Jueves 12 de Diciembre de 2019
Omar Perotti transitará su gestión con un hecho inédito para un gobernador peronista desde la posdictura: no tendrá mayoría absoluta en la Legislatura santafesina. Esta situación obligará desde el arranque a maniobrar políticamente en ambas Cámaras en busca de acuerdos que le permitan sacar las leyes fundamentales para su gobierno.
Un esquema de poder legislativo sin mayoría para el gobernador ya lo tuvo el socialista Antonio Bonfatti (2011-2015), quien gobernó sus cuatro años en minoría en Diputados y en el Senado. Perotti asume con minoría en la Cámara baja, con Miguel Lifschitz como presidente, y con una mayoría relativa en la Cámara alta. Es que allí el peronismo tiene 12 bancas sobre 19, pero ese bloque no se muestra homogéneo. Es más, las fisuras se exhibieron antes de la asunción del rafaelino.
Se trata, el Senado, de un ámbito cuyos integrantes preceden la gravitación política que pueda encarnar un gobernador. Por caso, hay legisladores departamentales que van por su sexto, quinto y hasta un séptimo mandato. Es casi un poder propio, con todas sus prerrogativas y prebendas.
El Presupuesto 2020 fue el primer acto explícito del conflicto entre peronistas. Cuando el Senado le dio media sanción al proyecto enviado por Lifschitz, seis legisladores (comandados por Armando Traferri) votaron junto al Frente Progresista. Luego esa situación se corrigió en Diputados, cuando modificaron la ley, pero quedaron los ecos de los tambores de guerra.
"Los senadores deben entender que ellos eran los jefes del PJ cuando no éramos gobierno. Ahora el jefe del partido es el gobernador", se encargó de decir a LaCapital un dirigente que desde ayer integra el gabinete de Perotti. Aquella frase, pronunciada a fines de agosto, preanunciaba el malestar interno que estalló en noviembre, con la ley de Presupuesto.
A partir de allí entró en escena un hombre clave de la gestión que inicia: Esteban Borgonovo, como ministro de Gobierno. Borgonovo ocupó ese mismo cargo en el segundo gobierno de Carlos Reutemann. Antes, en la primera gestión de Jorge Obeid, fue secretario de Asuntos Legislativos.
Conocedor de los pliegues burocráticos y las "roscas" del poder santafesino, Borgonovo, junto a otros operadores de Perotti, pudo encarrilar, al igual que el Presupuesto, una cuestión que estaba al punto del desmadre: la paródica situación del traspaso de mando, que amagaba en terminar como la de Macri y Cristina en 2015.
En Diputados, Perotti encontrará un escenario claramente adverso, con la potencia simbólica de que el que conducirá la Cámara es Lifschitz, desde ayer ex gobernador y una de las pocas figuras del socialismo que quedó con capital político propio tras la debacle generalizada de su partido desde las elecciones de junio pasado.
"No me gusta la palabra opositor. Voy a colaborar con el próximo gobierno", presentó sus credenciales Lifschitz cuando fue elegido para presidir Diputados, en un intento por ablandar la tensión que se generó con Perotti en todo el proceso de la transición.
Perotti, en la campaña electoral que lo coronó como gobernador, se autodefinió como un político de consenso y acuerdos básicos. Desde hoy va a tener que poner en práctica esos atributos.