Susana Rueda: "En Rosario, además del Covid, tuvimos la pandemia Perotti"
La precandidata a concejala por Acuerdo Progresista, que va por la reelección, acusó al gobierno provincial de retirarse de los barrios vulnerables al dar de baja programas sociales que habían impulsado Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz

Miércoles 05 de Julio de 2023

La precandidata a concejala de Acuerdo Progresista, Susana Rueda, quiere tener un nuevo mandato en el Palacio Vasallo para intentar fomentar las políticas sociales en los territorios vulnerables y para que se restablezcan en Rosario los programas de las administraciones socialistas que el gobierno de Omar Perotti, asegura, decidió dejar de implementar. Crítica severa de la gestión peronista en la provincia, hace equilibrio a la hora de evaluar al intendente Pablo Javkin, aunque señala cierta pasividad en sus reclamos a la Casa Gris.

En una entrevista con La Capital, la periodista, que competirá en la interna de Unidos para Cambiar Santa Fe, acusó al Estado provincial de retirarse de los territorios socialmente inestables y posibilitar, de ese modo, el crecimiento de la narcocriminalidad. “En Rosario, además del Covid, tuvimos la pandemia Perotti”, sentenció.

—Usted va por la reelección de su banca en el Concejo. ¿Por qué se quiere quedar?

—Cuando salí electa concejala en 2019, hubo una gran cantidad de votos que me eligieron por el afecto y la credibilidad que había creado a lo largo de 30 años de profesión de periodista. Y eso genera una enorme responsabilidad. En los barrios me dicen: “Te extrañamos en la tele, ¿no vas a volver?”. No sé, tal vez sí, pero no en este momento, que está todo tan difícil. Como concejales tenemos una jurisdicción delimitada, que es el espacio legislativo, y tenemos un papel muy importante que es ir a los barrios y escuchar, y construir políticas públicas con la oreja pegada al territorio. Ese objetivo me genera mucha responsabilidad. Para mí siempre fue importante ir a escuchar a la gente, que es algo que no todo el mundo hace. Lo hago y, a veces, es conmovedor que la gente agradezca que la escuchen.

—¿Y qué le dice la gente, qué está escuchando?

—Que está muy mal. En algún punto me duele la resignación que hay. La clase media está enojada, uno la escucha en la verdulería, afuera de la escuela. Está muy desinteresada. En los barrios hay resignación y un enorme dolor. Hubo programas que funcionaban, como el Plan Abre, el Nueva Oportunidad y el Vuelvo a Estudiar, y se desactivaron, por lo que hubo obras que quedaron truncas.

—¿Eran programas provinciales?

—Fueron programas promovidos por Antonio (Bonfatti) y luego seguidos por Miguel (Lifschitz). Funcionaron muy bien porque habían generado calidad de vida en los barrios y los interrumpieron. Perotti reemplaza el plan Abre por el plan Incluir, y ahora se ven los carteles oxidados porque no hicieron ninguna obra. El Estado provincial se retiró del territorio y la gente se siente desamparada.

—¿Y el Estado municipal qué hizo frente a esa ausencia?

—El Estado municipal tiene los centros de salud abiertos, mientras que el provincial no. A veces hay congestionamiento en los centros de salud municipales porque sabe que atienden mejor en los municipales que en los provinciales, que no tienen luz ni agua, donde hay médicos monotributistas, donde no se les paga. El Estado provincial no pone un peso en Rosario, y menos en los barrios. Yo explico eso, los vecinos agradecen la explicación, pero quieren que le cambien la calidad de vida.

—¿Pero el Estado municipal no podría haber hecho algo más de lo que le correspondía en esos lugares?

—No lo sé. Voy a los barrios, escucho, después voy al secretario de Obras Públicas y me dicen eso. No tomo las decisiones políticas del Estado municipal. Soy una legisladora que propone algunas soluciones, que habla con secretarios en busca de soluciones, que a veces aparecen y en otras oportunidades no.

