Argentina se encomendó a las manos del Dibu Martínez
Otra vez Dibu Martínez fue héroe en la definición. Evitó el triunfo de Francia a los 122' y luego contuvo el penal de Coman. Obvio, mejor arquero del Mundial.

Lunes 19 de Diciembre de 2022

Hay momentos en la historia del fútbol que quedan grabados para siempre. Momentos determinantes porque alteraron un resultado, porque propiciaron otros totalmente distintos. Flashes imborrables, que los hubo por supuesto en las conquistas mundiales de Argentina. Imposible olvidar al Pato Fillol y sus tapadas monumentales a Rep y Rensenbrink en la final del 78 ante Holanda, no hubo tanto de Nery Pumpido en México 86 como sí en los penales de Sergio Goycochea en Italia 90, que no alcanzaron a valer un título. Y no podía estar ausente en esta enorme conquista albiceleste un instante así de fundamental. Estuvo en las manos de Emiliano Dibu Martínez, que le negó el gol de la victoria a Francia en el último minuto del adicional, un mano a mano con Kolo Muani que le hubiera sacado el dulce de las manos a la selección de Lionel Scaloni. Después vendría su primera magnífica contención del penal de Coman, que encaminó la victoria definitiva. Un héroe, sin dudas.

Ubaldo Matildo Fillol fue un ícono, probablemente el mejor arquero que tuvo la selección argentina jamás. Además de esas tremendas tapadas, sacando por encima del travesaño un remate a quemarropa de Rep con el partido 0-0, o sacando con las piernas el que hubiera sido el 1-1 de Rensenbrink, fue magnífico en la fase final contra Polonia y fue el emblema bajo los tres palos para toda su generación. Pumpido no tuvo que lucirse tanto, pese a la seguridad que siempre transmitió con sobriedad. No tuvo una atajada de las características mencionadas al comienzo en México. En cambio, el Dibu Martínez sí. Y no sólo en la infartante definición de esta inolvidable final.

Dibu besa el trofeo ganado, el guante de oro.

Ya en los octavos de final mostró toda su jerarquía, achicándole el remate al juvenil Garang Kuol que iba a ser el empate 2 a 2 de Australia y la extensión al alargue. En cuartos de final frente a Países Bajos volvió a ser fundamental para atajar los dos primeros penales y allanar la clasificación a semifinales con sus pateadores. No sufrió nada contra Croacia, pero en la final del mundo otra vez la varita mágica llamó a su puerta para transformarlo en héroe nacional.

Es que cuando el juvenil Kolo Muani corrió solo entrando del medio a la derecha (a Nicolás Otamendi, que lo marcaba saliendo, lo agarró volviendo y no pudo sacarla arrojándose en el aire) para quedar mano a mano y someterlo, se encontró con un gigantesco muro que le sacó la victoria al excampeón del mundo, en el último instante del alargue. El remate fuerte del delantero que había ingresado en el complemento encontró la pierna izquierda extendida del marplatense, que lo esperó hasta estirarse completamente, evitando el 4-3 a los 122 minutos.

Tremendo. Después de que Mbappé lo venciera por cuarta vez, Dibu se arroja hacia la izquierda y contiene el disparo de Coman.

Tan brutal fue la atajada, tan impresionante, que propició la contra en ese instante para un trámite ya desarmado y Argentina tuvo su enorme chance, cuando Paulo Dybala entró por derecha, mandó un centro perfecto y Lautaro Martínez se perdió el gol de su vida cabeceando afuera una pelota que bien pudo terminar en el 4-3 del conjunto de Scaloni. Así de insoportable para el cuore fue esa definición, así de emocionante, así de tremenda. Como tremenda fue la respuesta del Dibu Martínez para, luego de que Kylian Mbappé lo venciera por cuarta vez en el primer penal de la serie, se agigantó para taparle el segundo a Coman. Todo luego de que Lionel Messi metiera el suyo engañando a Lloris con un remate suave. Después convirtió Dybala al medio, Tchouamení erró el suyo, Paredes facturó, Kolo Muani no falló esta vez pero no tendría revancha y Gonzalo Montiel marcó el 4-2 para desatar la locura albiceleste a lo largo y ancho del planeta. Los arqueros están para que en algún momento salven al equipo. Y en ese sentido, Emiliano Martínez tuvo un papel fundamental, amedrentando a los rivales de turno con su estatura enorme y una personalidad que intimida. Al único que no pudo incomodar fue a Mbappé, pero por algo el compañero de Messi en el PSG es uno de los mejores jugadores del mundo.

Dibu fue enorme en la Copa América y más ahora en la Copa del Mundo. Fue el elegido el mejor arquero del Mundial, claro. Argentina se encomendó en sus manos y lo devolvió con creces.