Viernes 25 de Noviembre de 2022
Todo el lirismo que Brasil le había puesto al juego y la alegría por el resultado trocó en una profunda preocupación. Es que la imagen de Neymar, la estrella brasileña, sentado en el banco de suplentes tapándose la cabeza con la camiseta y dos integrantes del cuerpo médico revisándole el tobillo derecho fue de los que más se habló tras el 2 a 0 sobre Serbia. La lesión del jugador de París Saint-Germain fue lo que encendió las alarmas en los hinchas brasileños, quienes en definitiva no pudieron disfrutar a pleno la victoria en el debut del Mundial, para ya ponerse al tope de las posiciones en el grupo G, un gol por encima de Suiza, que había vencido a Camerún por la mínima. Y eso también cuenta en este arranque de Qatar 2022 que metió el equipo de Tite, porque después de lo exhibido en el debut, Brasil arrancó como todos esperaban: a lo Brasil.
Lo que sufrió Neymar fue una “torción del tobillo derecho”, según informó el médico del plantel verdeamarillo, quien agregó que el futbolista “se someterá a pruebas médicas y se hará una valoración en 24 horas”.
Hasta el momento de la lesión, Neymar había participado de casi todas las jugadas de ataque de Brasil, con el juego que lo caracteriza, no guadándose absolutamente nada y, por ende, exponiéndose a las infracciones. Y entre tantas que recibió hubo una que lo dejó maltrecho. Y pese a que intentó continuar inmediatamente se dio cuenta que no podía, por eso miró al banco de suplentes, hizo señas de que el tobillo ya no le respondía e hizo la seña del cambio. Fue el momento en el que se encendieron las alarmas.
Después de eso, lo ya conocido, el desconsuelo de Neymar en el momento en el que los médicos trabajaban sobre su tobillo. Fue la imagen más fuerte que se vivió en la noche de Lusail y a partir de la cual se tejieron miles de especulaciones, todas relacionadas con el futuro de Neymar en Qatar 2022, si tendrá chance de seguir jugando o si la entorsis que sufrió lo sacará de la competencia.
Por lo pronto, Brasil actuó como su historia se pedía, con la suficiencia futbolística necesaria como sacarse de encima a un rival duro y de cuidado como Serbia.
Le pudo haber faltado algo de brillo en el primer tiempo, pero en el complemento el equipo de Tite hizo lo que debía. A los 17’ de ese segundo tiempo Richarlison llegó de arremetida y sólo tuvo que empujarla y 10 minutos después el propio Richarlison convirtió un tremendo golazo para el 2-0 definitivo, para el medio vaso lleno.