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—¿Cómo analiza los tres años y medio de la gestión de Javkin?

—Hubo muchas políticas que se descontinuaron. Hubo programas que Pablo presentó como nuevos y que lamentablemente no pudo implementar porque vino la pandemia y hubo que volcar un montón de recursos a la salud pública. Incluso sostener el transporte funcionando, a pesar de que la gente no lo utilizaba por la pandemia. El manejo de recursos ha sido particularmente complejo en estos años, porque encima no hubo una articulación entre el Estado municipal y provincial como había antes. Pablo pudo haber cometidos errores, desestimar algunas políticas del Partido Socialista. Pudo haber recurrido a algunos estamentos que el PS le ofreció y él rechazó, pero son elecciones que se toman cuando uno está a cargo del Ejecutivo municipal. Fue un momento difícil, con una gestión provincial de otro signo político, igual que la gestión nacional, donde no hubo una buena articulación. Además, a mi juicio, hubo demasiado cuidado en el reclamo. Yo hubiera sido más contundente con los reclamos de la presencia del Estado santafesino, como esos programas que mencioné como el Abre.

—El candidato del PJ, en una entrevista con La Capital, definió a la gestión de Javkin como la peor en los últimos 40 años en Rosario por no dejar ninguna obra emblemática. ¿Coincide con esa opinión?

—No podría decirlo con tanta contundencia. Sí sé que hubo una pandemia, que fue un hecho histórico que hizo que todos los oficialismos retrocedan. Pero en Rosario, además de la pandemia Covid, tuvimos la pandemia Perotti. Es muy difícil juzgar la gestión de Pablo por lo que decía antes: la falta de articulación entre Municipalidad, provincia y Nación. Sí fue muy impresionante el desempeño de Javkin en Salud en toda la pandemia. Si me preguntás cuál es el legado de Javkin, bueno, eso, en un momento histórico determinado fue muy importante. Pero en obras no veo ninguna importante si se compara con todas las que dejaron las intendencias socialistas, incluida la de Héctor Cavallero.

—Uno de los temas que domina la campaña es el de la seguridad pública. ¿Qué se hizo y qué se puede hacer desde el Concejo Municipal?

—Me referí antes que el Concejo presentó muchos pedidos de informes sobre políticas públicas que el gobierno provincial desinstaló y luego todo lo que tiene que ver con desarrollo social. Desde el Concejo promovemos políticas de desarrollo social porque estamos convencidos de que no hay posibilidad de que estemos seguros y tengamos una convivencia en paz con estos escandalosos niveles de desigualdad. Eso no quiere decir que la razón de la inseguridad sea la pobreza. Pero si cuando de tres niños, dos viven en la pobreza, incluidos los adolescentes, esto es un caldo de cultivo para la cooptación del narcotráfico. Cuando el Estado se retira de los territorios más vulnerables, avanza el Estado narco, por eso a mí me pone tan mal no ver al Estado provincial con esos programas que bajaron y que estaban dando resultados, como el Nueva Oportunidad, que estaba orientado a personas de entre 15 y 30 años, y que habían bajado un 40 por ciento los homicidios en cuatro años, porque la mayoría de los muertos y de los sicarios están en esa franja etaria. Si no tenemos un plan de contención para niños y adolescentes, nadie tiene futuro y nadie puede vivir seguro. Por eso en el Concejo podemos avanzar en la contención social. Uno de los proyectos que presenté tiene que ver con centros de cuidados y capacitación. De cuidado para niños de entre 45 días y cuatro años y de capacitación para sus mamás. La mayoría de los niños pobres están en hogares monoparentales y la mayoría son jefas de hogar. Ahí tiene que estar la política. Es imprescindible que el Estado cuide a esos niños y que sus madres puedan capacitarse para convertirse en sujetos productivos. Tenemos que sostener durante 40 años una política estratégica que vaya por ahí. Una política preventiva, más allá de la represión del delito con las fuerzas de seguridad.