¿Sin el pan y con la torta? La Corte rechazó la licencia a Ariel Lijo y por ahora no asume

El juez federal no logró asumir en el máximo tribunal sin dejar su juzgado hasta quedar firme. Ahora su validación definitiva depende del Senado

Jueves 06 de Marzo de 2025

La Corte Suprema rechazó la licencia extraordinaria que había solicitado Ariel Lijo en el juzgado federal número 4 donde es titular para asumir en el máximo tribunal como ministro tal como lo decretó el presidente Javier Milei. Por ahora no asumirá en el máximo tribunal.

La decisión la tomaron los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Manuel García-Mansilla, quien fue designado por decreto junto a Lijo y juró como miembro de la Corte la semana pasada.

En tanto, a favor de concederle la licencia se dispuso el otro juez de la Corte, Ricardo Lorenzetti, que fue uno de los impulsores de la designación de Lijo en el máximo tribunal.

Lijo, ¿sin el pan y con la torta?

Ahora, el juez esperará en su juzgado de los tribunales de Comodoro Py la definición del Senado, que podría darle su acuerdo en la próxima semana para que asumiera como juez definitivo. En rigor, si la Cámara Alta decide reunirse para tratar su pliego, podría ingresar a la Corte de manera vitalicia.

Lijo no estaría dispuesto a renunciar a su cargo de juez federal para ocupar un lugar en la Corte de manera transitoria porque correría el riesgo de quedarse, al final del camino, sin ninguno de los dos cargos.

Milei nombró al juez como ministro de la Corte “en comisión”, es decir, nombramiento que expira al final del siguiente período ordinario. Mientras tanto el Senado puede validarlo. Lijo presentó su pedido de licencia ante la Cámara Federal porteña, que hizo lugar a su solicitud y elevó el trámite a la Corte Suprema.

En tanto, el pliego de García-Mansilla no alcanzó las nueve firmas necesarias en la Comisión de Acuerdos, lo que obliga a la oposición a reunir dos tercios de los votos en el recinto para su aprobación. A pesar de haber jurado como juez, su nombramiento está sujeto a un plazo de un año lo que refuerza la fragilidad de su posición.