Política

Smata: "Néstor Kirchner nos devolvió las paritarias y así comenzamos a creer y crecer"

Lo afirmó hoy en un comunicado el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor en el cual además señala que “los mecánicos no olvidamos que el 20 de diciembre del 2001, finalizaba una de las etapas económicas más nefastas de la historia argentina”.

Miércoles 21 de Diciembre de 2011

Buenos Aires.- El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), formuló hoy  una reflexión sobre los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001 y  repudió la quema del árbol de navidad ubicado en la Plaza de Mayo.

En un comunicado firmado por el secretario de Prensa, Aníbal  Soler, se señaló que “los mecánicos no olvidamos que el 20 de  diciembre del 2001, finalizaba una de las etapas económicas más  nefastas de la historia argentina”.

“Era el final de la dictadura iniciada en 1976, cuando Videla  y Martínez de Hoz comenzaron a destruir las industrias y dejaron a  su paso 30 mil desaparecidos, 185.000 mil fabricas cerradas, un 49  por ciento de pobres y más de un 30 por ciento de desocupados”,  expresó el texto.

Al respecto añadió Smata que “no olvidamos que morían cinco  pibes entre el hambre y la carencia de salud, vivienda, trabajo y  educación. En el derrotero de la dictadura, De la Rúa trajo a  Cavallo y con él la rebaja salarial, la reforma laboral que vino a  destruir las conquistas de los trabajadores”

Seguidamente el comunicado sostuvo que la llegada de “Néstor  Kirchner abrió el camino de las reparaciones y la reconstrucción  nacional. Él nos devolvió las paritarias a los trabajadores (que no  funcionaban desde 1976). Así comenzamos a creer y a crecer”.
“Los mecánicos decimos entonces -añade- que tenemos memoria,  que no olvidamos la adversidad y por esa adversidad, cuantificamos  los logros de los gobiernos que votamos en estos ocho años”.

Finalmente el gremio mecánico repudió que “en la jornada de  ayer, la quema del árbol de navidad en la Plaza de Mayo, obra de un  grupo de falsos trabajadores. La provocación no es una herramienta  de los trabajadores, sino la expresión de personeros encubiertos de  las viejas dictaduras o agónicos personajes de sus servicios de  inteligencia. (Télam)
 

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