Política

Un marco muy especial para conmemorar el Grito de Alcorta

Esta tarde, a las 16, se celebrará el acto conmemorativo del 96º aniversario del Grito de Alcorta, la rebelión del agro que puso en un nuevo escenario histórico y políticos a los productores del campo y que dio origen a la creación de la Federación agraria Argentina. El acto será encabezado por el gobernador Hermes Binner.

Miércoles 25 de Junio de 2008

Esta tarde, a las 16, se celebrará el acto conmemorativo del 96º aniversario del Grito de Alcorta, la rebelión del agro que puso en un nuevo escenario histórico y políticos a los productores del campo y que dio origen a la creación de la Federación Agraria Argentina. El acto será encabezado por el gobernador Hermes Binner.

El acto central se desarrollará en la plaza Albert Sabin y el gobernador estará acompañado del presidente comunal de aquella localidad, Vicente Martelli.

En declaraciones a la prensa, Martelli señaló que este “es el acontecimiento más importante de Alcorta por lo que históricamente representa", y destacó que para conmemorarlo se trabaja durante todo el año. Además, el jefe de gobierno local adelantó que participarán del acto descendientes directos de Francisco y Pascual Netri, dos de los principales protagonistas de aquella gesta.

A las 14 se realizará un encuentro de dirigentes agropecuarios y a las 16 dará inicio el acto central, del que también tomará parte el titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi. A las 18 dará inicio el espectáculo multimedia, durante el cual se recrearán las horas decisivas del 25 de junio de 1912.

El acto conmemorativo del Grito de Alcorta se desarrolla en medio del conflicto que el sector agrario sostiene con el gobierno por las polémicas retenciones y por la implementación de una política agropecuaria integral.

Un poco de historia

La estructura social del campo en el momento en que se desata la rebelión de 1912, estaba integrada por terratenientes, arrendatarios y subarrendatarios. Estos últimos se encontraban sometidos a los terratenientes a través de contratos leoninos que establecían, entre otras cosas, rentas impagables y la obligación de comprar herramientas e insumos a quien el terrateniente mandare, e imponían al colono las responsabilidades de una mala cosecha. Se llegó a un punto en que, por más que el colono trabajara de sol a sol y por buena que fuera la cosecha, al final de ésta no le quedaba ni lo más elemental para subsistir. El estudio de Juan Bialet Massé sobre "La condición de las clases trabajadoras", de 1901, es una radiografía clara del tratamiento infrahumano que recibían los colonos.

El proceso que desembocó en el Grito de Alcorta fue muy complejo, la mayoría de los arrendatarios y medieros eran extranjeros (en algunas zonas llegaban al 80%), y en el campo primaba el individualismo y la desconfianza, lo que dificultaba la organización gremial. A su vez la Ley de Residencia, que permitía la deportación de extranjeros, causaba mucho temor. A pesar de esto, a principios de 1912 los chacareros organizaron sus primeras reuniones, ayudados por los sindicatos de estibadores y oficios varios, los Centros de Estudios Sociales dirigidos por los anarquistas y los braceros (“linyeras”), que tenían una gran tradición de lucha.

El detonante del Grito de Alcorta fue la formidable cosecha de 1912, al comprobar los chacareros que luego de pagar las deudas nada quedaba para ellos.

El 25, el día clave

El 25 de junio de 1912 se realizó una asamblea en la Sociedad Italiana de Alcorta, de la que participaron alrededor de 300 agricultores y entre manifestaciones combativas se declaró la huelga por tiempo indeterminado, hasta conseguir, entre otras reivindicaciones, “1) rebaja general de los arrendamientos y aparcerías; 2) entregar en las aparcerías el producto en parva o troje, como salga; 3) contratos por un plazo mínimo de 4 años”.

La convocatoria había surgido de los campesinos de Alcorta, encabezados por Francisco Bulzani, quienes contaban con el aval de los parrocos de esa localidad y de la localidad vecina de Máximo Paz, los hermanos José y Pascual Netri y de los comerciantes de la zona. El abogado Francisco Netri, hermano de los párrocos y uno de los protagonistas, tuvo un papel destacado en la asamblea y fue quien enfatizó que los chacareros debían “constituir su organización gremial autónoma”.

A medida que se avanzó en la huelga, se fue avanzando también en su organización, y tomó fuerza la idea de constituir una organización central de chacareros. Fue así como el 15 de agosto de 1912, en la Sociedad Italiana de Rosario, se fundó la Federación Agraria Argentina.

La respuesta de los terratenientes y las fuerzas represivas no se hizo esperar, motivo por el cual los huelguistas tuvieron sus primeras víctimas. En un acto realizado en la localidad de Firmat fueron asesinados los dirigentes agrarios anarquistas Francisco Mena y Eduardo Barros, mientras en la ciudad de Rosario era fusilado Francisco Netri.

A pesar del violento accionar de los terratenientes, los huelguistas fueron logrando cada vez más adhesiones. Al apoyo inicial de los anarquistas y socialistas, de los curas y los pequeños comerciantes, fueron sumándose los profesionales y amplios sectores populares. Ante el temor de tener que afrontar grandes pérdidas económicas, los terratenientes fueron cediendo lentamente y hacia mediados de 1913 la inmensa mayoría de los arrendatarios habían logrado una importante rebaja de los arrendamientos. De todos modos, la oligarquía logró mantener cláusulas leoninas en los contratos, que imponían restricciones a la libertad de comprar y vender.

El Grito de Alcorta, si bien no modificó sustancialmente la estructura agraria, favoreció el surgimiento de organizaciones campesinas en otros lugares del país, como la Liga agraria de Bahía Blanca y la Liga Agraria de La Pampa, las que participaron junto a la FAA de un congreso nacional campesino donde, además de los reclamos puntuales a los terratenientes y comerciantes, se reivindicaron los postulados de la Revolución Mexicana encabezada por Emiliano Zapata. Por primera vez en Argentina se enarboló el principio de que “...la tierra debe pertenecer en propiedad del que la trabaja...”.

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