Elecciones 2019

Sólidos, aburridos y con la decisión de no arriesgar

La necesidad de ser políticamente correctos y jugar más a no cometer errores que a atacar al adversario, convirtió al debate en un coloquio.

Sábado 08 de Junio de 2019

Nerviosos en el inicio, más relajados después, pero siempre sin traspasar límites, Antonio Bonfatti, Omar Perotti y José Corral demostraron que son candidatos sólidos, pero con más capacidad de acción que de polemistas o charlistas. Los tres se aferraron a las reglas de juego, pero ni siquiera fueron por los bordes del reglamento. Un reglamento muy estricto, poco atractivo, que impide los cruces entre candidatos.

El debate fue como una larga entrevista, de dos horas de duración, con pocas chicanas. Los únicos dos momentos que rompieron la abulia estuvieron a cargo de Corral y Bonfatti. Por el lado de Omar Perotti, la táctica y estrategia fue la misma: no entrar en polémicas, nunca contestar. Aferrarse al guión.

La zona de promesas fue limitada. Perotti dijo que con él se congelarán las tarifas de la EPE, Bonfatti se movió como pez en el agua a la hora de exponer sobre salud y obra pública. Los dos candidatos opositores castigaron duro al gobierno progresista por el estado de la seguridad. Ahí, Corral rompió el letargo del debate al mostrar un juego de esposas, las que no tenían los presos que se fugaron en la Autopista Rosario-Santa Fe.

Ese tránsito moroso, con los tres candidatos con rostro enjuto, casi sin mirarse, tuvo una excepción cuando Bonfatti apuntó contra el peronismo: "Dicen que los delincuentes no los votan pero ganaron las elecciones en las cárceles y, lo peor, muchos de los delincuentes son candidatos". En paralelo, mostró a cámara un afiche del candidato a senador de Juntos detenido hace unos días. Perotti puso mala cara pero no le contestó.

Otro momento pico fue cuando el intendente de Santa Fe habló de "epidemia" de inseguridad y reforzó diciendo que el mayor índice se registró durante la gestión de Bonfatti. En ese ítem, Perotti apeló a sus yeites. "Paz y orden, es lo que la provincia necesita para cuidar a sus habitantes", y recordó la promesa de volver a un jefe de Policía y 19 unidades regionales. "Que los policías vuelvan a decir «buenos días», «señor», buenos modales. ¿Desde cuándo un policía dejó de saludar?", se preguntó el rafaelino.

Ni uno ni otro serpentearon la cuestión nacional. Si no querían meterse en problemas con las cuestiones provinciales, menos lo iban a hacer con la campaña presidencial. Decidieron alambrar Santa Fe a la hora del debate. Ni pensar en nombrar a Mauricio Macri, Fernández-Fernández o Roberto Lavagna.

En ese eterno rosario de propuestas, Bonfatti se jactó de "los seis acueductos hechos por el Frente Progresista en doce años" y lo comparó con "el único en 24 años que hizo el peronismo". Perotti manejó un discurso productivista, intentando atraer el voto de los productores y resaltando la caída de las pymes por las políticas nacionales y criticando la supuesta falta de acción del actual gobierno provincia,

Los tres aspirantes a la Gobernación parecieron responder a un pacto implícito, no escrito, destinado a evitar agresiones, golpes bajos o cosas por el estilo. En el formato de exposición de plataformas de campaña todo es previsible y, difícilmente, haya vencedores y vencidos.

Representó el encuentro televisivo un mojón más en el camino hacia los comicios del próximo domingo. A diferencia del debate a intendente, ya no les queda demasiado margen a Bonfatti, Perotti y Corral para arriesgar a cuenta. A tan poco tiempo de los comicios, cualquier traspié puede operar como significativo. Y eso se notó ayer en uno de los estudios de Televisión Litoral.

El saludo del final entre los tres candidatos fue como el debate: frío, poco empático.

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