Política

Unánime rechazo a la prisión domiciliaria de Etchecolatz

Organismos de derechos humanos rechazaron la prisión domiciliaria otorgada por la Justicia al represor Miguel Etchecolatz al considerar que es un "retroceso gigantesco" en el proceso de "memoria, verdad y justicia".

Viernes 29 de Diciembre de 2017

Organismos de derechos humanos rechazaron la prisión domiciliaria otorgada por la Justicia al represor Miguel Etchecolatz al considerar que es un "retroceso gigantesco" en el proceso de "memoria, verdad y justicia".

Rubén López, el hijo del testigo desaparecido Jorge Julio López, afirmó que otorgarle la prisión domiciliaria a Etchecolatz "es como dejar libre a (Adolf) Hitler".

Luego de que la Justicia le concediera la domiciliaria al seis veces condenado por delitos de lesa humanidad, Rubén enfatizó: "Etchecolatz es un enano fascista hijo de Hitler".

"El fue partícipe de los tormentos que recibió mi padre y comandó el operativo de secuestro" en la última dictadura militar, resaltó Rubén, quien también recordó: "Todos creemos que fue el ideólogo de su desaparición en democracia.

El testigo fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006, días después de haber declarado contra Etchecolatz en un juicio por los delitos de tormentos y desapariciones cometidas en el Pozo de Arana y las comisarías 5ª y 8ª de La Plata.

Durante ese proceso, el ex policía fue fotografiado con un papel en la mano que tenía el nombre de López.

Etchecolatz, de 88 años, recibió el miércoles pasado el beneficio de la prisión domiciliaria por parte del Tribunal Oral Federal Nº 6 porteño por su "delicado cuadro de salud" y fijó como lugar de residencia su vivienda en el bosque Peralta Ramos (zona sur de Mar del Plata).

De inmediato, el Concejo Deliberante marplatense condenó que a un acusado por delitos de lesa humanidad se le permita vivir en esa ciudad (será trasladado en las próximas horas).

"Etchecolatz es el límite", tituló —en tanto— el documento que dieron a conocer distintas organizaciones de derechos humanos, al tiempo que advirtieron que "si no hay Justicia, habrá escrache para los genocidas", como ocurrió en la década del 90 frente a los domicilios de los represores.

Como jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura, Etchecolatz fue mano derecha del también siniestro represor Ramón Camps.

Jefe de centros clandestinos de detención, fue condenado, entre otros delitos, por el robo de bebés, asesinatos, torturas, secuestros y desapariciones.

Actualmente afronta otros procesos por hechos ocurridos durante la dictadura.

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