Política

Urribarri aseguró que "no hay fin de ciclo, se viene una profundización de lo hecho"

La oposición quiere ese fin de ciclo y no lo va a lograr", afirmó el gobernador entrerriano al comenzar a recorrer el camino de la lucha por la Presidencia de la Nación en 2015.

Domingo 18 de Mayo de 2014

"No hay fin de ciclo, se viene una profundización de lo hecho, con correcciones, con deberes que aún no se han hecho. La oposición quiere ese fin de ciclo y no lo va a lograr", afirmó Sergio Urribarri al comenzar a recorrer el camino de la lucha por la Presidencia de la Nación en 2015. El gobernador entrerriano hace profesión de fe kirchnerista, se ve compitiendo mano a mano con Daniel Scioli en las primarias y cree que su principal desafío es elevar el nivel de conocimiento que la sociedad tiene de él, que se enfrenta a candidatos que "hace 10 ó 15 años que son presidenciables y tienen una presencia y un blindaje importantes en los medios".

El nacido en Arroyo Barú, pequeña localidad cercana a Concordia, afirma que el desafío es que los argentinos lo conozcan a él y a su gestión en Entre Ríos, claro que ya asumió que corre con desventaja en las pantallas de TV: "Los dos o tres candidatos más mediáticos son títeres que quieren volver a la Casa Rosada para devolver los privilegios a sectores económicos concentrados". Tampoco teme dar la pelea en la provincia de Buenos Aires, donde, asegura, tiene "gran afinidad con muchísimos intendentes en la forma en que vemos el peronismo, la política y el presente de la Argentina".

Urribarri admite que los días del conflicto por la 125 fueron "los más duros" de su vida, pero sostiene que el sector agropecuario es un "recurso estratégico" de la Argentina y que por eso requiere de una mayor atención del Estado, al que ve como un operador más del comercio granario a fin de dar más equidad y transparencia al mercado.

—Falta mucho para 2015, pero las candidaturas ya están lanzadas. ¿Cómo arranca usted?

—Estamos en la etapa de instalación de la candidatura. El perfil mío no es mediático y tengo que competir con candidatos que ya hace 10 ó 15 años que son presidenciables y tienen una presencia y un blindaje también importantes en los medios. Hoy lo que queremos es que me conozcan y que sepan lo que hicimos en Entre Ríos y cómo la transformamos, con un apoyo inédito del gobierno nacional, pasando de ser una provincia marginal a otra que ha crecido casi como ninguna, el 46 por ciento en seis años.

—De los candidatos que aparecen en el Frente para la Victoria hay varios muy identificados con el gobierno y uno, Daniel Scioli, que siempre fue visto con desconfianza por el núcleo duro del kirchnerismo, ¿cree que irán convergiendo para enfrentar a Scioli en las Paso?

—Sería anticiparme, pero no voy a negar que sería una aspiración que eso ocurra. Sería una solución inteligente.

—Hay algunas ideas de reformar la ley de las Paso, ¿está de acuerdo con cambiarla?

—Ese rumor estuvo hace 4 ó 5 meses. Me parece que fue más una expresión de deseos o una operación de algún dirigente o algún sector para que esto se instale en la agenda, pero no se logró ni en los medios y mucho menos en la agenda legislativa. No veo ningún aspecto que se deba reformar.

—¿Cuáles son los temas más importantes a trabajar por un futuro gobierno?

—Hay temas que son centrales en la Presidencia de Cristina (Fernández) y que nosotros deberíamos profundizar. Lo hecho por Cristina reestatizando YPF fue una medida inteligentísima en función de alcanzar la soberanía energética, y estamos camino a lograrlo. El otro es el sector agropecuario, que es una fábrica de dólares como hay en pocas partes del mundo, y también la minería. Son los tres grandes temas.

—Respecto del agro, le tocó en su provincia uno de los focos más duros del conflicto por la 125...

—(Interrumpe) El peor año y medio de mi vida...

—¿Cree que debería haber una mayor presencia del Estado en el sector?

