Miércoles 26 de Diciembre de 2012
Una entre tantas tradiciones que adoptamos en los últimos años es decorar en Navidad con elementos vegetales. Por nombrar algunos, el famoso pino navideño, las piñas, los frutos de color rojo y una de las más usuales es colgar ramas de muérdago en la puerta de acceso de las casas.
Con respecto a esta costumbre hay que hacer una aclaración necesaria, ya que el verdadero muérdago corresponde a una planta parásita llamada Viscum album de amplia difusión en Europa, que una multitud de historias y leyendas la consideran una planta mágica.
Quizás la circunstancia de que las semillas de esta planta, que son transportadas por los pájaros, se depositan en las ramas de los árboles (generalmente de los robles) y clavan sus agudas raíces, para vivir de la savia de la planta donde se alojan, le confieren el rótulo de planta sagrada.
Lo que llamamos muérdago es en realidad un arbusto perenne que se identifica como acebo, de nombre científico Ilex aquifolium. Las hojas de esta planta son de color verde oscuro, lustrosas, coriáceas (de textura parecida al cuero) con bordes espinosos y pequeños frutos rojos.
En Europa es una especie protegida debido a la depredación a la que fué sometida con el objeto de servir de elemento de decoración en navidad. Es de crecimiento muy lento y un poco difícil, pero no imposible de conseguir en viveros.
Más allá de dejar en claro esta confusión botánica la utilización de ambas especies tiene igual simbolismo que es la de proteger el hogar y las personas que habitan en él.
Laura del Valle Acosta es paisajista, autora de los fascículos Guía de Plantas que se edita con el diario La Capital.