Viernes 09 de Diciembre de 2022
Nerviosismo total. Máxima tensión. Dientes apretados. Pura adrenalina. La emoción a flor de piel. Pero la Scaloneta es de hierro, se dobla pero no se quiebra, nunca te deja a “pata” y por eso terminó ganando por 4 a 3, en una tremenda definición por penales, luego del 2 a 2 infartante en los 90 minutos y el alargue. Señoras y señores, Argentina está entre los cuatro mejores equipos del mundo y el martes se viene la semifinal ante Croacia, que ya había eliminado a Brasil, para ir por el boleto a la finalísima de Qatar. ¡Grande Argentina! Con Messi como líder y Dibu Martínez para achicar el arco en el momento clave.
Desde los doce pasos la historia fue para Argentina. Porque el Toro Lautaro Martínez acertó el último tiro, Argentina se impuso por 4 a 3 desde los penales y se hizo justicia. Triunfazo albiceleste para celebrarlo con un gritó enorme que comenzó en Qatar y retumbó como un trueno en Rosario y todo el país. Ahora llegará el martes la semifinal ante Croacia. Tremenda prueba de carácter de la Scaloneta.
La historia comenzó en un primer tiempo como un round de estudio, con los dos equipos más ocupados en cubrir bien los espacios defensivos que en progresar en ataque. Ambos planteos estuvieron basados en neutralizar al rival, en maniatarlo, en no dejarlo florecer en sus respectivos tentáculos futbolísticos.
Y precisamente esto fue lo que planeó el DT albiceleste Lionel Scaloni, plantando un línea de tres zagueros con dos laterales volantes, con el objetivo de obstaculizar el engranaje aceitado que traía el equipo de Louis van Gaal. Así la Scaloneta supo arremangarse, luchar, pelear, primero defender y después ir soltando las alas albicelestes.
En una etapa inicial luchada, con escasas emociones y jugada muy lejos de las áreas, Argentina comenzó a torcer la muñeca del rival en base a ganar las divididas y a la gravitación de su máxima estrella: Lionel Messi. Porque a los 21' la Pulga tuvo la primera oportunidad con un tiro a colocar desde afuera del área que se fue alto. Respondió Steven Bergwijn con disparo frontal que se fue cruzado afuera.
Se rompió el equilibrio del duelo. Molina trepó por la derecha y metió la diagonal, Lionel Messi encaró, frotó la lámpara y lanzó un bola dorada al área neerlandesa, que precisamente capturó Molina y definió con derecha, a tres dedos, a lo crack, para vencer con categoría el arco naranja y desatar el delirio en el estadio de Lusail, que estaba repleto de argentinos. Golazo y sueño en marcha.
Messi encontró una filtración en el cerrojo de Países Bajos y le abrió la puerta a Molina, el exRosario Central, para que escriba su nombre con letras mayúsculas en un partido clave de la selección.
El complemento comenzó con la misma tónica del primero. Con equipos más cerca de su arco que del ajeno. Y con el paso de los minutos Holanda, obligado, tuvo que asumir el rol de protagonismo, pero le costó horrores acercarse al arco de Dibu Martínez.
Scaloni mandó a la cancha a Leandro Paredes por el extenuado Rodrigo De Paul, tocado en lo físico en la previa. Y en lo que parecía que era la definición del pleito llegó la trepada magnífica del lateral izquierdo Marcos Acuña, que enganchó y el defensor Denzel Dumfries se lo llevó puesto dentro del área. Claro penal y a cobrar. Porque Lionel Messi, hasta allí de gran partido porque se hizo cargo siempre de la pelota, lo ejecutó con maestría y clavó el segundo, que parecía sellar la llave. Pero no fue así.
Entraron Tagliafico, Pezzella y Lautaro Martínez. Pero había también margen para el sufrimiento. Porque un centro desde la derecha encontró el cabezazo de Weghorst, que le ganó a Lisandro Martínez y venció a Dibu. Descuento inesperado y suspenso.
Después se lo perdió Steven Berghuis con un remate apenas ancho que paralizó los corazones argentinos. Y cuando ya se jugaba el décimo y último minuto de descuento se cayó la estantería. Porque un tiro libre en el último instante cambió la sonrisa por un gesto de resignación. Empujón de torpe de Germán Pezzella y falta en la puerta del área. Jugada preparada de Holanda a la salida del tiro libre para que Weghorst gire y clave el empate inesperado. Increíble. Injusto también por lo que había sido el trámite. Se vino el largue cuando ya se paladeaba la clasificación y a seguir remando.
Se notó el cansancio cada vez más. Ingresó Di María a falta de diez minutos para el final del alargue. Lautaro Martínez lo tuvo y le pegó a Van Dijk en la boca del arco. Argentina empujó y acorraló a Países Bajos a puro corazón. Di María casi lo hace olímpico. Y Enzo Fernández abolló el palo derecho holandés. Sin dudas, mereció ganar Argentina, primero en los 90 minutos y después en los 120, pero la llave se fue a resolver a los penales.
Allí fue todo de Argentina. Dibu Martínez le atajó a Van Dijk y a Berghuis y Lautaro Martínez acertó el último, desató el delirio y le puso justicia a la llave. Argentina está entre los cuatro mejores del mundo y la Scaloneta subió otro escalón rumbo al sueño del título. ¡Vamos Argentina!