Promoviendo una agricultura productiva, sustentable y resiliente

Argentina lidera la siembra directa, técnica que mejora la producción agrícola, reduce emisiones y preserva los recursos naturales.

Jueves 03 de Abril de 2025

La agricultura global enfrenta desafíos enormes. Por un lado, debe reducir las emisiones responsables del cambio climático, pero, al mismo tiempo, es una de sus principales víctimas, ya que las sequías e inundaciones se intensifican debido a este fenómeno. A esto se suma la degradación de los recursos naturales esenciales para la producción, tales como la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua y la degradación de los suelos, que ya afecta al 30% de la superficie mundial. Además, la creciente demanda de alimentos, con la necesidad de aumentar la producción en un 45% para 2050, plantea un reto de gran magnitud. En este escenario, resulta crucial mejorar la productividad agrícola sin comprometer el cuidado del medio ambiente ni la protección de los recursos naturales.

Desde hace más de 30 años, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) trabaja en la promoción y mejora continua de los sistemas productivos a través de redes de innovación que vinculan a productores con la ciencia, el sector público y las empresas. Aapresid promueve sistemas de producción basados en siembra directa que se apoyan en la no labranza como práctica de base, pero que consideran otras buenas prácticas como la cobertura permanente, la diversificación y rotación de cultivos, el manejo ecológico de nutrientes y plagas y el uso de tecnologías de bajo impacto ambiental. Se trata de una forma de agricultura que intenta emular la naturaleza, haciendo un uso eficiente de los recursos naturales y cuidando el ambiente.

Si bien aún queda mucho camino por recorrer, la implementación de estas buenas prácticas agrícolas en Argentina ha tenido consecuencias positivas en términos de sustentabilidad económica y medioambiental. Con cerca del 90% de la superficie bajo siembra directa, Argentina se ha convertido en líder mundial en reducción de la erosión del suelo. Además, el sistema de siembra directa ha demostrado generar aumentos en la productividad del agua y en los rendimientos de los cultivos en promedio hasta un 25%; duplicar el secuestro de carbono en los suelos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero debido a la reducción del consumo de combustible; y aumentar la actividad microbiológica de los suelos, favoreciendo su salud y la de los ecosistemas. A modo de ejemplo, en los últimos 25 años, el sistema de siembra directa en Argentina evitó la emisión al ambiente de 18 millones de toneladas de carbono, equivalente al consumo anual de 3,9 millones de autos. Asimismo, en 2020-2021 permitió incrementar el carbono secuestrado del ambiente en 7,3 millones de toneladas y 121 millones de toneladas en las últimas 25 campañas.

América Latina es uno de los principales polos de producción de alimentos a nivel global, al producir 15% de los granos y 12% de las carnes que consume el mundo. Asimismo, se estima que la adopción del sistema de siembra directa en la región alcanza el 50% de la superficie productiva, mientras que a nivel global solo llega en torno al 15%. En este contexto, el sector agrícola de Argentina y de la región tiene un extraordinario potencial para satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos y, al mismo tiempo, ofrecer soluciones en materia de adaptación y mitigación del cambio climático. Se presenta una gran responsabilidad, pero también una gran oportunidad para dar a conocer estos sistemas productivos y el impacto que pueden tener en la mitigación del cambio climático si se logra escalar su implementación tanto en Argentina como en otras geografías.

Mailen Saluzzio: Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente se desempeña como Gerente del Programa Internacional de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).