Domingo 03 de Agosto de 2008
Sanguchitos de miga, masitas, café. La antesala de la primera conferencia de prensa de Cristina Fernández tuvo un clima distendido, con funcionarios sonrientes y una perra presidencial que jugueteó entre los periodistas.
La previa comenzó a las 15, cuando un minibús trasladó a los periodistas acreditados desde la puerta de la Quinta de Olivos hasta la Sala de Convenciones, a 200 metros. Antes de entrar al salón varios mozos convidaron café y bocadillos.
Mientras Catalina, la perra boxer del ex presidente Néstor Kirchner, correteaba, algunos periodistas mataron el tiempo entrevistando a colegas extranjeros o a sonrientes funcionarios, como el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa, quienes se cuidaron de hacer declaraciones de fuste.
Veinte minutos antes de las 17, la prueba de sonido preanunció el comienzo de la primera rueda de prensa tras ocho meses de gestión de la presidenta y de 62 meses desde que su marido asumiera la Presidencia, en 2003.
Al final, la falta de tiempo hizo que los acreditados, 150 según contó el vocero presidencial Miguel Núñez (que debutó en su cargo atendiendo a la prensa, a pesar de que está en funciones desde tiempos de Néstor), se quedaran con las ganas de preguntar. Los movileros de radio expresaron su enojo porque sólo una emisora tuvo acceso al micrófono: justamente la oficialista Radio 10.