Política

Vidal dio el batacazo en Buenos Aires al vencer a Aníbal Fernández

La candidata del PRO bonaerense María Eugenia Vidal se impuso por más de cinco puntos. Y el kirchnerismo redujo su caudal a presidente respecto de las Paso.

Lunes 26 de Octubre de 2015

La elección en la provincia de Buenos Aires, la “madre de todas las batallas”, dejó ayer el regusto más amargo para el oficialismo y se reveló como un distrito decisivo para el resultado final de las elecciones presidenciales. La candidata de Cambiemos, María Eugenia Vidal, se imponía por más de cinco puntos al kirchnerista Aníbal Fernández. Pero no sólo eso. El aspirante a presidente Daniel Scioli apenas aventajaba a Mauricio Macri en ese distrito —el más grande del país que concentra el 37 por ciento del electorado— por 3,93 puntos, muy lejos de los más de diez que le sacara el Frente para la Victoria a Cambiemos en las Paso.

Eran las 2.25 de la madrugada y, con el 93.11 por ciento de las mesas escrutadas, la candidata del PRO  se ubicaba primera con el 39, 62 por ciento, seguida por Aníbal Fernández, que llegaba al 35,04, mientras que Felipe Solá cosechaba un  19.21 por ciento. Un resultado a esa altura irreversible.

Como ocurrió con el resto del país, los resultados oficiales se hicieron esperar hasta pasada la medianoche. Y fue entonces que María Eugenia Vidal se convertía, junto con Mauricio Macri, en la gran sorpresa de la elección. Hasta entonces, se veía el entusiasmo dentro del búnker de Costa Salguero. Vidal, vicejefa del Gobierno porteño y candidata a gobernadora, bailaba y se mostraba exultante. Y aunque no hablaba de resultados finales, arengaba a la gente con un discurso triunfante.

La victoria de Vidal se dio en medio de una jornada plagada de especulaciones en la que, sin embargo, ya empezaba a llamar la atención la ausencia pública del jefe de Gabinete de Ministros y candidato a gobernador Aníbal Fernández, mano derecha de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández. Los militantes de la agrupación kirchnerista La Cámpora se congregaron anoche en el búnker de Fernández en un hotel de Buenos Aires en lugar de asistir al Luna Park, donde se encontraba el presidenciable Daniel Scioli. Allí esperaron a su candidato, pero al cierre de esta edición no apareció públicamente.

Mientras tanto, entre las huestes del PRO, Vidal fue la primera en aparecer y dar la cara para entusiasmar a los simpatizantes que llenaban el espacio para 1.800 personas donde Cambiemos montó su centro de campaña.

Vuelco. Vidal había triunfado nominalmente en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias con el 29,43 por ciento de los sufragios. Sin embargo, Aníbal Fernández, que había obtenido el 21,17 por ciento, y Julián Domínguez, con el 19.17 le daban al Frente para La Victoria una ventaja de 11 puntos. Felipe Solá, en tanto, obtenía un 19.55 por ciento de los sufragios. Si se tiene en cuenta que el candidato massista conservó más o menos su porcentaje de electores, está claro que los votos de Vidal provinieron de alternativas menores pero sobre todo del mismo electorado otrora oficialista. Fernández no pudo retener los votos que fueron a Domínguez, los que no pudieron digerir la candidatura del jefe de Gabinete. Un golpe duro para el partido gobernante en la provincia, la Nación y para la misma presidenta.

Antes de la medianoche, el candidato de Unidos por una Nueva Alternativa, Felipe Solá, ya reconocía su tercer puesto, aunque no podía afirmar si había conservado su caudal de votos. Horas después, el escrutinio provisorio oficial le iba diciendo que sí. “Reconozco una muy buena elección de Cambiemos en mi provincia”, indicó el diputado nacional, y aclaró: “Si gana Vidal, le recomiendo que tenga la moderación y la amplitud necesaria para gobernar una provincia tan difícil”.

Por esa misma hora (las 23) Vidal ya decía que en la provincia Cambiemos estaba haciendo “una elección extraordinaria, avanzando minuto a minuto en la provincia, sobre la resignación, la desesperanza y el miedo, cada minuto que pasa tenemos más esperanza”.

En ella creyeron desde el principio el jefe de campaña bonaerense de la misma fuerza, Jorge Macri, quien aseguró apenas pasada las 18 que su candidata tenía “altísimas chances de ganar”, aunque no esperaba la diferencia final, sino que pronosticaba un “virtual empate” con Aníbal Fernández. Y fiel a su estilo, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, afirmaba pasadas las 18.30 que sabía que Vidal iba a ser “la gobernadora de la provincia de Buenos Aires”.

Después vendrían los datos oficiales y el búnker de Cambiemos estallaba de euforia por un resultado que ni sus protagonistas parecían esperar, tanto para la gobernación como para la misma presidencia.

“Esta noche estamos haciendo historia”

“Esta noche estamos haciendo historia, hicimos posible lo imposible, cambiamos resignación por esperanza, tristeza por entusiasmo y alegría, pasado por futuro”. Una eufórica María Eugenia Vidal, vestida con pantalón y camisa azules, hablaba así triunfante apenas pasada la medianoche, cuando los primeros guarismos comenzaban a darla triunfadora.

Vidal repartió agradecimientos para todos lados, lo hizo con Elisa Carrió, con Ernesto Sanz, con los intendentes y candidatos de la provincia, “con toda esta gente que nos acompaña. Un gracias enorme, gigante, por tanto amor y tanta confianza, por haber estado ahí cada vez que fui a sus casas, por este camino recorrido juntos”, afirmó.

Frente a ella, el público no paraba de bailar y de tirar globos. “Este mensaje es de diálogo, no de soberbia, es de humildad, de escuchar, de estar cerca, de trabajar mucho”, afirmó la candidata. “Y quiero que sepan que mañana voy a estar ahí, porque así soy yo, porque voy a poner cuerpo y alma, voy a trabajar porque cada vecino viva mejor”.

“Quiero decirles que escuché bien, que todos escuchamos, y que por eso no alcanzan las palabras para agradecer tanto apoyo”, insistió quien marchaba a convertirse en la gobernadora electa, y dedicó un párrafo especial “a los pobres de la provincia, que se animaron a creer en nosotros”.

Durante la noche, y en discursos anteriores, la vicejefa de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires iba nombrando los distritos en los que estaban ganando. “Triunfamos en todo el interior de la provincia de Buenos Aires, en Bahía Blanca, Pergamino, San Pedro, Pilar, Baradero, Quilmes, Junín, Mar del Plata”, gritaba. Y cada vez que aparecía iba sumando distritos. “Los millones de votos con que nos encontramos esta noche dicen que se puede”, dijo. Y desde abajo repitieron: “¡Sí, se puede! ¡Sí, se puede!”.

 

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