Política

Zannini: “La idea de que seré un comisario político es una descalificación preventiva”

Decisión 2015.  El candidato a vice de Daniel Scioli habló de su rol en un futuro gobierno y dijo que la fórmula que integran posee “unidad en la diversidad”.

Lunes 06 de Julio de 2015

El candidato a vicepresidente por el Frente para la Victoria (FPV), Carlos Zannini, aseguró que “hay cosas que ya no se pueden hacer” luego del camino abierto por Néstor Kirchner en 2003, y señaló que su compañero de fórmula, Daniel Scioli, “evolucionó en muchas de las posturas que tenía” cuando se inició el proyecto político que hoy conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
  “Hay cosas que ya no se pueden hacer en Argentina tras el recorrido que se inició en el país con este proyecto político. El FMI ni los fondos buitre pueden condicionar la democracia. El camino que comenzó con Néstor Kirchner fue continuado y profundizado por Cristina”, señaló Zannini en una entrevista con un matutino porteño.
  En ese sentido, el actual secretario Legal y Técnico de la Presidencia reconoció que Scioli tuvo “algunas diferencias en el comienzo de la gestión de Kirchner como presidente”, pero remarcó que el gobernador bonaerense “ha evolucionado y cambiado”.
  “El propio Kirchner permitió que Daniel (Scioli) tras esas diferencias que hubieron en un principio se presentara como candidato de nuestro proyecto en la provincia de Buenos Aires”, recordó el funcionario.
  En cuanto a la posibilidad de que un próximo gobierno intente pagarle a los fondos buitre, Zannini observó que “la ley argentina es muy clara al respecto”, impide que se llegue a un acuerdo en ese sentido.
  “Es imposible llegar a un acuerdo tal como lo pretende el juez (estadounidense) Griesa que incluye una ganancia exorbitante. Sólo aceptaríamos un acuerdo en condiciones de equidad y en cumplimiento de la ley argentina”, sostuvo.
  “No hay opositores que estén en condiciones de discutir con el gobierno y cumplir sobre ningún consenso porque parecen comandados por el Círculo Rojo. Ese nombre es una hermosa maniobra de ocultamiento, porque yo quisiera saber el nombre de los que integran el Círculo Rojo”, sostuvo Zannini.

La fórmula y el proyecto. El postulante adelantó que no cree que “la figura del vicepresidente sea inservible”, y agregó que el binomio que componen con Scioli posee “unidad en la diversidad”.
  “No somos iguales, venimos de distintas historias personales y políticas, pero tenemos un punto de convergencia a partir de 2003. Somos emergentes de una crisis y parte de un proyecto que se va construyendo día a día”, recalcó.
  Añadió que junto a Scioli y a otras figuras del peronismo han formado parte de “un gobierno de reparación de las heridas que tenía Argentina, de apertura y ampliación de derechos”.
  Zannini aclaró que no dependerá de su presencia en la vicepresidencia que “el próximo gobierno sea coherente con el actual”, ya que esa es “una tarea que no le corresponde a un hombre, sino a una sociedad”.
  “No tiene sentido hacer futurología sobre mi papel. La idea de un comisario político es una descalificación preventiva”, acotó.
  Y, advirtió: “Si piensan que de mí dependerá que el rumbo del gobierno sea coherente con el actual y con nuestra historia, me están asignando una tarea que no voy a poder cumplir. No es tarea de un hombre sino de la sociedad”.
  Asimismo consideró que el modelo kirchnerista “no es un producto que ya esté terminado, es un trabajo que sigue en construcción. No puede depender ni de una persona ni de dos, ni de un grupo de iluminados, sino de la sociedad. Es la sociedad la que tiene que hacerse cargo del rumbo a seguir”.

Tensión judicial. En relación a la Justicia, el precandidato a vicepresidente observó que la demora en la aplicación de la ley de medios y el abuso de las cautelares contra medidas de gobierno son las principales asignaturas pendientes que tiene el sistema con la sociedad.
  Dijo que “entre los jueces hay una tensión permanente, que existe también en otros órdenes, entre tomar decisiones en favor de la corporación, que son en general un pequeño grupo que se asume como representante de esa corporación, o en favor del conjunto”.
  “Se ha permitido la judicialización de la política, y con ello la politización de la Justicia. En el caso (del desplazamiento del juez subrogante Luis María) Cabral se ve muy claro: sólo lo defienden los opositores. Eso habla muy mal de la independencia de quien era subrogante durante mucho tiempo sin haber pasado por un concurso”, apuntó.
  “La Justicia requiere la participación política de sus propios actores. Hemos sido el único gobierno en el último medio siglo que no buscó tener una Corte adicta. El Tribunal hizo cosas que me gustaron y otras que no, pero no se puso a la cabeza de mejorar el sistema de forma efectiva”, enfatizó.
  Además, advirtió que “dentro de la Justicia hay sectores que trabajan para que no haya ningún cambio y también gente muy interesada en que la Justicia respete a la sociedad”.
 

De un humilde hogar a codearse con el poder

Carlos Zannini cobró notoriedad pública a partir de que es el compañero de fórmula de Daniel Scioli, pero integra el gobierno nacional desde 2003 cuando Néstor Kirchner lo designó secretario Legal y Técnico de la Nación.
  Así, ha mantenido el bajo perfil durante años, pero su nuevo rol lo pone a repasar su historia  ante la opinión pública.
  Zannini nació en la provincia de Córdoba, en la localidad de Villa Nueva, una población cercana a Villa María.
  De origen humilde, es el primero de su familia en tener educación universitaria. El inicio de su actividad política fue en una agrupación denominada “Vanguardia Comunista”, una organización que era “tildada de maoísta”, relató.
  Respecto a la actividad política, recordó que formó “parte de una agrupación universitaria en Córdoba llamada Tupac, que hizo una alianza con la Juventud Universitaria Peronista (JUP), pero perdimos con Franja Morada. En 1975 me detuvieron y estuve preso hasta 1978, en la cárcel de encausados de la UP1”.
  Al recuperar la libertad volvió a Villa Nueva, recuperó la militancia política y se afilió al peronismo en 1982. Tras la victoria del radicalismo en las elecciones presidenciales de 1984 emigró a Santa Cruz por cuestiones de trabajo, donde en la primera reunión conoció a Néstor Kirchner.
  “En 1984 me fui a Santa Cruz y participé de una reunión política con Néstor, en el ateneo Juan Domingo Perón, de Río Gallegos. Enseguida me di cuenta de que iba a ser un político que se destacaría en la política nacional”, ponderó.

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