—Lo puedo decir ante los medios porque también se lo he expresado y respetuosamente propuesto a nuestra presidenta. El Estado tiene un recurso estratégico de lo más importante, no sólo con la soja, sino con toda la actividad granaria. Es como Bolivia con el gas, Venezuela con el petróleo o Chile con la minería, y en todo recurso estratégico el Estado debe intervenir. En este caso como un operador más en la comercialización de granos. No al estilo del Iapi o la Junta Nacional de Granos monopolizando, pero sí interviniendo como un operador más y así se pueden lograr varias cosas: soberanía alimentaria, proteger al productor pyme, que como todos saben en esta región recibe como precio de la soja valores muy inferiores a los de mercado porque está atado a las transnacionales, y cuidar que nuestros productores no se vayan del campo. La comercialización de granos operada en parte por el Estado es una necesidad. No hay que tenerle miedo.

—El electorado bonaerense representa el tercio del padrón, ¿se puede competir allí contra los locales?

—En estos 45 días que estoy recorriendo el país fuimos a muchos lugares importantes política y demográficamente. Pero también intentando tejer alianzas o acuerdos con dirigentes locales, que no dudo voy a lograr porque hay mucha afinidad con muchísimos intendentes de Buenos Aires en la forma en que vemos el peronismo, la política y el presente de la Argentina. En mediciones de estas últimas horas es importante lo que hemos crecido en conocimiento y en preferencia en provincia de Buenos Aires. Y todavía me quedan 467 días para las Paso.

—¿Y en Santa Fe?

—Esta es mi primera visita a Santa Fe y he hablado con muchos dirigentes antes de venir, como Omar Perotti, Agustín Rossi, María Eugenia Bielsa, Marcos Cleri, muchos intendentes. Si algo aspiro como dirigente del peronismo nacional es a que la dirigencia de Santa Fe pueda unirse detrás de un proyecto provincial importante. Hay hombres y mujeres en el peronismo que pueden superar tranquilamente lo hecho en estos 8 años por el socialismo. Está en la inteligencia y en la grandeza de la dirigencia de Santa Fe alcanzar ese objetivo.

—¿Es cierto que usted se conformaría con obtener el 22 por ciento de Kirchner en 2003?

—Esa es una interpretación de un diario porteño. Dice que yo pretendo crecer un punto por mes para llegar a los 22 que tenía Néstor, pero si crecemos como lo venimos viendo en los últimos 45 días quizás logre un poco más. Primero hay una elección primaria, y considero que entre las sumatorias de los precandidatos del FpV y el proyecto nacional vamos a estar muy cerca del 50 por ciento, y si yo tengo un 22 por ciento gano bien.

—¿Cree que puede ser el intérprete de ese votante que es núcleo duro del kirchnerismo y que se estima en un 30 por ciento?

—Sí. Y de algo estoy seguro: no sólo de ese 30 por ciento sino también de otros sectores de la sociedad que no están mirando para otro lado y que además suscriben las políticas de Estado de Néstor y Cristina. Cuanto más me conozca la gente no sólo voy a tener la atención de ese núcleo duro del kirchnerismo sino también de otros sectores. Tenemos para exhibir el recorrido de estos años en la gestión pública y de otras virtudes, como la lealtad, la coherencia, la perseverancia para transformar nuestra provincia pero también en acompañar este proyecto nacional del que me considero parte importante.

—¿Cree que corre en desventaja al no tener el aval de los grandes grupos mediáticos opositores?

—Eso ya lo tengo asumido. Yo no espero ningún cambio en el comportamiento de los medios, pero tengo una fe y un optimismo importantes. La sociedad argentina es muy inteligente.

—Desde la oposición se viene hablando desde hace mucho tiempo de fin de ciclo...

—Es que la oposición quiere ese fin de ciclo y no lo va a lograr. No hay fin de ciclo sino todo lo contrario. La sociedad ha aprendido que no puede volver a momentos donde el tejido social se desintegró producto de gobiernos que concentraron el poder y la riqueza en desmedro de millones de argentinos, y en esos años nos llenaron de pobres e indigentes y hasta de muertos, como terminamos lamentando en diciembre de 2001. Argentina no quiere volver a eso. Puede que algunos no lo perciban todavía, pero los dos o tres candidatos más mediáticos son títeres que quieren volver a la Casa Rosada para devolver los privilegios a esos sectores. Sinceramente, estoy seguro, no hay fin de ciclo, se viene una profundización de lo hecho, con correcciones, con deberes que aún no se han hecho, pero viene una continuidad de esto.

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