Por la inseguridad, un dispensario tendrá horario reducido y vigilancia

La agresión a una trabajadora social ocurrida esta semana en el Centro de Salud Ramón Carrillo encendió una luz de alarma. Hubo una asamblea con la presencia de autoridades.

Sábado 06 de Septiembre de 2014

Tras una prolongada asamblea entre trabajadores, delegados gremiales y representantes de la cartera sanitaria santafesina, el Centro de Salud Nº 27 Ramón Carrillo, de Tucumán al 5400, abrirá sus puertas el próximo lunes. Sin embargo, los empleados cumplirán funciones en horario reducido y con la presencia de personal de seguridad. A nivel municipal, se encendió el estado de alerta ante una amenaza del gremio de lanzar medidas si no se protege a los trabajadores (ver aparte).

La decisión en el dispensario se tomó ayer por la tarde, tras haberse cerrado el centro de salud por más de 24 horas en repudio al brutal robo que sufrió una trabajadora social en las inmediaciones del centro asistencial.

La mujer estaba repartiendo turnos para el Hospital Centenario, cerca del mediodía del martes, en Túpac Amaru al 5500, cuando fue interceptada por dos motochorros, quienes, además de robarle, la golpearon ferozmente en la mandíbula.

Ayer, pasadas las 13, toda la comunidad asistencial del Ramón Carrillo junto a delegados de los sindicatos de médidos Amra y Siprus y de los gremios ATE y UPCN se sentaron a acordar los pasos a seguir.

Hacia las 15, se decidió una solución intermedia entre el cierre impuesto desde el miércoles y la atención habitual. "Concluimos en atender en horario reducido. Si antes era de 7 a 19, desde el lunes será de 8 a 18, con personal de seguridad, ya sea policía o agente privado para poner un alto a la situación. También se acordó que haya patrullajes por la zona, no sólo para nosotros, sino para todos los vecinos", destacó la coordinadora del Ramón Carrillo, Romina Burgos.

Violencia cotidiana. Mas allá de las acciones paliativas o medidas, los responsables de brindar contención y asistencia a la castigada zona de Ludueña Sur dejaron en claro que el incremento de la violencia tiene raíces profundas. Particularmente, los agentes sanitarios marcaron todo el sector de Teniente Agneta y Túpac Amaru, a pocos metros del lugar de trabajo.

"Sufrimos hurtos casi en forma cotidiana, es algo bastante habitual, aunque sin violencia", destacó Burgos para llamar a la reflexión sobre las condiciones en las que vive la población que se atiende en el Carrillo.

"Los habitantes están acostumbrados a vivir en el medio de las balaceras, en casas de chapa y piso de tierra, y muchas veces se resuelven conflictos a los tiros. Hay que entender esta realidad y ver cómo resolver esta problemática con diálogo", indicó la coordinadora.

Mesa. El director del Centro de Salud Nº 27, Alejandro Azar, recordó que existe una mesa barrial donde participan los vecinos, las áreas de Seguridad Comunitaria y Desarrollo Social junto a Cultura "donde se trabajan estas problemáticas".

En ese sentido, Azar subrayó que los hechos de violencia hacia el interior del centro de salud "se han ido agudizando y haciéndose más frecuentes" en la relación entre pacientes y trabajadores de la salud.

"Nuestra misión es curarles la salud, que no sufran o mueran y generar espacios de trabajo", subrayó el director del lugar. Un día antes, luego del ataque recibido por la trabajadora social, el personal del espacio sanitario ya estaba reclamando contacto más directo con las autoridades del Ministerio de Seguridad de la provincia.

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