Domingo 18 de Diciembre de 2022
Héroes. ¡Argentina campeón del mundo! El grito que resuena con fuerza en todo el planeta. Se le dio a Lionel Messi, ahora ya con el máximo título bajo el brazo, consagrándose como el rey indiscutido del fútbol mundial y en el podio de los mejores futbolistas de la historia. También con Angelito Di María como un jugador fenomenal, que disputó una final fantástica con golazo incluido. Con el Dibu Martínez como el gran faraón de los penales para doblegar a los galos desde los doce pasos, tras lo que fue un infartante 3 a 3, en 120 minutos que quedarán inscriptos como la mejor final del mundo de todos los tiempos. Y con Lionel Scaloni, a los 44 años, siendo el DT de la selección más importante de la historia, ya que además del Mundial ganó una Copa América. Argentina armó un equipazo, siempre tuvo un corazón más, un pulmón más, una jugada extra para forzar su propio destino de gloria y al final tuvo su recompensa. La Scaloneta de los sueños llegó a la cima del mundo, se dobló algunas veces en el certamen, pero nunca se quebró. Y tuvo el premio porque siempre fue al frente de la mano de un líder sensacional como Messi, el nuevo jugador de todo el pueblo argentino. ¡Salud campeón! ¡Vamos Argentina carajo!
La historia comenzó de la mejor manera para la selección ni bien se movió la pelota en el estadio Lusail. Fue una primera etapa perfecta para la Scaloneta. Porque Argentina fue dueño de todo, el balón, los espacios, la geografía, los rebotes y tuvo la ambición de ganar sin especular. El equipo de Scaloni borró de la cancha a Francia, lo redujo a la mínima expresión, como si a un león le extirparan las garras y los colmillos.
Con el gran acierto de que Angel Di María arranque de extremo izquierdo, pegado a la raya y haciéndose un picnic fabuloso por su sector. Con Lionel Messi siempre dueño del balón y hasta pisándole los talones a los rivales a la hora de recuperar, como ejemplo de que nadie tiene coronita. Con todo a favor, Argentina ganó ampliamente la pulseada y no fue casualidad el 2 a 0 parcial con que se fueron a los vestuarios, para el delirio de la multitud albiceleste en las tribunas y el éxtasis total de Ushuaia a La Quiaca.
Di María dio el puntapié inicial de la proeza del primer tiempo. Porque Angelito, como en sus inicios en los potreros rosarinos, encaró al mosquito Dembelé, le tiró la gambeta, forzó el contacto y el francés con la inocencia de un principiante lo derribó en área. Sin dudar, el juez Szymon Marciniak pitó penal y Lionel Messi, la Pulga de la gente, burló al arquero Hugo Lloris y con un tiro al palo izquierdo clavó el primero. Explotó Argentina. Estalló la ilusión.
Pero Argentina, lejos de conformarse, redobló la apuesta. Buscó más. Fue a forzar su destino de gloria. Con el orgullo a flor de piel y sabiendo que no había espacio para sacar el pie del acelerador, la Scaloneta le soltó más hilo al barrilete de la ilusión. Y así armó una jugada extraordinaria, de colección, para guardarla con los goles de Diego ante los ingleses en 1986.
Argentina juntó pases desde atrás en precisión y velocidad, Messi abrió a Alvarez, la Araña genial asistió a Mac Allister y luego llegó el pase filtrado a Di María, para que Angelito se ponga el traje de héroe y haga delirar aún más al pueblo argentino con el 2 a 0 inobjetable.
Primer tiempo ideal albiceleste. Pero había mucho camino por recorrer todavía para abrazarse al oro eterno. Y lejos de cambiar las coordenadas del trámite en el complemento el libreto siguió igual. Con Argentina amo y señor de todo. Lo pudo definir Messi con una arremetida en el área y casi lo remata Mac Allister que no llegó por poco ante Lloris.
Di María, con otro gol inolvidable ante Francia, como aquel fundamental en la final para ganar la Copa América en el Maracaná, dejó la cancha a los 63 minutos ante la ovación de pie de todos los argentinos.
Fue tal el predominio albiceleste que el cuco Mbappé recién pudo patear un tiro franco al arco a los 70 minutos. Pero ahí se despertó el crack francés y el diablo estuvo a punto de meter la cola y ahogar el festejo argentino.
Pero lo inmerecido llegó y el sufrimiento copó la escena. A diez del final, Otamendi cometió penal inocente. Mbappé descontó desde los doce pasos y enseguida sucedió lo que un rato antes no imaginaba ni el francés más optimista. Otra vez Mbappé mostró toda su categoría y clavó un latigazo traicionero para empatar un partido que Argentina tenía literalmente en el bolsillo. Golpe anímico tremendo en un par de minutos letales.
Argentina sintió el piñazo y quedó perpleja. Messi sacó un latigazo y tapó Lloris. La selección jugó 80 minutos estupendos, pero en un abrir y cerrar de ojos todo se desmoronó y hubo que ir al alargue.
En la prórroga lo tuvo el ingresado Lautaro Martínez dos veces, pero falló y también lo pudo definir Montiel y un despeje galo sacó el peligro.
Hasta que Messi apareció como un fantasma en el área francesa para capturar un rebote y poner otra vez arriba a la selección. Parecía que esta vez no se escapaba, pero no fue así. Mano de Montiel dentro del área y penal para Francia. Otra vez, como si se tratara de una maldición, Mbappé pateó con una tranquilidad pasmosa y puso el infartante 3 a 3.
Casi lo gana Francia con un tiro de Muani y fue enorme Dibu Martínez para tapar el arco y de contra lo tuvo Lautaro Martínez, pero cabeceó de manera defectuosa. A los penales, tras un partido electrizante.
Y allí otra vez se hizo enorme la figura de Dibu Martínez para contener un penal y por el lado albiceleste no fallaron Messi, Dybala, Paredes y Montiel para que la tanda termine 4 a 2. Allí se desató el delirio generalizado, el desahogo total, tras tanto sufrimiento, pero el motor de la Scaloneta nunca se detuvo, por ello llegó a la gloria eterna.
De aquella foto de Kempes en 1978, la de Diego Maradona en 1986, a esta de Lionel Messi como Rey del mundo en este 2022. Argentina ganó el Mundial con fútbol, corazón, garra, humildad y lo más importarte: pasión.
Esa pasión que le transmitió a los 44 millones de argentinos que tocaron el cielo con las manos y desataron un festejo interminable a lo largo y a lo ancho de este bendito país del sur del globo, que justamente tiene en la bandera los colores del firmamento: celeste y blanco. ¡Gracias Messi! ¡Gracias Argentina! ¡Gracias a la vida!