Política

Una plaza dividida palpitó cada minuto de una sesión crucial

Miles de personas se reunieron en torno al Congreso y expresaron de múltiples formas su adhesión o rechazo al proyecto de IVE

Miércoles 30 de Diciembre de 2020

Y el día llegó, ardiente. En la plaza del Congreso se anunciaba la celebración verde. Con bailes, consignas, cantos, máscaras, risas, arte, sudor y lágrimas. Todo junto y en continuado, desde la mañana, y hasta que se vote. Sea cuando fuera, allí estaban. Una fiesta completa de la militancia social que trajinó por años por la despenalización del aborto. Y que anoche palpitaba su logro histórico, inminente al cierre de esta edición. Cuando caía la noche, varios senadores que habían mantenido reserva con su postura _asLaCapitalxs lo anticipó en la edición de ayer_, se volcaban al color verde. La paridad se rompía, y el proyecto del gobierno nacional se encaminaba a conseguir los votos.

Evocando el “Luche y vuelve” de la resistencia peronista de los años 60, y luego el “Luche y se van”, a la salida de la dictadura ya en los años ochenta, las jóvenes de La Cámpora construyeron “Luche y será ley”, para apoyar la despenalización del aborto. Un hilo, no siempre visible, va enhebrando las peleas por los derechos sociales y políticos. El aborto legal se encaminaba a conseguir un punto destacado en la saga de derechos adquiridos por las mujeres argentinas. Cuanto menos, desde el voto femenino a la actualidad.

En ocho cuadras, sobre la avenida Callao y De Mayo, centenares de carpas, gazebos, guirnaldas, puestos de choripán, de cerveza, de libros, de remeras con las cara de Cristina sacando la lengua, de remeras con el escudo del PJ y del pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, se desplegaba el fervor militante pro derecho al aborto. Un continuado expresivo, una fiesta para los ojos del cronista: una mini cancha de básquet con aro y tablero incluido, vendedores de coca con fernet en enormes vasos plásticos de un litro a 250 pesos, stands como el de actrices argentinas, camiones de Aysa ofreciendo agua gratuita, sindicatos, carpas de la Cruz Roja, de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires, y la multitud, inmensa, persistente.

Y la noche más esperada también llegaba para militancia de la izquierda roja, de inspiración trotskista, una fuerza callejera que hizo mucho para la ley, aunque dentro del Senado no cuenta con representación política directa. “Las rojas”, aportaban ayer miles de militantes, color, percusión y consignas a la fiesta verde. Y se hicieron parte de la historia, esta vez codo a codo con la militancia nacional popular, como la del Movimiento Evita que aportó con su consigna, “aborto legal en cada barrio popular”

La plaza del Congreso fue, sin embargo, bicolor. Hubo un lado sur, celeste. También nutrido de militantes, y que la peleó hasta el final. Y aguardaba el desenlace, ya entrada la noche, imaginado por muchos. Esta vez no conseguían, como en 2018, bloquear la iniciativa.

De ambos lados de las vallas, se repartían, equitativas, las pantallas gigantes con la transmisión en vivo del canal Senado TV _no menos de 10 por lado_ los baños químicos, la provisión de agua, ayuda médica y socorristas. Del lado celeste, sin embargo, no hay fiesta a la vista, ni circula el choripán, ni el fernet, ni las caras pintadas, ni los rituales paganos de las chicas presuntamente agnósticas que se apiñan del otro lado.

Los celestes se expresaron con sus rituales religiosos, con la ya difundida instalación – escultura de cartón- de un bebé de unos cuatro metros, ensangrentado, montado sobre un carrito con ruedas a tracción humana. “Viva Cristo Rey”, se lee entre las banderas principales que jalonan las rejas de la plaza (lado sur), junto a otra, “Ni castigo ni sodomía, ciudad católica”. Sectores católicos, quedó a la vista, no sólo se expresaron contra la ley de aborto legal. Ciertas prácticas sexuales también están en la mira.

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