condiciones e información de las Bases, remuneraciones acordes a las tareas desarrolladas y tiempos prudentes para la elaboración de las propuestas; seguramente se obtendrán resultados exitosos.