Cartas de Lectores

Por qué te quiero tanto, Diego

Jueves 10 de Diciembre de 2020

Un hombre de aspecto muy humilde se acercó y le prendió una foto de Diego en lo que parecía un santuario. Un periodista le puso un micrófono, preguntándole que recuerdo tenía del astro. El contestó : “Vivíamos en un rancho con mi familia. A veces no teníamos para comer. Solamente cuando Diego jugaba con la selección encontrábamos algo de felicidad. Sentía que postergaba mi muerte”, dijo. Como televidente, una piedra atragantó mi garganta. Muchos son los sentimientos que tenemos hacia Diego. Amor, admiración, pleitesía, idolatría, etc., etc., etc.

Sin embargo hay uno en particular, que es el que particularmente me identifica con Diego que es la gratitud. ¿Qué es la gratitud? De manera poco ortodoxa, la gratitud puedo definirla como “la memoria del corazón”. Es decir, todos aquellos buenos momentos que nos ha hecho pasar una persona (en este caso infinitos), quedan guardados en algún rinconcito del corazón, para que, a través de algún disparador, todos esos recuerdos vengan a la mente. Pero a esa acepción le falta lo más importante: que es que uno se siente en deuda con esa persona y desea de alguna manera corresponderle.

Precisamente esa es la explicación de la devoción incondicional del pueblo argentino. Este pueblo postergado, inundado de tristezas y frustraciones, ha recibido tantas pero tantas alegrías de Diego, que no sabe cómo pagarle todos esos momentos y la única forma que encuentra es dándole amor y hoy lágrimas.

Diego se fue y nos privaremos de nuevos buenos momentos, pero créanme, sacando mi familia, pocas personas me han dado todos esos hermosos recuerdos. Ayer te regalé mi amor, hoy te ofrendo estas lágrimas. Por eso te quiero tanto, Diego.

Gustavo Pignani

DNI 18.112.932

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