Política

Surgieron contradicciones en las declaraciones de los custodios de Nisman

Los jefes incurrieron en diferencias sobre los lugares en que se encontraban el día que murió el fiscal.

Lunes 26 de Enero de 2015

Los sumariados jefes de la custodia del fiscal federal Alberto Nisman se contradijeron en  sus declaraciones ante la Justicia respecto de los horarios y lugares en que se encontraban el día en que falleció el titular de la Unidad Fiscal Especial AMIA.
 
Se trata del suboficial superior Armando Niz y del sargento Luis Miño, quienes estaban a cargo de la custodia de Nisman el día de su muerte y prestaron testimonio el pasado miércoles ante la fiscal federal Viviana Fein.
 
Al comienzo de sus relatos, ambos coincidieron en que se encontraron en la Fiscalía donde trabajaba Nisman debido a que allí estaba el auto que emplearían para llevar a cabo sus  tareas, y que arribaron a la Torre Le Parc a las 11 del domingo 18, tal cual les había ordenado el fiscal federal.
 
Asimismo, tanto Niz como Miño señalaron que, al no tener novedades del fiscal, aguardaron hasta las 12.30, hora en la que deciden llamarlo a su celular y a su Nextel.
 
Hasta ese momento, los relatos son prácticamente idénticos, pero la primera contradicción que existe en las declaraciones, que fueron difundidas por el blog Relaciones Internacionales, es acerca del lugar en el que estacionaron el auto: Miño indicó que permanecieron en el estacionamiento ubicado “en el subsuelo”, mientras que Niz aseguró que lo hicieron en el “estacionamiento de cortesía” del complejo Le Parc.
 
Tras ello, también surgen diferencias en los relatos respecto de las acciones que llevaron adelante luego de no poder ubicar telefónicamente al fiscal.
 
De acuerdo a la declaración de Niz surge que, junto a Miño, se dirigió a la puerta de servicio del departamento de Nisman en dos ocasiones: “pasadas las 14” y “aproximadamente a las 16”.
 
Entre medio de esos intentos, Niz señaló que su compañero llamó “alrededor de las 15” a la secretaria privada del fiscal, quien les pidió que volvieran a acercarse al departamento de Nisman.
 
Por su parte, Miño manifestó que, al ver que Nisman no salió de su domicilio a las 11, reiteraron los llamados “cada una hora o 45 minutos aproximadamente” y, más tarde, “a las 17” llamó a la secretaria privada del fiscal.
 
La mujer, quien intentó ubicar a Nisman al teléfono de línea, llamó a Miño a su celular y le indicó que “le toque timbre al fiscal, pero directamente desde el piso mismo, no desde el portero”, que según el relato del sargento serían las  17.20 del domingo y era, de acuerdo al testimonio del sargento, el primer intento de establecer contacto en la puerta de  servicio.
 
A pesar de las contradicciones, ambos coinciden en que les resultó llamativo que siguiera en el piso, frente a la puerta, un ejemplar del diario que solía leer el fiscal los domingo.
 
Los funcionarios que ingresaron .
 
Acerca de los funcionarios que se acercaron hasta el piso 13 de la Torre Le Parc en la noche de la muerte de Nisman, Miño logró reconocer al superintendente de Interior y Delitos Federales Complejos, Roque Carlos Luna, quien llegó primero según el sargento; y luego arribaron el jefe y el subjefe de la  Policía Federal, Román Di Santo y Héctor Tebes, respectivamente; y el secretario de Seguridad, Sergio Berni.
 
Asimismo, según Miño, también estuvieron los jefes de los custodios, Eduardo Soto y Guillermo Fariña; y funcionarios del Poder Judicial y Ministerio Público que no pudo identificar.
 
En tanto, Niz declaró haber visto entrar miembros de la Prefectura Naval Argentina y notó la presencia del superintendente Luna.
 
En ese momento, Niz se encontraba dentro del departamento de Nisman junto con la madre del fiscal, Sara Garfunkel, una amiga  de ella y un exbombero que trabajaba en el sector de mantenimiento del edificio; mientras que Miño permanecía en el  palier de la Torre Le Parc.     
Los custodios y el departamento .
 
Respecto de la cantidad de veces que habían entrado al departamento, Miño declaró que “2007 a la fecha sólo ingresó al inmueble una sola vez, (ya que) el fiscal no quería que ingresen al domicilio”.
 
Indicó que, según las órdenes de Nisman, la custodia debía permanecer en la zona de estacionamiento de cortesía “o bien dentro de la torre del edificio, o en la zona, porque el fiscal no quería que se queden allí mucho tiempo desconociendo los motivos, y cuando los necesitaba los llamaba al celular o Nextel para que estén en apresto cuando bajaba, y allí una vez que bajaba se retiraban”.
 
En ese sentido, Niz, quien custodiaba al fiscal desde hacía cuatro años, dejó asentado que el personal policial “jamás ingresaba al departamento que éste habitaba, sino que solamente podían concurrir hasta la puerta de ingreso al inmueble y por expreso pedido de él, para recibir directivas en relación a  alguna comisión que deseaba que le hicieran”.
 

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