Siguen los cruces entre el gobierno y los goberandores: Francos ya habla de un posible veto a la ley ómnibus
El megaproyecto de Milei se apresta a transitar el tramo más difícil: la discusión en particular en Diputados.

Lunes 05 de Febrero de 2024

A pocas horas del comienzo del debate en particular sobre los artículos de la ley ómnibus -cuyo nombre oficial es ley de “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”- el gobierno nacional busca salir del pantano con aspectos cruciales del proyecto, que ya obtuvo una votación favorable en general, en la Cámara baja. Las diferencias con los gobernadores persisten, en especial sobre un punto especial: la coparticipación del Impuesto País, una pretensión de los mandatarios provinciales. El gobierno, a través de su vocero el ministro Guillermo Francos, confirmó este lunes que no aceptará coparticipar el impuesto País. Y anunció que podría vetar la coparticipación de ese impuesto que surge de los movimientos de divisas en el extranjero en ocasión especialmente de viaje de ciudadanos nacionales, si fuera que finalmente ambas cámaras se inclinan por esa variante legislativa.

Por lo demás, la Casa Rosada tampoco tiene asegurada la mayoría (en la votación artículo por artículo), respecto de temas decisivos como la delegación de facultades (del Congreso al presidente), sobre el capítulo de privatización de decenas de empresas públicas, así como las leyes de procedimiento administrativo y de defensa de la competencia; y la posibilidad de tomar deuda externa sin la autorización del Congreso (incluida en el dictamen que se aprobó en general), así como un cambio radical en el plexo jurídico sobre legislación penal que eleva las penas de manera exponencial para quien trasgreda los protocolos de la protesta social y política callejera.

El oficialismo necesitará, en Diputados, sostener en la práctica la mayoría absoluta del pleno en cada artículo (no perder más de 15 votos, de los 144 que obtuvo en general el último viernes). En ese sentido será determinante qué actitud terminen tomando un sector del bloque de la UCR (que prometió diferenciarse particular), así como como otros miembros del interbloque “Hacemos Coalición Federal” (23 miembros encabezados por Miguel Pichetto) que también anunciaron votos negativos en determinados artículos, y sin contar a Mónica Fein, Esteban Paulón y Natalia De la Sota (de ese interbloque) ya votaron rechazo en general en la última sesión.

Otro tanto sucede con el interbloque Innovación Federal, una novedosa comunión de Diputados (y Senadores) de cuatro provincias, Río Negro, Neuquén, Salta y Misiones. Todos (nueve miembros) votaron favorablemente en general la ley a la vez que se plantean diferenciarse en particular. Desde ya, en momentos de tanta tensión política, no ayudaron a esa negociación las declaraciones del presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala (La Libertada Avanza) que hizo el siguiente aporte dialéctico: “Los gobernadores son animalitos de gastar, y donde vean algo más para llevar agua para su molino, lo harán”, dijo el puntano libertario, segundo en la sucesión presidencial, detrás de la vice presidenta.

Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro, muy conocedor del Senado, y jugador clave en el armando del bloque intermedio “Innovación federal”, le contesto a Abdala por la red social X, “el insulto de Abdala no es un ataque a quien fuimos elegidos por el voto popular, sino que es un agravio a los millones de provincianos que todos los días construimos la república”

“Jamás en 40 años desde el regreso de la democracia un gobierno nacional agredió y le faltó el respeto a las provincias” disparó Weretilneck.

El desconcierto entre los bloques filo oficialistas (que han sostenido hasta acá al gobierno, aun con la debilidad legislativa de origen) es total. No encuentran canales de negociación serios y confiables, y más bien sufren ataques y desplantes. Pese a todo, siguen ahí, pidiendo que “el gobierno se deje ayudad”. A partir de mañana se verá, cual es el limite de unos y otros, en esa danza impensada entre los que ganaron la elección en el balotaje, y los que salieron terceros en la elección general de octubre y por ahora, son un sostén clave para la Casa Rosada: el macrimileísmo.