Política

Un socialismo atado a la suerte de Lavagna

Las expectativas del socialismo, propulsor del Frente Progresista (FPCyS) en Santa Fe y en estado de convulsión desde las generales provinciales de junio pasado, cuando perdió —después de doce años— la administración de la Casa Gris en manos del peronismo, ahora dependen exclusivamente de la suerte que corra Consenso Federal en unas generales con resultado cantado.

Lunes 12 de Agosto de 2019

Las expectativas del socialismo, propulsor del Frente Progresista (FPCyS) en Santa Fe y en estado de convulsión desde las generales provinciales de junio pasado, cuando perdió —después de doce años— la administración de la Casa Gris en manos del peronismo, ahora dependen exclusivamente de la suerte que corra Consenso Federal en unas generales con resultado cantado.

La fórmula Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey (Consenso Federal) alcanzaba al cierre de esta edición de La Capital algo más del 8 por ciento nacional, acercando a Enrique Estévez, secretario general del Partido Socialista (PS) santafesino, a una banca en la Cámara baja. El mismo escaño perdido en 2018 tras la renuncia de Luis Contigiani al bloque.

Sin embargo, quedan abiertos otros interrogantes: el socialista Eduardo Di Pollina ya lanzó una línea interna que no acompañará a Lavagna y que se inclinará por una opción de perfil progresista en la carrera por la Casa Rosada, al igual que otras fuerzas que conforman el FPCyS.

Un foco de conflicto interno en el PS que, para el justicialismo provincial, tomó la forma de una tentadora pecera donde meter la mano en las últimas semanas. Algo que volverá a ocurrir en octubre próximo.

Incluso, se espera que con la grilla de largada hacia octubre ya configurada alguno de esos referentes socialistas o frentistas verbalice la composición del binomio presidencial a respaldar en las generales.

Al mismo tiempo, la aplastante victoria del Frente de Todos pareció otorgarles a esas mismas voces díscolas una dosis de razón por sus objeciones previas

al gobernador Miguel Lifschitz por hacer circular al socialismo por la tercera vía nacional.

Quebrar la polarización pareció, desde un principio, una misión de difícil éxito. Con el correr de los días de la campaña para las primarias, la confrontación entre macristas y kirchneristas creció en potencia, prácticamente licuando las chances de cualquier otra opción electoral. Anoche, en el entorno de Lifschitz se daban por satisfechos. Aunque todo indica que, salvo una catástrofe, el escenario es irreversible.

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