Mundial Qatar 2022: Messi, más cerca de la tierra que del cielo
A Leo no le faltó compromiso con el juego, pero esta vez no fue determinante. Perdió el duelo ante el arquero Wojciech Szczsny, que le atajó un penal

Miércoles 30 de Noviembre de 2022

Argentina suele latir al ritmo de Lionel Messi, pero en esta ocasión, en el tercer acto de este Mundial Qatar 2022, no fue así, y hasta podría pensarse que está bien que ello suceda, porque quiere decir que el equipo está en condiciones de imponer su juego aun cuando su mejor jugador no logra encender toda su luminaria. Y mucho de eso sucedió en esta oportunidad, ante Polonia, donde Messi perdió el duelo con el arquero polaco Wojciech Szczesny, quien le hizo el arco chiquito como uno de fútbol playa, sobre todo en ese fatídico minuto 37 del primer tiempo, cuando Szczesny le detuvo el penal.

Hay una idea que nadie puede sacarse de la cabeza, por supuesto con la tranquilidad de pensarlo con el resultado puesto, y es que si se hubiera dado un “martes 13” en este Qatar 2022 y Argentina terminaba eliminada eso hubiera sucedido en un partido en el que Leo erró un penal. Y a partir de esa acción quizá se pueda explicar qué tipo de partido jugó Leo, muy metido, participativo, pero de a ratos como arrastrando el capricho de querer convertir para sacarse la mufa de aquello que ya había sucedido.

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Messi no estuvo tan fino como otras veces, pero sueña con que este Mundial Qatar 2022 sea el de la consagración.

El Messi de la victoria contra Polonia fue un Messi errático en lo que tiene que ver con la terminación de la jugada. Claro, tampoco tuvo demasiadas chances como para lucirse porque los polacos se cerraron de tal forma que se hacía complejo entrarles, y no sólo para Messi, sino para cualquier otro jugador.

Ahora, esa claridad en zona de sentencia que le faltó no hizo que se aislara del juego, que se recluyera. De hecho, fue a partir de su viveza donde se generaron las dudas del árbitro antes de cobrar penal en una jugada que, cuanto menos, dio para la discusión. Inmediatamente llegó el zurdazo seco y la tapada de Szczesny.

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De festejo. Messi junto a sus compañeros y frente a los hinchas, tras el triunfo frente a Polonia.

Todo lo que vino fue una participación activa, buscando de manera incansable, pero más a modo de engranaje, aunque con alguna que otra chance como para convertir, como en ese zurdazo pleno en el segundo tiempo (tras un centro de Enzo Fernández) para que otra vez Szczesny le ahogara el grito.

Una corrida arrastrando marcas y la pifia en la definición, un pase magistral para Julián Alvarez, pero también inteligencia y control del balón (lo que le significó un cruce con Lewandowski) para un partido en el que otros rendimientos salieron al auxilio de un Messi que estuvo más cerca de la tierra que del cielo.